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Prioridades de la modernización administrativa

28/01/2009

A veces nos gusta quejarnos de la Administración que tenemos, y nunca nos faltan motivos para ello. Pero preferimos mucho más pensar la Administración pública en términos de solución. Si no aportáramos algunas ideas útiles para mejorar las administraciones, este blog tendría poco sentido. Hoy va a ser uno de esos días, hoy toca hacer propuestas.

Pensando localmente, el próximo 1 de marzo votamos en Euskadi y, después, comenzará una nueva legislatura llena de planes y buenos propósitos. Puede ser un buen momento para lanzar propuestas a los cuatro vientos, por si alguien quiere aprovechar para coger alguna al vuelo. Si ponemos nuestras ideas a disposición de Obama, con la misma humildad y con mayor razón se las ofrecemos a quienes deben liderar nuestras administraciones más cercanas, aun contando con la fatalidad de que nadie es profeta en su tierra.

En este post enumero esquemáticamente las que, desde mi punto de vista, son las prioridades en materia de modernización administrativa: practicar la transparencia, promover la participación, desplegar la colaboración, desarrollar la Administración electrónica, movilizar los recursos humanos y cambiar la cultura organizativa.

  • Practicar la transparencia: es un deber de las administraciones de nuestro tiempo facilitar a la ciudadanía, en plazo y forma, toda la información que pueda ser de su interés. No faltan ocasiones para practicar la transparencia: desarrollo de disposiciones normativas, elaboración de planes estratégicos, formulación de planes de gestión, publicación de memorias de actuación, puesta en marcha de servicios públicos, etc.
  • Promover la participación: algún día habrá que abordar con convicción la gran asignatura pendiente de nuestras administraciones públicas. La ciudadanía debe tener cauces creíbles y efectivos para participar en la toma de las decisiones que afectan a sus vidas. Practicar la transparencia es el primer peldaño en la escala de la participación. A partir de ahí, habrá que ir atreviéndose poco a poco con las consultas, la deliberación, la votación y la cogestión.
  • Desplegar la colaboración: ya no vale con gestionar bien las competencias propias, hay que ser capaces de coordinarse y colaborar con otras administraciones que también ejercen funciones en las mismas materias o en materias colindantes. La realidad es un continuo. Para hacerle frente con eficacia, hay que superar la segmentación administrativa. La colaboración no se agota en los estrechos límites administrativos, sino que la colaboración con las empresas y la iniciativa privada también ofrece buenas oportunidades de actuación. Como proclama el título de este blog, hay que avanzar hacia unas administraciones en red.
  • Desarrollar la Administración electrónica: en esto nos obliga la Ley. Si hacemos efectivos los derechos reconocidos por la Ley de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, ya habremos cumplido los deberes con buena nota. Las claves para el desarrollo de la Administración electrónica son la eliminación del papel, la interoperabilidad de los sistemas de información y la gestión del cambio en las administraciones. Una buena forma de empezar podría ser eliminar cualquier movimiento interno de papel, firmando de forma electrónica los documentos que se generan en las administraciones, tramitando telemáticamente con los usuarios habituales (como las empresas) y digitalizando en la misma entrada de la Administración todos los papeles que traen los ciudadanos.
  • Movilizar los recursos humanos: como bien apuntaba Rafael Chamorro en su post del otro día, en las administraciones públicas hay excelentes profesionales que no encuentran la forma de desarrollar todo su potencial. La organización del trabajo en las administraciones públicas debe posibilitar el máximo desarrollo profesional de los funcionarios públicos. Hay que avanzar hacia un modelo de confianza en las personas, que acerque la toma de decisiones al nivel ejecutivo (donde se ejecutan los trabajos) y permita el mayor grado posible de autoorganización de los equipos de trabajo. Y, en este punto, insistimos en la importancia de la dirección pública profesional como elemento de modernización de las administraciones públicas.
  • Cambiar la cultura organizativa: todos podemos contribuir en este objetivo ciclópeo. Pero la Administración debe ser proactiva impulsando el cambio de su cultura organizativa hacia un modelo orientado a los resultados, más que al estricto cumplimiento de los procedimientos, que se preocupe de gestionar políticas públicas, más que de tramitar expedientes, que base su funcionamiento en la confianza, más que en el control y, en definitiva, que trabaje para la satisfacción de las necesidades ciudadanas, más que para cumplir las normas. La Administración tiene que mirar más hacia fuera y menos hacia dentro. Esa es la cultura de las administraciones en red.

