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Las edades del internauta

28/01/2012

elefante macho adolescenteEl “musth” es una condición periódica de los elefantes macho, que se caracteriza por un comportamiento muy agresivo, acompañado por un gran aumento en las hormonas reproductivas -los niveles de testosterona se multiplican por 60. Los afectados por esta furia sexual emiten constantemente gruñidos sordos para anunciar su apremiante deseo y su agresiva exasperación a todo elefante que pueda oírle. Como efecto secundario, el pene del elefante en musth toma una coloración verdosa poco atractiva, incluso para las elefantas.

En la especie humana, estos cambios comportamentales no suelen ser tan estacionales, sino que están ligados al momento evolutivo de cada persona, con marcadas diferencias por razón de sexo. Así, podemos asociar el “musth” a la adolescencia masculina.

No conocemos el ciclo evolutivo de Internet, pero después de superar la barrera de los viente años desde su creación, creo que coincidiremos en que se trata de un fenómeno maduro. Incluso la web 2.0 ya ha superado la etapa de la varicela. Más interesante me parece caracterizar a las y los habitantes de internet -me agrada la palabra “internauta”- en función de su edad digital. Aclaro que la edad digital tiene muy poca relación con la biológica. Antes bien, veremos a provectas madres de la patria manifestarse como infantes y a destacados adalides del método científico con claros síntomas de musth, aunque aún no está bien comprobado lo del pene verdoso en internautas.

Infancia:

Las niñas y los niños son seres encantadores que se caracterizan por una enorme, pero dispersa, curiosidad y por cierta inconsciencia que les lleva a exponerse a riesgos serios, al tiempo que reaccionan con temor ante amenazas pueriles que sólo existen en su imaginación. Encontramos a muchos internautas en diferentes fases de la infancia, desde la lactancia hasta la pubertad, pasando por el resto de peligrosos estadios.

El internauta niño siente un incontrolable apego hacia los gatitos y otros bichitos fotogénicos. Se expone a todo tipo de amenazas y suele ser presa de los virus. Cuando entra en una red social, la deja perdida de babas y de emotimocos. Frecuentemente, entabla relaciones filiales con figuras paternas y maternas en la red, a quienes reclama una atención que no suele ser correspondida.

Adolescencia:

En esta etapa de la vida los comportamientos masculinos y los femeninos divergen radicalmente, aunque se dan también las consabidas diferencias individuales.

Los internautas adolescentes machos son muy parecidos a los elefantes en musth. Vagan de blog en blog, de foro en foro, de muro en muro con la intención de montar gresca. No entienden las posturas conciliadoras de los elefantes -digo, de los internautas- adultos, a los que consideran sosos, acomodaticios y corruptibles. Fastidian a los chiquillos, que son presa fácil de sus pullas. Se enamoran ciega y fugazmente de personas, animales o cosas y rompen violentamente al poco tiempo. Valoran el sarcasmo y la agresividad como reglas de oro de la conversación. Son insufribles para todos los demás, que los consideran poco menos que trolls.

Las internautas adolescentes femeninas son románticas, de una manera risible para todos menos para ellas. Su principal actividad consiste en llenar el muro de los demás con imágenes y pensamientos cursis. También adoran exponerse al ridículo especialmente mediante el posado en grupo en entorno discotequero. En ocasiones sus fotografias van un poco más allá, lo que exaspera el musth de los internautas machos.

Juventud:

La y el internauta joven están llenos de energía y de entusiasmo. Están descubriendo el mundo. Sus intereses aún no están centrados y son variadísimos. No hay nueva red social, ni nuevo espacio de internet donde no se registren. No hay causa social, desde la ablación femenina hasta la prohibicion de la tauromaquia, que no apoyen con su firma. Todo les interesa y todo se lo descargan. En sus discos externos almacenan discografías, filmotecas, infinitas bibliotecas borgianas con las que podría alimentarse un dios inmortal.

El joven internauta es extensivo en su actividad, y sólo es intensivo en períodos cortos. Se enamora y consuma su pasión, para pasar después a una pasión nueva. No siempre está bien considerado por los internautas maduros, pero en el fondo los internautas maduros le envidian. Quisieran volver a ser como ellos, aunque con la experiencia que ahora tienen.

