Inicio > Modelos > Argumentos para que las empresas se abran

Argumentos para que las empresas se abran

03/07/2008

Tenía pendiente atender la llamada de Julen, pero después de que ha publicado el primer comentario del mes en este blog no he podido resistirme más.

El daba 10 argumentos por los que las empresas no se abren y pedía ayuda para desmontarlos. Pues aquí va mi intento. Si se puede aprovechar algo me daré por satisfecho. Y si no, también, porque lo he intentado y he pasado el rato.

A ver si un día me animo a escribir la versión administrativa de los argumentos y de los contraargumentos.

Estoy donde estoy y he triunfado con trabajo duro, con mi sacrificio, y no me ha hecho falta nada de esto que me cuentas, ¿lo entiendes?

Las empresas funcionaron hace tiempo sin máquinas de vapor, sin electricidad, sin teléfonos, sin ordenadores,… Los medios tecnológicos se han modernizado. También, los modelos de gestión han evolucionado. El látigo ha sido sustituido por otros procedimientos de motivación (en algunos sitios). Son opciones entre las que hay que elegir. El modelo de empresa abierta ofrece oportunidades que se pueden intentar aprovechar o no. En algunos casos encajarán mejor y en otros peor, pero si no lo intentamos tal vez nos perdamos cosas que ahora apenas somos capaces de imaginar. Explorar el modelo de empresa abierta es una decisión que tiene que ver con el espíritu innovador, con la curiosidad, con la forma de ser, con las inquietudes personales, con las profesionales e, incluso, con la filosofía de vida de cada cual. En el fondo, es una cuestión bastante personal. Pero las decisiones empresariales las toman las personas, ¿verdad?

En mi sector no tiene sentido: aquí la confidencialidad es una exigencia del cliente. Eso es para unos pocos sectores.

La confidencialidad difícilmente será un absoluto. Habrá informaciones y datos confidenciales y otros que, seguramente, no lo serán tanto. No desvelar la fórmula magistral del producto estrella no significa que la empresa no tenga otras muchas cosas que contar y que compartir. La cuestión no es confidencialidad sí o no, sino confidencialidad qué, cómo y cuándo.

¿Cuántas empresas de éxito conoces, en mi sector, que trabajen con modelos abiertos?

No hay duda. Los casos de éxito son un argumento de una gran potencia demostrativa. Y, generalmente, fáciles de ver. Pero es que ahí está la gracia, en ser de los primeros en llegar. Los primeros se van a llevar los mejores premios. Cuando todos estén allí, ya no quedará mucho que rascar. Desde luego que ser pioneros es más arriesgado, pero la ganancia potencial también es mayor. De nuevo estamos ante la propensión al riesgo. Hay inversores de renta fija y de renta variable. Y la solución más razonable suele ser la mixta. Puedo experimentar el modelo abierto con una parte del negocio. Para eso se inventaron los proyectos piloto, ¿no?

Mi gente no se siente cómoda abriendo su trabajo. Si lo hago, voy a ver cómo sufren porque necesitan seguridad y saber que no tienen el aliento de millones de personas en su cogote; necesitan esa seguridad para rendir bien.

Una vez más, la decisión no tiene que ser de todo o nada. Habrá trabajos más susceptibles de abrirse y otros menos. Como también habrá personas más propensas a trabajar en abierto que otras. La conclusión cae por su peso, empieza por los trabajos y por las personas que puedan funcionar mejor en abierto.

Somos unos irresponsables si colocamos en el mercado información que no es veraz porque aún estamos trabajando con ella como materia prima. No tiene sentido abrir lo que está en curso porque aportaría más confusión que otra cosa.

Vaya, topamos con la teoría de las versiones definitivas. Si explicamos que se trata de una información en curso y nos abrimos a compartirla y a completarla de forma colaborativa, en muchos casos obtendremos resultados infinitamente mejores me si sólo abrimos lo que está redondo y niquelado. La gente se compromete con los proyectos en que ha tenido ocasión de participar. No desperdiciemos esta oportunidad. Por otra parte, siempre son más ridículos los errores cuando vamos de perfectos y estupendos.

Tengo demasiado trabajo sobre mi mesa y de suficiente relevancia como para que lo que me planteas, que pudiera ser analizable, tenga prioridad. Antes tengo que preocuparme por otras muchas cosas más relevantes, incluyendo devolver valor a mis accionistas.

Si te puede el día a día tienes un serio problema, amigo. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Pero si la rutina te impide levantar la cabeza y tomar perspectiva, tus accionistas no deben esperar un gran futuro. Pan para hoy y hambre para mañana. Estás en un callejón sin salida.

Si abrimos contenidos, ¿de dónde nos vienen los ingresos? Quizá incluso la sociedad va a asignarnos menos valor. Porque lo gratis, tú ya lo sabes, vale menos en una sociedad que asigna valor en función del precio.

Es cuestión de modelos de negocio. No faltan casos en Internet de contenidos de pago que se han abierto, porque así funcionaban mejor y eran más rentables. Por otra parte, regalar los contenidos puede ser un problema para una empresa cuyo negocio sean precisamente los contenidos. Pero la mayoría de las empresas no viven de los contenidos, sino que pueden compartir información para vender más productos y/o más servicios. Por ejemplo, en el caso de la consultoría, mal va quién todo su valor añadido lo tenga en sus contenidos (metodologías, técnicas, etc.). El valor profesional está en la forma de aplicar y en la adaptación a cada caso concreto. Con las mismas recetas se puede alcanzar el éxito o cosechar el más estrepitoso fracaso. Porque si todo fuera cuestión de técnicas, nos bastaría con leer algunos libros para convertirnos en entrenadores de futbol multimillonarios.

