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El día después

14/11/2009

Todas las administraciones (o muchas de ellas, al menos) andamos locas para facilitar el acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos. Así nos lo marca la Ley 11/2007 y así lo queremos todas las personas que tenemos responsabilidad en hacer efectivo este derecho de la ciudadanía.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte me sabe a poco esto de seguir haciendo lo mismo, aunque sea por un nuevo canal de interacción. Y reconozco la importancia y los beneficios de la cosa, porque hacer los mismos trámites desde casa, desde el trabajo, desde el centro de estudios o desde un cibercafé (¿siguen existiendo?), aunque en el fondo sea lo mismo, en la práctica es muy diferente. Y está muy bien no tener que aportar certificados en papel, porque las administraciones se entienden entre ellas y son capaces de intercambiarse los datos necesarios.

No le quito ningún valor. Y en ello estamos. Hasta el punto de que, a fecha de hoy, este objetivo consume casi todos nuestros recursos. Pero no es un reto que me entusiasme. Es cacharrería, la administración de los supersónicos. Estoy deseando que la Administración electrónica sea una realidad y funcione sola para que podamos dedicar nuestros esfuerzos a lo que de verdad me pone, que es transformar realmente la Administración.

Un día conté en este blog cuál era (y sigue siendo) el cambio que, desde mi punto de vista, necesita la Administración pública: menos control y más confianza, menos procedimientos y más autonomía y, en lugar de rígidas estructuras jerárquicas, una organización en red. Es decir, pasar de una organización basada en las normas a una organización basada en las personas.

Y algo tiene que ver con todo esto la cultura de la evaluación de las políticas públicas. Tenemos que pasar de gestionar expedientes a gestionar políticas públicas. Hablaremos de ello.

Esto es lo que tenemos que empezar a provocar desde ya a pequeña escala. Y a tope el día después, cuando la Administración electrónica sea una realidad y funcione sola. Permitidme este pequeño desahogo de sábado por la tarde.

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Categorías:Gestión pública
  1. 14/11/2009 en 19:25

    Totalmente comprensible el desahogo y compartido, aunque que la Admnistración electrónica sea una realidad y funcione sola empieza a sonar a utopía, por lo menos en mi caso, quiero decir en el de la administración local. Creo que para ell el día después comenzará el 1 de enero de 2011, y gracias al nuevo plan E, en algunos casos, que si no ni en esa fecha. Perdona ahora el mio al pensar en un año más igual de atractivo.

  2. manuel caño
    14/11/2009 en 19:42

    A lo mejor es que se necesita pasar por el estadio previo de la conectividad sin barreras antes de pasar al estadio de la administración pública como algo que nos pertenece a todos. Utilizo pertencer en su doble acepción de propiedad y responsabilidad.

  3. 15/11/2009 en 01:37

    Te comprendo perfectamente, Iñaki. Es más, me siento totalmente identificado con el desahogo, aunque en mi caso, más que por la culminación de la implantación de la Administración Electrónica sea por la culminación de la adaptación a Bolonia de los títulos de postgrado de mi Universidad y la implantación del sistema de garantía de la calidad por el que se ha apostado… En una semana hará un año que me hice cargo de esta labor, y es agotador la cantidad de recursos y energías que está requiriendo. Tan es así, que no he sido capaz de echar a andar mi blog personal… Tengo puestas mis esperanzas en la metodología GTD… ¿hará milagros?

  4. bernatxo
    15/11/2009 en 14:18

    Kaixo Iñaki. En mi opinión, la eAdministración, con sus cacharros, con sus procesos de digitalización que tanto y tanto esfuerzo suponen (aún cuando, muchas veces, al modo de los supersónicos, no incidan en transformación de nuestras formas de hacer y se queden en la mera mecanización de lo que ya venimos haciendo), con sus proyectos de interoperabilidad que desarrollamos en un contexto de desconfianza mutua y de cerrazón, cuando lo que requieren es precisamente de todo lo contrarío, etc., es un empeño que tiene que ver, y mucho, o en todo, con organizaciones basadas en las personas…
    A veces, rodeados de cacharros, de trámites (cuanto despilfarro de tiempo y esfuerzo…), de proyectos que parecen no avanzar, miramos con “envidia” esas “otras” corrientes tan glamurosas de la innovación, del gobierno abierto, etc. y deseamos sumergirnos en sus aguas que imaginamos mucho más tibias y aquietadas que éstas otras de la eAdministración por las que nos toca bogar (a brazo partido).
    Y sin embargo, si a esas” otras” corrientes las despojamos de su envoltorio glamuroso, estoy convencido de que nos llevarán por aguas no muy distintas a éstas por las que navega-zozobra la eAdministración: organizaciones basadas en personas, cacharros que provocan cambios, nuevas formas de hacer que remueven posiciones con sus espejismos de confort,…es decir, por aguas tumultuosas.
    Con todo este rollo, lo que estoy intentando decir es que, en mi opinión, la eAdministración no es una etiqueta (otra más) y que, detrás de ellla, hay cacharros con alma (si por alma entendemos una ideología relacional que remueve esa otra ideología burocrática en la que seguimos instalados) y hay personas (con sus intereses, miedos, deseos, generosidad, etc.)
    Y todo este rollo sólo para decirte ¡ÁNIMO!, únicamente para decirte GRACIAS (ya, ya sé que es tu trabajo, pero es que se ve cada cosa…)

  5. 15/11/2009 en 16:56

    Podeis ir avanzando en esos automatismos. En el propio GV y cercanías, bastaría con que sirvieseis los boletines por RSS, y no sólo vía email. Por ejemplo. (Me refiero a Eusakdiinnova y Agenda Digital,que son los que conozco). Si no es cosa tuya, perdón, pero corre la voz 🙂
    Ánimo, que sólo escucho cosas buenas de la administración electrónica en el País Vasco.

  6. Iñaki2
    16/11/2009 en 10:30

    Buenas,
    Hay dos tipos de organizaciones: las basadas en el proceso y el procedimiento, y las basadas en las personas. Y por experiencia personal con ambos modelos, me quedo con el primero: es fuerte, y está bien definido cómo hacer las cosas. El modelo basado en personas es débil, porque cuando la persona no está, enferma, muere… gran parte de su conocimiento, que no ha sido depositado en lugar alguno, desaparece.
    Las personas somos importantes por lo que podemos aportar para mejorar el proceso y el procedimiento, pero el “sistema” tiene que seguir funcionando sin depender de nosotros, nos guste o no.
    Un saludo.

  7. 17/11/2009 en 10:44

    Pues eso, a ver si no perdemos la visión de que la piedra que estamos golpeando es parte de una hermosa catedral.

  8. 20/11/2009 en 16:03

    Como bien se dijo en la mesa redonda sobre reutilización llevada a cabo ayer en el FICOD, uno de los pasos más importantes que se deben abordar para lograr el paso hacia el gobierno abierto es el “cambio cultural”. Es encomiable todo el esfuerzo que se está llevando a cabo para lograr el cambio que abra de verdad una relación más directa entre ciudadano y administración. Una relación que deseamos tenga una de sus concreciones en una forma más eficiente de reutilización de la información pública en la que sector público y privado trabajen conjuntamente para desarrollar el gran potencial que este mercado tiene.

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