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El cerebro de la Administración


El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, presentó la semana pasada en las Jornadas de Administración Electrónica de Gijón, S.A.R.A. –Sistema de Aplicaciones y Redes para las Administraciones-, el nuevo cerebro de la Administración pública.

Las grandes infraestructuras son necesarias. Sin duda. Y no quiero ser aguafiestas. Pero conviene recordar, una vez más, que esto de la Administración digital trata de algo más que tecnología.

Está claro. No dudo de la importancia de las infraestructuras tecnológicas para el desarrollo de la Administración digital. Como es necesaria también la implantación y el despliegue del DNI electrónico y otros elementos de autenticación y firma digital. O como también lo son los servicios básicos de registro telemático, notificación telemática, pago electrónico, etc.

Pero la tecnología, con mayor o menor esfuerzo, más pronto o más tarde, acaba llegando, se termina implantando. Al final, se trata de realizar la inversión correspondiente, contratando los servicios de la empresa de turno y un buen día algún ministro corta la cinta “inaugurando el pantano”.

Lo que sucede después es que, al menos en lo que a la Administración digital respecta, las infraestructuras solas no prestan los servicios públicos, sino que es preciso implantar los servicios digitales sobre ellas. Y ahí es, precisamente, donde más fallamos. El cuerpo a cuerpo con el ciudadano para conocer e intentar satisfacer sus necesidades, y con el funcionario que pelea directamente el día a día de los servicios, eso es lo que más nos cuesta. Y parafraseando el conocido mensaje publicitario, podríamos decir que: “en las distancias cortas es donde la Administración digital se la juega”.

Las grandes obras se terminan construyendo, pero esa labor de consultoría artesana que las conecte con la realidad de los servcios, esa tarea humilde de analizar los procesos concretos para hacer uso de las grandes infraestructuras optimizando el aprovechamiento de sus potencialidades, ese trabajo micro parece no interesarle a nadie.

Y no olvidemos nunca, señoras y señores, que “los servicios son las personas”.

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  1. 25/01/2006 de 22:17

    Las CCAA tienen los mismos modelos y los mismos problemas que el resto de las Administraciones públicas, cada una de ellas con sus especificidades y con sus matices, lógicamente. Pero, por lo que se refiere a la reflexión del post, creo que el comportamiento es muy parecido por parte de todas las Administraciones. Tal vez, el principal elemento diferenciador sea el nivel de recursos disponibles. Evidentemente, un Ayuntamiento pequeño o mediano no puede montar los grandes sistemas que implanta la Administración General del Estado o una Comunidad Autónoma. Pero a todas ellas les resulta más fácil y más apetecible invertir en grandes sistemas que currarse el cuerpo a cuerpo con los funcionarios y con los ciudadanos.En cuanto a los marcos competenciales que citas, comparto contigo que suponen una dificultad, al igual que otros elementos, como determinadas regulaciones, el régimen de la función pública o la cultura organizativa de las Administraciones. Pero ese es el marco en el que nos toca trabajar y, también, el que tenemos que transformar. Ese es el reto.Es cierto, los servicios los prestan las personas (casi siempre), pero también los reciben las personas. Los servicios son una interacción entre personas. En ese sentido decía que \”los servicios son las personas\”, que por otra parte es una frase acuñada (no por mí, precisamente, aunque la comparto plenamente).Con esto quería decir que, por mucha tecnología que metamos, si no tenemos en cuenta las personas (ciudadanos y funcionarios) nos estamos olvidando de la variable más importante de la ecuación, con lo cual difícilmente obtendremos la solución correcta.

  2. 25/01/2006 de 22:17

    Espero que no, por la parte que nos toca ;-)La palabra \”Oxímoron\” proviene del griego οξυμωρον (oxymoron), compuesta de oxys (fino) y moros (estúpido). Oxímoron se refiere a una combinación de palabras que tienen un significado opuesto. La palabra en sí es un ejemplo de su significado, por una parte es fino y por otra estúpido. Otros ejemplos incluyen: Abogado honesto Agridulce Alarma silenciosa Brillar por su ausencia Casi seguro Católico no practicante Ciencia Ficción Esperar lo inesperado Historia del futuro Humildemente orgulloso Inteligencia Militar Luz oscura Mas allá del infinito Peligro controlado Pequeño gigante Prohibido prohibir Secreto a voces Suicidio involuntario Verdadero chisme Violación consentidaFuente: http://etimologias.dechile.net/?oxi.moron

  3. 25/01/2006 de 22:17

    A ver si va a resultar que esto del cerebro de la Administración Pública resulta un oximoron.

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