Insisto, no es cuestión de compartir o no, sino de qué, cómo y cuándo compartir.

Ya tuvimos problemas relacionados con la seguridad. La protección de datos (incluyendo, sobre todo, los personales) es un valor que la sociedad persigue. En nuestra empresa queremos ser escrupulosos en el respeto a esa protección. No quiero riesgos ahí.

Hombre, no es cuestión de compartir los datos personales. O según que datos personales o depende también de qué personas. Lo de compartir también requiere tener criterio, como la mayoría de las cosas de la vida. Pero, desde luego, hay muchas posibilidades de abrirse sin violar la protección de los datos que deben protegerse.

Si me demuestras cómo impacta tu modelo abierto en mi cuenta de resultados, empezamos a hablar. Si no, por favor, déjame, que tengo mucho que hacer.

Vale, has elegido ponerte a la cola. Sólo tomas en consideración lo que está demostrado. Pero para entonces ya han pasado las mejores oportunidades. Además, qué decisión se toma sobre seguro, qué decisión no implica un riesgo. Si te gustan las demostraciones tal vez has equivocado tu camino. ¿Has probado a enseñar matemáticas?

Anuncios
Categorías:Modelos Etiquetas:
  1. 05/07/2008 en 04:26

    Lo siento, pero salvo que sea una decisión integral de la empresa, lo veo complicado de implantar en una Gran empresa. Lo desarrollo un poco más en un artículo de mi blog

  2. 05/07/2008 en 08:41

    ¿ Habría diferentes niveles de apertura no Iñaki? También, Jaime introduce algo que no se puede pasar por alto, el tipo de empresa, claro no puede ser lo mismo un modelo abierto en una pyme, que en una multinacional, que en un pequeña empresa familiar, que en una s.l, que una s.a. que una empresa pública, o que en organismo autónomo como Osakidetza (aunque no sea esta una empresa). También en el mundo privado no es lo mismo una empresa que tenga claras consecuencias sociales, como una constructura, que otra que simplemente comercialice fregonas, por poner un ejemplo, o la inovación de los burdeles de la que el otro día hablabamos.
    Creo que la apertura va a estar condicionada muchas veces, sino la mayoría al modelo económica en que se sustente, a su estructura jurídico-administrativo. La política de de apertura , la política general de la empresa supeditada al modelo económico de la empresa.Y qué triste es esto !!!! Pensemos en un milesegundo en la Administración Pública como una gran empresa (mal ejemplo) …aquí también sucede lo mismo : la política de apertura, la politica general de la administración pública supeditada a un modelo económico concreto…..
    Pero empezaba el post en preguntando los diferentes niveles de apertura …
    1.Apertuta de los medios de producción :
    1.1 Directos :
    p.e. en una empresa de software, usando software libre…¿pero en otro tipo de empresa? ¿ Existe hoy en día el concepto de hardware libre y el de humanware libre?? Hoy la materia prima clave es la INFORMACIÓN.
    1.2 Indirectos : Los medios indirectos (http://es.wikipedia.org/wiki/Medios_de_producci%C3%B3n), serían los almacenes, oficinas….Se me ocurre el home-working ( ¿ o quizás de tan abiertos y libres generemos paradójicamente un nuevo tipo de esclavitud?
    2.Apertura de las políticas internas y los medios de decisión.
    Y este punto si que está directamente relacionado con estructura jurídico-administrativa, sobre todo en lo que a la socialización de los medios de decisión. Esoy seguro que en esto el maestro @Alorza y su Manual de uso de Blog en la empresa tienen mucho que decir. Por otra parte, ¿es posible la democracia económica? Quizás pudiera ser ésta una premisa para los “Argumentos para que las empresas se abran”
    3.Apertura del Producto y de sus Procesos :
    “BUSQUE, COMPARE Y SI ENCUENTRA ALGO MEJOR COMPARTALO!!” ¿ Puedo ofrecer libremente mi producto y las metodologías y procesos que han llevado a él de forma abierta? Pues quizás, y en algunas empresas de software es por donde se está empezando : Sun por ejemplo liberó el código fuente de Solaris, Microsoft (por razones judiciales, también o eso dicen….), Google libera las apis de Youtube…Habría que hacer un post muy pormenorizado sobre todos estos casos. ¿ Y en empresas industriales? Quizás las claves estarían más en liberar los procesos que los productos…¿Qué procesos me han llevado a este diseño de coche ?
    En resumene : Un post y un tema muy complejo!!

  3. 05/07/2008 en 12:39

    En plan cenizo, yo tengo un undécimo argumento para no abrirse, y juraría que es uno de los más frecuentes:
    “Mi empresa siempre ha sido una empresa abierta”.
    A muchos directivos les gusta pensar que creen en las personas, en la apertura, etc. en contra de todas las evidencias que demuestran lo contrario. A eso se le llama “disonancia cognitiva“.

  4. 06/07/2008 en 21:48

    Como decía por otro lado, tengo que darle más vueltas a todo esto. Prometo seguir conversación tras digerirlo. Gracias.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: