Open government, sin perjuicio de las teorías clásicas
Ha sido un placer haber provocado un post de Andrés Morey sobre "Nuevas tecnologías y Gobierno y Administración". Puede decirse, sin temor a exagerar, que Andrés Morey conoce la Administración pública prácticamente desde todos los puntos de vista, ya que ha ejercido numerosos cargos en diversas administraciones y ha sido profesor universitario de derecho administrativo, ciencia de la administración y función pública. También ha realizado un buen número de trabajos como estudioso de la Administración pública, algunos de los cuales están disponibles en Internet.
Es meritorio y destacable que después de haber visto y conocido tanto sobre la Administración pública, Andrés Morey sigue abierto a asimilar las nuevas ideas y tendencias:
"Desde que he abierto el blog y he entrado en contacto con la denominada blogosfera pública estoy permanentemente teniendo que asimilar nuevas ideas y tendencias, visiones y preocupaciones diferentes de aquellas que son las mías, que mis lectores ya saben que conectan más directamente con los aspectos jurídicos y de Ciencia de la Administración entendida como aquella que se dirige a conocer cómo se administra y a establecer las reglas de la buena Administración pública".
Aunque, en su post, valora positivamente el concepto de open government, muestra alguna preocupación "por saber qué es el Gobierno, para qué está y que es una Administración pública y porqué son poder público ambos". Para él lo importante es que ambas instituciones, Gobierno y Administración pública, cumplan sus fines.
De estas cosas voy a reflexionar en este post, porque comparto esta inquietud de Andrés Morey. Y no pretendo que el Gobierno y la Administración abandonen su esencia y su fundamento a causa de los nuevos conceptos, sino que para mí el objetivo del open government es precisamente conseguir todo lo contrario: que el Gobierno y la Administración cumplan mejor sus fines en el contexto actual y que sean fieles a su esencia y a su fundamento.


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El Mundo era el único periódico que estaba libre ayer a media mañana en el bar de mi barrio donde me tomé un cortadito. Se ve que allí el periódico de Pedro J es la última opción, lo que se lee cuando todos los demás están ocupados. Así me enteré de que un columnista de ese periódico sentía un gran desasosiego por el hecho de que el presidente y el secretario general de ERC fueran a ser elegidos por votación directa de sus bases. Así pasa luego que ese partido es imprevisible, que cuando su dirección opina que una abstención ya va bien con el referendum sobre el Estatut de Catalunya, van sus bases y dicen que no, o sea, que prefieren votar NO al nuevo Estatut. Y, como ese, ponía el columnista algún otro ejemplo.
Me ha gustado la incorporación de 