Madurez:

La y el internauta maduro han aprendido a integrar la vida digital y la vida fuera de la red, de manera que internet es un elemento que les ayuda a vivir mejor. Esto es, sus intereses en internet están ligados a su vida laboral y a sus otros intereses, personales o de ocio. Internet les ayuda a ser más productivos y a desarrollar sus aficiones.

El internauta maduro sabe que hay zonas completas de la red que no conoce, pero es consciente de que nunca las va a explorar. Siente abruptas erupciones de melancolía de vez en cuando, durante las cuales quisiera volver a ser joven y navegar libre por el infinito espacio virtual. Después se toma un té verde, sonríe y actualiza su perfil en Linkedin.

Senectud:

Una característica especial de la senectud digital es que, a diferencia de las otras etapas, hay quien alcanza esta sin haber atravesado las anteriores. La y el internauta anciano están de vuelta de casi todo. Internet les parece, alternativamente, un juego pueril o un peligroso invento que acabará con la cultura occidental. Se vanaglorian de no participar en nada, aunque les descubriremos leyendo el Marca en versión digital o reservando un viaje por internet.

El internauta anciano suele ser una persona que ha adquirido cierto poder durante su vida y ahora teme perderlo. Su frecuencia es más alta en determinadas profesiones: jueces, empresarios, médicos, políticos, banqueros, propietarios de casas de lenocinio. Piensan que nada bueno puede llegarles de un espacio tan abierto, tan asquerosamente democrático.

Y tú, querido lector, mi prójimo, mi hermano, ¿en qué edad te ves más reflejado?

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  1. 29/01/2012 en 08:11

    Muy bueno papá Alorza,

    Creo que ya no voy reclamando tu atención ni la de papá Julen, tampoco tengo nada verdoso (lo acabo de mirar). Empiezo a tomarme en serio el perfil del LinkedIn… puede que esté en transición de la juventud a la madrurez.

  2. 29/01/2012 en 10:33

    Tengo que decir, no sin cierta nostalgia, que me encuadro en la fase de madurez. De todos modos, creo que en esto de Internet la evolución no es lineal sino circular. Quienes en su día abríamos nuestro navegador Netscape para chatear en el IRC hispano, buscar en Altavista o ver el último contenido de Olé, alcanzamos una primera madurez que se tornó en nueva juventud conforme la red fue cambiando. La web 2.0 supuso una nueva juventud (¿la tercera?), y tengo la sensación de que viviremos otras nuevas.

    No está nada mal esto de ir transitando entre madurez y juventud a lomos del cambio, de la evolución y los nuevos conceptos. Ya lo dijo Luis Rojas Marcos: “estar conectados no sólo añade años a la vida, sino también vida a los años”.

    Cojonuda la foto del elefantito ;)

    IK

  3. 29/01/2012 en 11:01

    Me temo que me debo considerar un madurito interesante bipolar con brotes juveniles y ligeramente promiscuos.

  4. 29/01/2012 en 11:22

    Me siento ubicado entre la juventud y la madurez, con toques adolescentes, aunque normalmente sin agresividad.

  5. 29/01/2012 en 21:51

    Una pregunta más comprometida sería “¿podéis poner algún ejemplo de internautas de cada edad digital”? Yo no me atrevería, ni por DM :-)

  6. 08/02/2012 en 15:25

    Mil disculpas, que hasta hoy no he dejado de picotear pro los blós y no he llegado a este… jajaja. Pues yo tengo un cierto aroma de arándanos sobre lecho de panolias con el retrogusto adelantando por la izquierda, y ciertos dejes de roble almonedado… ¿no hay una “categoría” donde pueda ubicarme sin tener que ‘innovar’? jajaja

  7. 08/02/2012 en 15:43

    Bueno, Jaio, lo tuyo se sale de categoría. ¿Juventud maduramente adolescente?

    • 08/02/2012 en 15:58

      ¡hey! ¡no me quites lo de “madurita” que mis años me han costado… y lo de “material de derribo” y lo de… bueno, paqué… si no nos gustan las etiquetas ¿no?

  1. 28/01/2012 en 16:48
  2. 28/01/2012 en 16:48
  3. 29/01/2012 en 21:46
  4. 31/01/2012 en 01:14
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