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Estudio etnográfico sobre la inclusión digital

22/03/2010

Estudio etnográfico sobre inclusión digitalHoy traigo al blog un estudio etnográfico sobre las necesidades y obstáculos de la ciudadanía para la inclusión digital. Las autoras de este estudio han sido las investigadoras Beatriz Moral y Begoña Pecharromán de Farapi, una empresa spin-off universitaria, que han contado con la colaboración experta de Juan José Goñi, una persona conocida y reconocida en este blog.

El documento integro (PDF, 2,65 MB) está disponible para su descarga en la web euskadi+innova, ya que el estudio ha sido realizado por encargo de la Secretaría Técnica del Plan Euskadi en la Sociedad de la Información (PESI).

Lo que más me ha interesado de este estudio es la aproximación etnográfica al análisis de la inclusión digital. Las conclusiones seguramente no sorprenden a ninguna persona iniciada en estos temas, pero la problemática de la inclusión se aborda desde la perspectiva de las “personas normales”, recogiendo sus percepciones con naturalidad y sencillez. Tal vez algunas de estas percepciones sean sólo fruto del desconocimiento y puedan rebatirse fácilmente, pero son las ideas, prejuicios y temores con los que la gente se acerca o se aleja de las nuevas tecnologías. Y, por tanto, este estudio aporta elementos de reflexión que deberían tenerse en cuenta al abordar las políticas de inclusión digital.

En este post resumo algunos contenidos del estudio.

El objetivo principal del estudio es: “Identificar y analizar diferentes estrategias para la promoción de una cultura digital, adaptables a las características y las necesidades de los diferentes colectivos de población“. Y, además, tiene los siguientes objetivos secundarios:

  • Identificar colectivos que sufren exclusión digital así como los factores que provocan esta exclusión.
  • Conocer las necesidades de los diferentes perfiles de la población a este respecto.
  • Identificar factores favorables a la sensibilización del uso de las TIC.
  • Proporcionar pautas de actuación.

En cuanto a la metodología, el estudio se ha realizado mediante el método etnográfico propio de la antropología social, que se caracteriza por las entrevistas en profundidad y la observación participante.

Se ha utilizado una caracterización de la población atendiendo a los siguientes perfiles:

  • Desanimado: Aquellas personas que no utilizan las TIC por diversos motivos: bien porque no quieren, no lo necesitan y/o mantienen un discurso contrario a su uso.
  • Ajeno: Personas que no están familiarizadas con el uso de las TIC por falta de disponibilidad de medios, por hallarse en un entorno poco favorecedor, etc. No mantienen un discurso contrario al uso de las TIC, simplemente les resultan ajenas. Podrían ser considerados usuarios-as potenciales una vez superadas las dificultades.
  • Básico: Personas con conocimientos básicos del uso de las TIC. Conocen y utilizan algunos programas y algunos servicios de Internet.
  • Avanzados: Personas con conocimiento avanzado de las TIC y un uso extensivo de estas. Utilizan aplicaciones más avanzadas o de última generación.
  • 2.0: Participan aportando contenidos en la red y en red.

En cuanto al uso de las tecnologías de la información, el estudio señala como factores determinantes las necesidades y las actitudes. Y repasa los usos fundamentales que se realizan de las TIC en diferentes ámbitos: trabajo, educación / formación, comunicación, relaciones sociales, información, etc. Por la parte que nos toca, el estudio destaca la poca utilización de las TIC para relacionarse con la Administración pública y cita expresamente que las personas entrevistadas encontraban pegas a la tarjeta ONA, a pesar de que ninguna de ellas la utilizaban. ¡Curioso!

Entre los factores de inclusión y exclusión con respecto al uso de las TIC, el estudio analiza las actitudes (miedo, rechazo al control, resistencia al cambio, curiosidad, etc.), los factores de entorno y las condiciones de acceso (medios e infraestructuras). Desde mi punto de vista, las actitudes que se reflejan en el estudio están muy condicionadas por el desconocimiento. Y, precisamente, los factores de entorno que se analizan a continuación pueden ser uno de los elementos más eficaces para superar la barrera del desconocimiento. Así, el estudio destaca que el entorno humano (la familia, las amistades, los-as compañeros-as de trabajo, etc.) es uno de los factores clave en la inclusión o exclusión digital. Puedo dar fe de ello ;-).

