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Erase una vez


Abaco de maderaHubo un tiempo en el que no existía la Administración electrónica y la gente tenía que desplazarse a las ventanillas de la Administración para realizar sus trámites. Además, en aquel tiempo era habitual tener que pedir certificados de datos en poder de un organismo público para presentarlos en otros organismos. La Administración era como una caja negra y sus procedimientos inescrutables.

Recupero hoy un comentario que publiqué en este blog hace ya más de un año y lo elevo a la categoría de post. Este comentario pretendía responder a la pregunta de Alorza: “¿La Administración electrónica sirve para ahorrar?“.

Cuando leo cosas que escribí hace tiempo, muchas veces me parece que ya no las comparto totalmente o que las contaría de otra manera. Pero otras veces las sigo suscribiendo a pies juntillas y, además, me gusta como las conté. Este es el caso del comentario que recupero en este post. Sin más preámbulo, os dejo con él.

Cuando me operaron del tobillo en el Hospital de Txagorritxu estuve en la cama varios días sin poderme levantar. Durante esos días tuve una conversación con un barbero de cierta edad que vino a afeitarme. Él recordaba los tiempos en los que los hombres se afeitaban en la barbería un par de veces a la semana. Le parecía impensable que eso pudiera ocurrir ahora. Y no precisamente por el coste, sino por la falta de tiempo. Esto le planteaba la siguiente paradoja: “Si ahora tenemos máquinas que hacen las cosas por nosotros y de forma mucho más rápida, si nos movemos en coches con los que llegamos mucho antes a los sitios, ¿cómo es posible que cada vez tengamos menos tiempo?”.

La respuesta es clara: “es que ahora hacemos (o lo intentamos) muchísimas más cosas”.

Es decir, estamos comparando cosas diferentes. Pues lo mismo pasa con esto de la Administración digital y con la informática, en general. Sólo hace falta pensar en el correo electrónico. ¿Cómo hemos podido vivir sin él? ¿Sale más barato o más caro? No lo sé, pero no podemos comparar el trabajo con correo electrónico o sin él.

Es lo mismo en el caso de muchos sistemas informáticos. ¿Te imaginas calcular a mano (con la calculadora, por ejemplo) las nóminas del Gobierno Vasco? ¿O llevar la contabilidad? No será fácil echar cuentas, pero seguro que también saldría una pasta gansa. Y lo peor, ¿te imaginas el trabajo de los pobres funcionarios que tuvieran que hacerlo?

Hay cosas que son irreversibles. Algunas, para bien.

El caso de la Administración digital es similar a lo que estamos contando. Algún día, cuando (casi) todos los trámites de la Administración los hagan los ciudadanos desde casa, cuando tengan un control absoluto sobre el estado de sus expedientes, cuando los funcionarios hagamos gran parte de nuestro trabajo desde casa (o desde donde queramos), cuando todas las Administraciones ofrezcan un servicio integrado a la ciudadanía (como si fueran un sólo órgano), cuando la Administración sea transparente y la participación de la ciudadanía en la definición y gestión de las políticas públicas sea un hecho, entonces nos acordaremos de la Administración pre-digital y nos parecerá tan inverosímil como afeitarse en la barbería dos veces a la semana.

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Categorías:Gestión pública
  1. 02/05/2007 en 23:13

    Yo creo que, en el fondo, el mensaje de Chica Gato se puede resumir en que la cuestión no es crear servicios telemáticos, sino servicios de calidad. Y el mejor trámite es “ningún trámite”. ¿Os acordáis de las aduanas suecas? (Pues buscad, que están en este blog).
    Antonio, compartimos (también) afición ajedrecística. Los tres. Aunque creo que Alorza no juega desde que Ajedrez21 se cambió de plataforma. Además, entre su primera vida y el blog tampoco le debe quedar mucho tiempo. Yo juego de vez en cuando, (casi) siempre a deshoras.
    Referencia por referencia. A ti que eres de ese gremio te puede interesar este par de artículos sobre blogs infonómicos. Me parecen buenos.
    Y sí, hay una cara oculta. La brecha es una herida dolorosa, pero no sólo la digital. ¿Cómo va a haber internet donde no hay electricidad? Pero, por otra parte, cuando te estás muriendo de hambre, de malaria y de sida, seguramente internet tampoco es tu primera preocupación. Los demás hemos desarrollado la capacidad de mirar para otra parte y de preocuparnos, eso sí, por el futuro, que debe escocer menos que el presente. Claro que el futuro es el nuestro (o el de nuestros hijos) y el presente, el de ellos.

