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2019: el momento de planificar para la rendición de cuentas

27/05/2019 4 comentarios
Planificar y rendir cuentas: dos ruedas que giran al unísono

Planificar y rendir cuentas: dos ruedas que giran al unísono

En el día después de las elecciones municipales, forales y, en muchos casos, autonómicas, toca prepararse para el gran reto de gobierno abierto de estos cuatro años: generalizar la rendición de cuentas de los planes de mandato.

El plan de mandato es el documento que recoge las actuaciones que el equipo de gobierno considera estratégicas para avanzar hacia su visión del municipio. Se estructura en torno a sus grandes ejes de actuación y se concreta en objetivos estratégicos, objetivos operativos y actuaciones para lograrlos, durante los cuatro años del mandato. El plan de mandato hace visible la correspondencia entre los grandes objetivos que persigue el equipo de Gobierno y las actuaciones concretas que se programan.

Aunque parezca mentira, los Gobiernos de nuestros Ayuntamientos y Diputaciones -con algunas señaladas excepciones- no han tenido la costumbre de planificar las actuaciones de su mandato. Por lo tanto, no han adquirido compromisos de actuación claros con su ciudadanía. Esta es la piedra de toque de la transparencia efectiva, la referencia indispensable para el buen gobierno, la puerta de entrada a una participación ciudadana que mejore las políticas públicas.

La rendición de cuentas no es patrimonio de ninguna opción política. Es consecuencia de una manera de gestionar: ordenada, responsable, orientada a objetivos, abierta.

A los gobiernos que la han practicado en esta pasada legislatura les ha ido bien. No me atrevo a  decir que sea un factor determinante para ganar votos, pero al menos no ha influido negativamente y parece que ayuda a asentar la imagen de partido que gestiona bien. Así ha sido el caso de la Junta de Extremadura (cerrada por la JEC)Vitoria-Gasteiz, San Sebastián, Erandio o Gavà, todos ellos instituciones con las que he tenido el honor de participar en proyectos de rendición de cuentas.

¿Cómo hay que redactar un plan de mandato para poder rendir cuentas ? Aunque habría mucho que decir, baste con una idea mínima. Debe contener tres componentes:

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Hoja de ruta del gobierno abierto: una espiral logarítmica

26/10/2018 10 comentarios

El Gobierno Abierto no es suficiente

Os daré un titular: el modelo de gobierno abierto en tres principios se nos ha quedado corto. Es muy cierto que transparencia, participación y colaboración han funcionado como tres focos de cambio hacia una administración más abierta y más democrática, pero son focos que ya están perdiendo su brillo. La transparencia se está reduciendo a la publicación de un portal de transparencia, la participación se resume en contar con una plataforma online y la colaboración… ¿qué diablos es la colaboración?

Urge recuperar las metas del gobierno abierto. La pregunta más importante es siempre el para qué -que lleva implícita un para quién-, ya que porta muchos más amperios que la pregunta del por qué, la cual suele responderse apelando a alguna mustia obligación legal. Hagamos pues, la pregunta: ¿para qué lanzamos políticas de gobierno abierto?

Para no hacerlo muy largo, vamos a distinguir tres metas:

Confianza y legitimidad: crear un entorno que garantice una actuación ética y responsable y que recupere la confianza de la ciudadanía en sus instituciones públicas.

Buena gestión pública: enriquecer la toma de decisiones y la gestión gracias a políticas basadas en la evidencia, que cuentan con la inteligencia de agentes internos y externos y que construyen aprendizaje gracias a una auditoría social de resultados.

Corresponsabilidad: apoyar el cambio hacia una sociedad que se implica en la construcción de lo común y que toma conciencia de los retos conjuntos que se afrontan.

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Burocracia profesional en el sector público: breve nota

13/09/2018 1 comentario

MintzbergEn estos momentos de escándalo en la Universidad pública viene bien recordar las peculiaridades de la gestión en instituciones como estas. Sigue una breve nota.

La universidad, ya sea pública o privada, se configura organizacionalmente como una burocracia profesional. La burocracia profesional es una de las tipologías organizativas estudiadas por Mintzberg. Se caracteriza porque el poder reside en los productores, en el núcleo operativo. Por lo tanto, los mandos intermedios y el ápice estratégico funcionan como gestores a su servicio, para conseguir que desempeñen su trabajo de la mejor manera posible.

En una burocracia profesional, los profesionales son todos como Messi: el club está a su servicio para que juegue a gusto. Este sería un objetivo devotamente apetecible y existen instituciones que lo incorporan a su ideario, por ejemplo en torno a un nuevo estilo de relaciones. Sin embargo, lo característico de la burocracia profesional es que concede el poder a cada profesional de manera individual, mientras que formulaciones democratizadoras del entorno laboral descienden el poder a los colectivos, al equipo.

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La dialéctica entre la innovación y la rendición de cuentas

07/02/2018 1 comentario

accountabilityHace tiempo que no escribía en el blog y más aún que no escribía la palabra dialéctica. Hoy vengo con una breve nota sobre la relación entre rendición de cuentas e innovación pública. Spoiler: comienza hablando de las dificultades, pero al final hay boda.