Cada uno de estos puntos daría para un post monográfico, pero por hoy me quedo en esta escueta enumeración. Ya desarrollaremos estas ideas si os aptece. Dejemos que la conversación fluya.

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Categorías:Modelos
  1. 28/01/2009 en 22:47

    Hola Iñaki,
    Suelo seguir tu blog pero hasta ahora no me he visto con capacidad para contestar, visto el nivel de los comentarios… En el caso del post de hoy, me parece muy interesante tu propuesta. Visto desde “el otro lado”, y desde mi punto de vista personal, creo que una modificación en la cultura organizativa, llevando a cabo acciones pensadas de gestión del cambio, han de constituir un tractor indispensable para alcanzar el resto de objetivos. Ya que al final, como en casi todo, hablamos de personas …

  2. 28/01/2009 en 23:07

    Me alegro de haber provocado tu comentario, Sonia. No sabía que estabas ahí, al otro lado, como tú dices, pero en este caso referido al otro lado de la red. Pues ya sabes, ahora que has roto el hielo, puedes seguir comentando cuanto quieras.
    Y sí, al final, (casi) todo depende de las personas. Creo que el truco está en conseguir que las personas afloren e interactúen, como hacemos en la red. Haría falta descubrir cómo se puede conseguir eso en la Administración, porque da la sensación que, a veces, las personas están escondidas debajo de la normativa, el procedimiento, las jerarquías y es difícil encontrarlas allí debajo de todo eso. Y lo de atreverse a comunicarse, yu yu, eso no puede traer más que problemas. Cada txiringuito es un compartimento estanco y cuanto más opaco sea todo, menos problema. Claro que así no vamos a ninguna parte. Más que a cobrar a final de mes y estar más quemados que la pipa de un indio.
    A lo dicho, tienes abiertas las puertas de este blog ;-).

  3. 28/01/2009 en 23:28

    Iñaki, mándalas a los distintos partidos políticos que están ahora ultimando sus programas electorales. Son todas ellas propuestas excelentes y, en principio, asumibles por cualquier opción politica, aunque ya sabemos que según la ideología hay más o menos tendencia a cosas como la participación.

  4. 29/01/2009 en 08:22

    La idea de Alorza me parece estupenda. Dando vueltas a todas las conversaciones de estos días entorno al fenómeno Obama, creo que el principal problema por el que no se avanza en una Administración que tenga como eje el Gobierno Electrónico, con el consecuente impacto en la construcción de una Administración Abierta, es debido a su falta de politización, a la no consideración como elemento de batalla política.

  5. 29/01/2009 en 11:57

    Hola Iñaki. Yo también soy nuevo en tu blog (no como lector – te sigo desde hace meses –, sino como comentarista). En la última de las prioridades modernizadoras de la AP que indicas me atrevo a hacer una matización: está bien lo de trabajar para satisfacer las necesidades ciudadanas (otro problema es quién y cómo define cuáles son esas necesidades), sin embargo la segunda parte de la frase (“más que para cumplir las normas”) creo que merece cierta reflexión. Las normas son necesarias (p. ej. para asegurar la igualdad de oportunidades en el acceso a los bienes y servicios públicos). El problema es que, con frecuencia, el ‘diseño’ de esas normas es deficiente. ¿Podríamos introducir esa cultura de satisfacción del cliente en el diseño de las normas? Por ejemplo: hacer normas que sean más fáciles de cumplir por el ciudadano… Saludos.

  6. Pepe Roldán
    29/01/2009 en 22:42

    Y estos seis mandamientos se resumen en uno: Cambiar el modelo de gestión.
    Cada punto de los que citas es un componente de una forma de gestión alternativa a la que impera ahora mismo, de forma general, en muchas administraciones de nuestro país, sin importar el tamaño o el ámbito de competencia.
    “Conseguir que las personas afloren e interactúen”, como dice Iñaki, es gestión y el resto de puntos, también. Curiosamente, salvo el segundo, enfocados todos a las personas.
    El primero, además, es político. Transparencia, ¡¡¡guau!!. En este ámbito, cualquier información en manos del “enemigo”, que cuando se ejerce el poder son casi todos, es entendida como una entrega de poder. Y dificilmente el que lo posée lo entrega voluntariamente…
    Muy buen post, as usual. Le sacaremos jugo, ya verás.
    Saludos