  2. 02/05/2007 en 08:34

    Chica Gato, no sé si he entendido bien tu comentario. Cuando hablas de dos posibilidades para la implantación de la eAdministración, parece como si esa decisión pudiera tomarse de manera limpia, pero lo cierto es que dependerá del dónde y del cuándo. Muchas veces no es posible hacer la reingeniería primero y la automatización después, por más que el sentido común lo pida. De hecho, muchas veces los usuarios acaban empleando los servicios de una manera que nadie previó inicialmente.
    Yo sigo pensando que necesitamos probar y equivocarnos muchas veces, y que necesitamos construir con todos los actores implicados.

  3. 30/04/2007 en 14:03

    Veo en el diarío Cinco días de hoy, 30 de abril, un interesante artículo de Ana B. Nieto, a quien sigo desde su corresponsalía de Nueva York. Comenta la enorme crisis que asola los periódicos clásicos de USA, frente a Internet y la huida de la publicidad a los nuevos medios.
    Un futuro de reconversión acecha a los medios de comunicación en papel ….
    Un ciberabrazo.

  4. 30/04/2007 en 11:35

    Cantidad o calidad, esta es la cuestión. Eficiencia o eficacia.
    Completamente de acuerdo con la falta de tiempo no se como lo hemos hecho pero así es. Ahora bien, cabe preguntarse
    ¿cuál es el sentido de la Administración? ¿cuál es su negocio?
    hemos puesto cantidad de servicios on-line, muchos ahorran tiempo pero … no todos con suficiente calidad. P. ejem. al esperar en una cola calculas el tiempo que vas a tardar en que te toque, sin embargo, si no funciona la página o no entra el e-pago o te da error el formulario: no esperas ni 3 minutos (no puedes calcular el tiempo de recuperacion).
    Por otra parte también hemos primado la eficacia frente a la eficiencia. Hemos usado los ordenadores para hacer las cosas más rápidas no para hacerlas mejor.
    No olvidemos que hay partidarios del:
    1- es mejor simplificar antes y tardar más tiempos.
    2- es mejor automatizar y despues de automatizado ya se puede simplificar.
    Yo del caso 2 he visto pocos.
    Lo que creo que esta sucediendo es que ahora hacemos las cosas dos veces (telematico y presencial) y hacemos más cosas en el mismo tiempo y con los mismos recursos. Además nos empeñamos en que el canal presencial y telematico sean desacoplados por lo que perdemos la sinergía.
    Si no hacemos las cosas más ráouidas para tener tiempo, y si no ganamos tiempo para ser felices y si no lo hacemos mejor para estar más satisfechos anímicamente… Lo estamos haciendo mal.

  5. 29/04/2007 en 13:05

    Una buena entrada para reflexionar el fin de semana. Yo fui jugador de ajedrez postal, en la década de los noventa. Competir con un ruso suponía esperar su carta un par de semanas. Poner su respuesta en el tablero con una taza de té y apuntar la respuesta, tras concienzudos análisis. Llevabas una veintena de partidas a la vez. Que antediluviano parece y fue tan solo una decena de años …..
    Pero como paso con el fabricante de látigos para diligencias, estos cambios dejan muchos cadáveres. No debemos de olvidar que hay todavía un submundo en la cara oculta. Sino, leed los anuncios colgados en el supermercado (hay que ir al DIA a comprar de vez en cuando, como higiene mental) de quienes todavía escriben con dificultad su nombre.
    Gracias

  6. 29/04/2007 en 00:14

    Todos tenemos 24 horas cada día, las mismas que tuvieron nuestros abuelos, los que se afeitaban en la barbería. Pero cada vez nos empeñamos en hacer más cosas en ese tiempo limitado. Seguramente, lo de aprovechar el tiempo tiene más que ver con la calidad que con la cantidad. Pero vivimos en la época del consumo masivo y compulsivo. Cada vez queremos tener y hacer más de todo, aunque apenas podamos disfrutar de ello, saborearlo. Al contrario, nos estresamos pensando en todo lo que se nos escapa, a lo que no llegamos. Vidas zapping.
    Pero bueno, con la Administración electrónica ganaremos tiempo para estresarnos con otras cosas. Hasta que el calentamiento global nos libere de todos los agobios.

  7. 28/04/2007 en 23:04

    Quizá esta locura de “ganar tiempo” no tiene ningún sentido porque el tiempo nunca se puede ganar. Es el mismo para todos. Eso sí, pudiera ser que la forma en que lo percibimos es muy diferente en cada caso.
    Habrá que resistir para encontrar momentos en que perder el tiempo.

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