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Contra la solidaridad territorial

03/12/2005

Leo esta noticia en la portada de El País de hoy: “Murcia y Almería planean 500.000 casas en el principal litoral virgen mediterráneo”. Y no es que las planeen, es que las están construyendo. Este verano, en lo peor de la sequía, he tenido ocasión de comprobar que las balsas de los agricultores del sureste no estaban vacías y que los naranjos, regados gota a gota, seguían estupendos. Pero es cierto que se arrancan naranjos: para construir una inacabable urbanización a todo lo largo de la costa. Para sustentar esos cientos de miles de viviendas, esas miles de piscinas, esas decenas de campos de golf, es para lo que los murcianos reclaman agua.

Éste es uno de los momentos en que nace, de bocas interesadas, la expresión “solidaridad territorial”. Más que expresión, se trata de un conjuro mágico contra el que nadie osa, so pena de incurrir en incorrección política. Yo me apoyo en el maestro libertario García Calvo, reincidente en oponerse a lo más sagrado. Ha escrito contra la familia, contra la pareja, contra el hombre, contra la paz, contra la democracia, contra el automóvil, contra sí mismo. Como veo que, pese a la provocación, ha sobrevivido e incluso ha ganado premios nacionales, me atrevo a seguir su senda y clamo contra la solidaridad territorial.

Volvemos a mi amado sureste español. Una tierra rica, cuya sociedad ha decidido un modelo económico insostenible basado en amasar toda la pasta posible hoy y no preocuparse del mañana, apoyándose en la explotación de los emigrantes para sacar adelante cosechas y urbanizaciones. A esta sociedad, no hay que darle ni agua. Polvorones en seco. ¿En nombre de qué derecho, de qué principio ético, hay que sustraer agua del Tajo o del Ebro para alimentar esta aberración? Yo más bien dejaría que Castilla-La Mancha gestionara toda su agua. Si quieren agua castellana, que la compren.

Pero voy más allá. Las regiones agrícolas españolas llevan lustros recibiendo enormes partidas económicas para ayudarles a su desarrollo. ¿En qué han empleado el dinero? En abrir empresas con fecha de caducidad: se cierran a los cinco años y un día, para recibir toda la subvención, y a otra cosa. Se ha instaurado la cultura del limosneo y ahora muchos no saben vivir de otra cosa. En teoría, las subvenciones se acaban en 2006, pero ya se están pactando prórrogas. Imagino que llegará el día en que los ciudadanos alemanes se hartarán de entregar dinero para que otros vivan sin preocupaciones y cerrarán el grifo. Y se oirá un clamor: ¡solidaridad territorial!

No hay que destinar ni un euro a limosnas. Sí a proyectos que generen un tejido económico sostenible. Sólo cuando se produzcan resultados y siempre compartiendo el riesgo. Ya hablamos en un post anterior de Paul Polak, que está revolucionando la agricultura del tercer mundo mediante el desarrollo del emprendizaje entre los pequeños agricultores. No multiplica los peces, sino que vende cañas y enseña a usarlas.

En España existe la tradición de hablar mal de los catalanes. ¿Qué han hecho? Son una sociedad plural, muy estructurada, trabajadora, pacífica, que aporta desde siempre su dinero para otras regiones más desfavorecidas. No sé por qué no los tenemos en hornacinas, como a los santos. Ahora quieren mejorar su Estatut y no sabemos si les dejarán, porque parece que atentan contra la sacrosanta solidaridad territorial. Hay que joderse, amigos. Van a matar al pollino de los huevos de oro.

Que quede claro: soy furibundo partidario de la sociedad del bienestar, pero no de la sociedad de la picaresca. Y nueve de cada diez veces, cuando mencionan la solidaridad, quieren sablearnos. No tenemos por qué llenarles las piscinas, ni pagarles las gambas.

