renfe: ni empresa, ni pública
El verano es tiempo de viajes. Tal vez por eso el ferrocarril es el servicio público del que más estoy hablando últimamente. Si en su día me tocó alabar a Metro Bilbao, y más tarde me quejaba de EuskoTren, ahora vengo a transmitiros mi indignación por la política de renfe, elitista, ciega y pueblerina.
Como empresa moderna que quiere ser, renfe -ellos mismos se han quitado las mayúsculas- destaca en la portada de su sitio web los principios que constituyen su estrategia de responsabilidad social. Dicen esto: “Bajo la denominación ‘Un tren de valores’, renfe centra sus esfuerzos en cuatro compromisos: compromiso con la sociedad, compromiso de sostenibilidad, compromiso con la cultura y compromiso ético”. Se ve que la lista de valores se la encargaron a algún consultor externo, porque ni la conocen, ni la practican.
Pero, ¿de qué me estoy quejando exactamente? ¿Tenéis diez minutos para leer sin prisa?
Como empresa moderna que quiere ser, renfe -ellos mismos se han quitado las mayúsculas- destaca en la portada de su sitio web los principios que constituyen su estrategia de responsabilidad social. Dicen esto: “Bajo la denominación ‘Un tren de valores’, renfe centra sus esfuerzos en cuatro compromisos: compromiso con la sociedad, compromiso de sostenibilidad, compromiso con la cultura y compromiso ético”. Se ve que la lista de valores se la encargaron a algún consultor externo, porque ni la conocen, ni la practican.
Pero, ¿de qué me estoy quejando exactamente? ¿Tenéis diez minutos para leer sin prisa?


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