En este apartado de factores de inclusión y exclusión, merece destacar el alto coste que supone en nuestro país el acceso a la banda ancha. Si queremos que los servicios públicos digitales lleguen a la mayoría de la ciudadanía, garantizando la equidad en el acceso a los servicios públicos, es necesario poner en marcha medidas paliativas para superar la barrera que supone este elevado coste de acceso a Internet de banda ancha. Y, por tanto, este aspecto debe ser tenido en cuenta por las políticas de implantación y despliegue de la Administración electrónica.

En cuanto a los factores de progreso en el uso de las TIC, el estudio valora de nuevo la necesidad, la actitud y el entorno como los elementos clave. Una constante a lo largo de este apartado es la importancia de la relación con otras personas para avanzar en el uso de las TIC, lo cual es más que evidente desde mi punto de vista. De hecho, todo el fenómeno de la web 2.0 se basa en las relaciones personales. La mayor gracia que tiene todo esto es que al otro lado hay personas. Y la tecnología es el medio para podernos relacionar más y mejor. Por eso nos gusta tanto ;-).

Es interesante leer, en el apartado de ventajas y desventajas, cómo valoran los entrevistados los aspectos de información, tiempo, dinero, relaciones personales, flexibilidad laboral, etc. Seguramente, tampoco en este apartado descubriremos muchas novedades, pero se recopilan las percepciones habituales sobre las ventajas y desventajas de las TIC. Y la mayoría de estas percepciones se deberían tener en cuenta en el diseño de las políticas de promoción de la sociedad de la información y de la Administración electrónica.

Finalmente, el apartado de conclusiones y recomendaciones, como suele pasar siempre que se incluye un apartado de este tipo, es una buena alternativa para quienes quieran saber qué ha dado de sí este estudio pero no tienen tiempo ni ganas de leérselo entero. Es de agradecer, sobre todo, el apartado de recomendaciones, en el que se destilan un puñado de propuestas para promover la inclusión digital, entre las que destacaría las siguientes:

  • identificar las necesidades existentes por colectivos de población y diseñar estrategias específicas dirigidas a cada uno de ellos
  • identificar las competencias necesarias para cada ámbito profesional y adaptar la formación en competencias digitales a cada profesión
  • generar una normativa acorde con el progreso del uso de las TIC, y garantizar que ésta anticipe y apoye la difusión de lo digital
  • otorgar a los centros escolares un rol educativo en el uso de las TIC para la sociedad en general, y abrir los centros escolares a toda la población
  • adaptar el curriculum actual de manera que se contemple de manera integral la formación digital
  • eliminar y/o minimizar todo tipo de barreras tecnológicas, y fomentar la sencillez de uso
  • apoyar los entorno favorecedores naturales (figura de “cooperantes digitales”)
  • facilitar, incentivar, difundir y promocionar prácticas existentes de difusión de la tecnología
  • mejorar la calidad de la conectividad y garantizar que ésta sea accesible a todo tipo de economías
  • generalizar el acceso libre a wifi
  • optimizar los KZgunea
  • creación de entornos TIC en lugares de afluencia de público (centros de mayores, hospitales, etc…)
  • utilización de redes sociales existentes para el aprendizaje
  • utilizar las asociaciones existentes (sociales, ONG, etc…) para acceder a colectivos en situación de exclusión digital

Insisto en que me ha gustado la aproximación metodológica a la problemática de la inclusión digital. Solemos dar por hecho que ya conocemos las necesidades y omitimos el trámite de preguntar a las personas interesadas. Por eso valoro la “observación participante” efectuada en este estudio.

Por otra parte, a nada que le echéis un vistazo os daréis cuenta de que el estudio se queda en un nivel relativamente superficial, ya que la diversidad y el tamaño de la muestra analizada es relativamente pequeño. Supongo que el contrato tampoco daría para mucho más. Lo que quiero decir es que el estudio abre unas líneas de investigación interesantes y que cada uno de sus apartados sería susceptible de profundización. Por cierto, ¿no interesan estos temas a la Universidad?

He traído al blog la referencia de este estudio porque me parece básico, a la hora de abordar el diseño de las políticas públicas, escuchar la voz de las personas destinatarias de esas políticas. Igual que me parece básico seguir escuchando su voz durante la ejecución de las políticas y, después, cuando toca evaluar los resultados.

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  1. 25/03/2010 en 10:23

    Muchas gracias, Iñaki, por la referencia y por tu propio comentario al informe.
    Suponiendo que no lo conozcas, te invito a consultar el informe Digital Inclusion: An Analysis of Social Disadvantage and the Information Society de Ellen J. Esper con una aproximación y unas conclusiones muy cercanas al caso vasco pero para el caso Británico.
    De verdad, si no lo conoces, no te lo pierdas.

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