Llevamos muchos bytes hablando del cambio de la administración hacia otro modelo, con los afijos open, 2.0, en red, emergente, relacional, electrónica.... como gustéis. Sabemos además que la tecnología está siendo el vector que inocula el cambio. Sin embargo, corremos el riesgo de quedarnos en el modelo gatopardo: que todo cambie para que no cambie nada. Y esto es así porque las organizaciones son las personas que las componen. Si nos limitamos a cambiar las estructuras, o la tecnología, las personas encontrarán la manera de seguir igual que antes, como el leñador vasco del chiste, que usaba la sierra mecánica como si fuera un hacha.
Por lo tanto, el cambio será un cambio en las personas, o no será. Pese al ascenso a los cielos de Garmendia, de momento no podremos hacer experimentos genéticos con el funcionariado, así que habrá que dedicarse a las enojosas tareas de gestión del cambio. También para esto vale la secuencia 1. escucha | 2. enlaza | 3. comparte | 4. el robocó, si traducimos “robocó” como “tecnología”.
Para empezar, debemos crear una visión que podamos compartir y que oriente nuestros pasos. En este, y en próximos posts, con vuestra ayuda, vamos a diseñar el prototipo de nuevo trabajador público. Ese prototipo deberá ser lo bastante flexible para que se adapte a todas las tallas, a los dos sexos, a cualquier edad, a la mayor diversidad posible.
Hoy propongo este eslogan: de funcionata Office a funkziona web!
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