Un desierto urbanizado
Si en diciembre me atrevía a titular un post "contra la solidaridad territorial", ahora no sé qué título debería elegir. En medio de una sequía aterradora, no dejan de alzarse grúas-pluma en una extensa franja entre el litoral y cualquier punto del interior que pueda venderse como próximo al mar, que hoy en día cuarenta kilómetros no son nada.
Los murcianos, los valencianos y los almerienses piden agua, en nombre de la solidaridad territorial. Que quede claro que ese agua no es para regar los campos. En el sureste se han instalado grandes balsas de fondo impermeable que nunca están secas. Con esa reserva y un sistema de riego por goteo, los cultivos subsisten.


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