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  1. 05/12/2005 en 00:31

    Tu post puede resultar un poco escandaloso cuando dices eso de que \”nueve de cada diez veces, cuando mencionan la solidaridad, quieren sablearnos\”.Y seguro que no te importa. Al contrario, es coherente con tu teoria del escozor.Estando de acuerdo con bastante de lo que dices, yo entre \”solidaridad territorial: sí o no\”, digo que sí. Y entre \”solidaridad en general: sí o no\”, también digo que sí. Ahora bien, en relación con esto de la solidaridad me gustaría aportar un par de reflexiones.La primera, que la solidaridad compromete a quién la recibe. Cuando alguien, una persona o una comunidad, recibe la solidaridad de otros, creo que debe asumir el compromiso de utilizar esa ayuda de forma que, en el futuro, deje de necesitarla. Salvo, claro está, cuando se trate de personas que por su condición o circunstancias (edad, discapacidades, etc.) no van a poder abandonar su situación de dependencia. De otra manera, el acomodarse a vivir de la solidaridad ajena es, sencillamente, un abuso.La segunda, que la solidaridad se presta desde la libre voluntad. Quiero decir que es muy distinta la solidaridad de Alemania con las regiones más pobres de España, que la de, por ejemplo, Cataluña. Alemania acuerda su solidaridad desde una posición de soberanía, en función de sus intereses generales (políticos, económicos, etc.), mientras que la solidaridad de Cataluña la decide el Gobierno de España, y a Cataluña le queda poco más que el recurso a la pataleta. Y cuando plantean revisar la forma de autofinanciación de su autogobierno se les echa \”toda España\” encima. Creo que, en este caso, más que de solidaridad estamos hablando de otra cosa. Es mi impresión.Ahora, ayudar al más necesitado, siempre. Pero, a poder ser, para que deje de serlo. No para que se instale en la dependencia.

  2. 05/12/2005 en 00:31

    Alorza, hace un par de años estuve en el Tecnimap de Murcia y me sorprendieron las urbanizaciones de las que hablas alguna de ellas anunciadas por gente \”famosilla\” de la tele y todo!!!El modelo de desarrollo de este país es el del ladrillo (no el de la innovación y el conocimiento). Y el agua que pedían en Murcia \”Agua Para Todos\”… comprendí que era para eso mismo: \”Agua para todos los campos de golf\”.Es muy triste que España sea insostenible medioambientalmente y que las grandes empresas constructoras y las grandes entidades financieras y los grandes medios de comunicación, etc… (todo lo grande) estén acabando con lo más sagrado: la Naturaleza, en general, y el agua, en particular.Aunque esté diluviando en Siberia-Gasteiz, creo que no nos podemos permitir el lujo de \”derrochar\” agua. Solo así podré criticar (y critico) a quienes hacen negocios urbanísticos en zonas desérticas, en lugar de repoblar y reforestar esas zonas para no convertir en unos años la península en un desierto.Solidaridad sí, pero para quienes tengan \”ética\” y gestionan los recursos públicos de forma \”responsable\”. ¿Cómo evaluar que se cumplan estos dos principios?…

  3. 05/12/2005 en 00:31

    Evidentemente, no estoy contra la solidaridad, sino contra la palabra \”solidaridad\”, especialmente cuando se le suma el adjetivo \”territorial\”. A la hipocresía le gustan las grandes palabras. Hemos tenido últimamente \”libertad duradera\”, \”justicia infinita\”, y ahora estamos con la \”defensa de la Constitución\”. Expresiones altisonantes para ocultar grandes miserias. La solidaridad territorial, tal como la están disfrutando las comunidades menos ricas de España, es un fraude. Por supuesto, en cada Sodoma hay un Lot, pero ésa es la nota tónica.Por otra parte, hay que homenajear a las asociaciones que nadan contracorriente como la plataforma \”Murcia no se vende\”. Con ellos me solidarizo.Respecto a la pregunta de Mentxu de cómo evaluar, no me parece difícil. El modelo es similar al que se aplica a las ayudas al Tercer Mundo. Hay que tomar en cuenta el índice de corrupción percibida, el histórico de buen empleo de los fondos,… y más que entregar grandes sumas a fondo perdido, prefiero financiar los pequeños proyectos de emprendedores locales, donde el beneficio sea inmediato.

  4. Roc
    05/12/2005 en 00:31

    Me parece muy interesante la posición de Alorza. Como parte aludida, aquí vamos haciendo y avanzando para conseguir algo que creo necesario para un desarrollo sano de un territorio plural como el estado español.Sobre el tema de los subsidios, en Goldmundus hablo de dos artículos en los que, tanto el Comisario europeo Joaquín Almunia , como el secretario de Estado para la UE, Alberto Navarro, afirman que España deberá eliminar de su agenda los fondos europeos. Además, Navarro dice, concretamente, que \”no creo en la España del subsidio, por lo que España debe pasar a ser un contribuyente neto de la UE en 2013\”.

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