  7. 29/01/2009 en 23:40

    @Alorza y @Andrés Nin: No hace falta que les mande nada a los partidos. Ya lo tienen aquí. Otra cosa es que les interesen estos temas. A lo mejor sí tienen un cierto interés, pero me da la impresión que la relación coste / beneficio que le ven a estas historias no les parece muy rentable. Al menos, a juzgar por la experiencia histórica. Me da la sensación que el tema les supera. Que prefieren invertir los esfuerzos en áreas más asequibles y con mayor visibilidad externa.
    @Gerardo: tienes razón, no me ha quedado muy fina la frase. Tampoco pretendía darle una interpretación literal. El mensaje era que estamos para satisfacer las necesidades ciudadanas, que el cumplimiento de las leyes en sí mismo no es ninguna meta. A veces, se utiliza la ley como excusa para no hacer las cosas. Y, casi siempre, la ley da margen para hacer más y mejores cosas de las que habitualmente se hacen. Tu propuesta me parece impecable: introducir esa cultura de satisfacción del cliente en el diseño de las normas. Te digo lo mismo que a Sonia, ahora que has roto el hielo, ya sabes donde estamos ;-).
    @Pepe Roldán: me alegro de que todavía me mires a la cara ;-). Y de que ta haya gustado el post. Hablamos ;-).

  8. 30/01/2009 en 09:46

    Coste .- Beneficio , @Iñaki, el otro día ZP decía por una parte que había destinado millones de euros para los Ayuntamientos (refiéndose a la construcción urbanística), y por otra parte hacia “su firme apuesta”, por las Nuevas Tecnologías… No se si hará falta tanta construcción, pero hay otro tipo de contrucciones tecnológicas y municipales que quizás también sean necesarias, generen muchas riqueza y empleo…..
    Nos pedía confianza ZP…pero eso no nos da para comer…

  9. Pepe Roldán
    30/01/2009 en 13:56

    Jejeje.
    Avanzamos sin ti, pero no te dejamos atrás. Tendrás nueva versión del documento en breve para comentar y aportar
    Seguimos…

  10. 30/01/2009 en 16:16

    Cuanto más lo leo, más me gusta. Redondo.
    Si acaso añadiría: subsidiarizar, descentralizar y empoderar.

  11. 31/01/2009 en 19:09

    Interesante reflexión, sin duda, al igual que los comentarios. No obstante, a mí lo que me sugiere la situación actual de la Administración española es la necesidad de proceder urgentemente a la simplificación para transformarla de una vez por todas, y para ello nada mejor que los medios electrónicos. Ahora bien, lo que sería un error histórico (como también es histórica la oportunidad de modernización que ofrecen las TIC) es seguir haciendo lo mismo pero, en lugar de utilizando el papel y las relaciones presenciales, con el soporte digital y las relaciones telemáticas. Para ese viaje no hacen falta unas e-alfojas tan caras…

  12. Pepe Roldán
    01/02/2009 en 01:20

    Sólo un matiz, Julián. Para la simplificación, nada mejor que la simplificación. No es perogruyada. También se puede simplificar sin electrónica, basta hacerlo de una vez por todas en la normativa de los procedimientos, y no hace falta llegar al trámite electrónico para ello.
    Primero eso y luego lo “electronificamos”, porque si no, como dices, haremos digital lo ineficiente.
    No quiero ni pensar, por la parte que me toca, en hacer digital, por poner un ejemplo, nuestras bases de convocatorias de plazas, donde en cada ocasión y para todas y cada una de ellas, presentan todos sus títulos, cotejados en el registro uno a uno, los opositores de turno.
    En el servicio de personal de mi institución ya tienen la aplicación para gestionar todo el proceso y ¡¡¡ni pensar en modificar las bases de la convocatoria!!, que es eso es sacrosanto procedimiento y ni tocarlo queremos. Somos así
    Un saludo

  13. 04/02/2009 en 12:31

    Como siempre Iñaki, excelente estructura y orden de ideas en las que eres un auténtico experto. Hablamos mucho de modernización y todo el mundo lo ve necesario. Conozco a pocos que realmente afirmen con claridad que se oponen a este proceso. Pero, qué difícil es modernizar en la Administración, ¿no? E innovar ya ni digamos. El ejemplo de @pepe roldan sobre las oposiciones es estupendo. Todas las ideas que comentas me parecen factibles ; únicamente cambiar la cultura organizativa lo veo como algo que a veces es como darte cabezazos conra el muro… ¡Está tan arraigada! Poco a poco, metiendo tecnología y cambiando algunas cosas quizá pueda ir evolucionando. Eso si los sacro-santos popes del derecho administrativo lo permiten 🙂

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