Rendir cuentas puede ser visto como el fortalecimiento del control de gestión mediante la auditoría pública. Por lo tanto, demanda una mejor definición de las estrategias, de las acciones y de los objetivos, al tiempo que impulsa una mayor adhesión al plan operativo, incentivada por la presencia de una ciudadanía capaz de averiguar si hemos cumplido o no el compromiso.

Esto supone un shock cultural de primer orden en el nivel político. Los líderes de nuestras instituciones han crecido con la costumbre de decidir libremente, sin necesidad de explicar mucho. Incluso se llega a identificar la toma de decisiones con el arrojo un tanto suicida de quien desafía al azar. Por eso se frecuenta tanto el verbo apostar, hasta el punto de que todas las decisiones se traducen como apuestas por algo -por la movilidad sostenible, por el empleo juvenil, por la construcción de un nuevo parking. Y, claro, las apuestas siempre son apuestas personales, una ocasión para que alguien se imponga medallas si la cosa sale bien. Y si sale mal, su componente azaroso abre una salida honorable -nadie dijo que fuera seguro el éxito- hacia una responsabilidad light. La rendición de cuentas implica asumir la responsabilidad.

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Consulta ciudadana: contar con la opinión agregada

17/11/2017 8 comentarios

Quienes me habéis soportado en alguna de mis clases, me habréis oído bufar con irritación ante la palabra “participación”. Me apresuro a aclarar que mi desdén se dirige al vocablo, no al concepto. Simplemente, la palabra participación es demasiado polisémica y está demasiado manoseada como para ser útil. Para ganar claridad, prefiero trocearla y hacer referencia a componentes más concretos de la participación ciudadana. Hoy le toca a la consulta ciudadana.

Imagen 1

En su día, desarrollé el modelo LUDO como manera de orientarme en esta selva conceptual. Una parte de ese modelo hace uso de las escalas de devolución de poder que llevamos usando desde Arnstein en 1969.

El “espectro de la participación” de la IAPP seguramente es la que más sintetiza sin perder especificidad. Marca 5 grados:

  1. Informar
  2. Consultar
  3. Involucrar
  4. Colaborar
  5. Empoderar

Características de la consulta

A diferencia de niveles superiores, que suponen un intercambio creativo de conocimiento, el nivel de consulta hace referencia a la mera recolección de la opinión ciudadana, generalmente sin compromiso por parte del poder público de aplicar directamente la opinión mayoritaria. Es un nivel no vinculante, aunque puede llegar a ser muy influyente.

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Legitimidad, rendición de cuentas y exigencia popular de resultados

06/11/2017 2 comentarios

La rendición de cuentas y su traslado a escenarios de auditoría social deberían constituir, en mi opinión, la prioridad de quienes están trabajando en clave de transparencia, de participación, de buen gobierno. Y lo considero tan importante porque la rendición de cuentas actúa de bisagra entre dos mundos: el de la democratización de la gestión de lo público junto con el de la necesidad de alcanzar resultados en términos de valor público.

El caso es que estoy justo empezando el libro “La Democracia en Europa”, de Daniel Innerarity (gracias a Mikel Cabello por el regalo) y me he encontrado con unas páginas donde se explica esta idea de manera clara y precisa, desde el punto de vista de la legitimidad. Como parte de mi propio proceso de digestión, parafraseo su argumentación y aporto algo. Será una breve glosa: recomiendo acudir al original.

La legitimidad es el Santo Grial de nuestro tiempo. Básicamente, hemos inventado el gobierno abierto para taponar esta herida en el costado de nuestras instituciones, para restañar el déficit de legitimidad. El caso es que la legitimidad puede venir de varias fuentes y dar lugar a propuestas no solo variadas, sino incluso contradictorias.

Innerarity juega en su texto a la dialéctica entre dos concepciones de legitimidad: la de la democraticidad y la del resultado. Yo añadiré una tercera: la del procedimiento.

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Buen gobierno: piezas, fases y relaciones

24/10/2017 6 comentarios

Cuando fundé Alorza.net decidí que íbamos a dedicarnos a dos materias: el gobierno abierto y la innovación pública. Intuimos que el gobierno abierto es un horizonte hipnótico que nunca se alcanza totalmente, pero hacia el que se debe avanzar constantemente. Por otra parte, la innovación pública, como marco de puesta en valor del talento, la entendemos como un camino para avanzar. De esa manera, apertura e innovación se ponen en relación: la primera es la meta y la segunda el camino.

Sin embargo, esta dialéctica entre dos términos resulta demasiado simple para orientar estrategias a los retos que se plantean a gobiernos y administraciones hoy en día. Los principios del gobierno abierto, sumados a las prácticas de la innovación no bastan para alcanzar el valor que se pretende en términos de integridad, buena gestión, transformación digital, profundización democrática, corresponsabilidad ciudadana.

En un post anterior, explicaba que es el momento de pasar del gobierno abierto al buen gobierno, como esquema más inclusivo orientado a “hacer bien la cosas buenas“. Hoy vamos a dibujar el campo del buen gobierno, tratando de entender:

  • De qué piezas se compone
  • Qué fases hay que seguir en cada una de esas piezas
  • Qué relaciones existen entre las piezas.

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