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El 20% de los diputados son funcionarios

06/04/2008

león congreso diputadosEso he leído en Expansión, que cita datos aportados por el propio Congreso. Por cierto, ¿por qué le llamarán Cámara Baja?, si es en ella donde se corta todo el bacalao legislativo. ¿Y por qué no reformarán el Senado?, si tal y cómo está no sirve para nada.

Pero vayamos al tema. Dicen que hay dos millones y medio de funcionarios. Calcularon bien en Cinco días: “España tiene un funcionario por cada 18 habitantes“. Eso supone que poco más del 5% de la población española somos funcionarios y funcionarias. Sin embargo, nuestros compañeros de función pública llegan al 20% en el Congreso de los Diputados, una proporción cuatro veces mayor que en el conjunto de la sociedad. ¿Cuál puede ser la explicación?

(La foto es de Nathan Wind as Cochese)

En primer lugar, hay que reparar que ambos oficios no son lejanos entre sí, en los dos casos se supone una vocación de servicio a la ciudadanía. Por tanto, si el acceso a la función pública se lleva a cabo con ese ánimo, no es de extrañar que una parte de los funcionarios en algún momento de su vida profesional den al paso a la política. Se puede considerar como una prolongación “natural” de su carrera profesional.

Por otra parte, en nuestro modelo administrativo los altos cargos de las instituciones públicas son ocupados por personas provenientes de la esfera política. Esto hace que funcionarios y políticos trabajen juntos en las administraciones públicas, aunque sea en universos paralelos. Y ya se sabe, lo que comienza siendo un leve contacto puede terminar en inquebrantable complicidad política.

Esto viene favorecido, además, porque precisamente los puestos de la Administración ocupados por los políticos corresponden con los niveles más altos de la organización. Sobre esto hemos conversado profusamente, como bien sabéis, a lo largo y ancho del debate sobre la función directiva pública. Por cierto, algún día de estos tendremos que rematar este debate, abordando los flecos pendientes e intentando extraer alguna conclusión útil. Cierro paréntesis.

Si, como decíamos, los máximos niveles administrativos son ocupados por personas del “tercio político”, al funcionario que aspire a alcanzar estos niveles, como desarrollo natural de su carrera profesional, no le queda otra que “meterse en política”. Con las reglas de juego actuales, la forma de ampliar el horizonte profesional de los funcionarios pasa por sacarse el carné.

El resultado: que el 20% de los diputados del recién elegido Congreso son funcionarios. Y es que una vez que te metes, la carrera lo mismo puede derivar por un lado que por otro, que el que vale para Subsecretario, también puede valer para Alcalde o para Diputado. Ya puestos…

Me pregunto si las vivencias de la función pública son el caldo de cultivo idóneo para que se forjen los representantes de la ciudadanía. Lo digo porque este de la Administración pública se me antoja un mundo un tanto sui generis y hasta cierto punto alejado de la realidad que vive el común de los mortales, con sus contratos basura y con sus desempleos. Pero, bueno, si de conocer lo que se cuece en la calle se trata, para eso ya están también el 80% restante de los diputados.

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  1. Morgana
    07/04/2008 en 05:17

    habría igual que verlo a la inversa y saber cuantos funcionarios son políticos….
    Bueno, en cualquier caso, esos datos merecen ser corregidos… La poblacion activa en 2006 era en España de 21 millones (algo menos que la mitad de la población), asi pues tenemos que hay un funcionario por cada 18 habitantes, pero algo más de un funcionario por 9 habitantes activos…
    Y eso suponiendo, que desgraciadamente no es mucho suponer, que la totalidad de la masa laboral española está capacitada para ser diputado (si este fuera un pais con algo de sentido común pensaríamos que no son “diputables” los menores de 23 años y personas sin graduado escolar, etc…, salvo escasisimas excepciones).
    Bueno. La media de funcionarios diputados sigue siendo alta. Pero hay una razón poderosisima para que los funcionarios quieran y puedan ser diputados: los funcionarios con cargos públicos electos pasan a la privilegiada situación de “servicios especiales” (cotizan para la jubilación a cargo de su ministerio, consolidan trienios, etc, pero sobre todo tienen reserva de plaza en su antigua organización administrativa). No todo el mundo que trabaje en el sector privado se arriesga a quedarse al cabo de cuatro años sin puesto de trabajo al que volver.
    Y luego como bien dices… los funcionarios en la Administración, al menos en la AGE, tienen la sensación de que para ascender profesionalmente tienen, obligatoriamente , que meterse en política. Lo cual es profundamente insalubre para la política, ya que entran en los partidos políticos personas sin ninguna afinidad ideológica con los mismos, pero con voluntad de ser todo lo camaleónico que haga falta…..
    Conozco el caso de un compañero que se afilió al PP en el 94, y nos lo contaba a los amigos entre muchas risas. Llegó incluso a dar algún mitín en su localidad…. Se reía de si mismo y de las cosas que decía sin creerlas. Al menos era sincero (con los amigos, claro). En el 95 lo dejó y se hizo medio budista. Los miembros de otros cuerpos son más constantes…

  2. 07/04/2008 en 13:36

    No se puede ser más claro: “Con las reglas de juego actuales, la forma de ampliar el horizonte profesional de los funcionarios pasa por sacarse el carné”. La proporcionalidad existente de funcionarios en estas elecciones generales muestra bien a als claras el camino a seguir para escalar posiciones de privilegio… Fantástico esa frase cuando se da el salto a la política: “Se puede considerar como una prolongación “natural” de su carrera profesional.”

  3. Rogelio
    07/04/2008 en 14:23

    Lo que debería conseguirse es que el 20% de los funcionarios fuésemos diputados.
    La puesta en marcha de una medida de ese tipo, innovadora e imaginativa donde las haya, generaría empleo de calidad, incrementaría unos cuantos puntos el PIB, merced a lo cual España seguiría a la cabeza del selecto grupo de paises de la Champiñón Ligue esa, que no tengo muy claro quien la compone.
    Si prospera ésta propuesta y me sonríe la suerte me pido el Coto de Doñana la primera quincena de agosto.

  4. MAC
    07/04/2008 en 14:28

    Interesante post.
    La relación entre la función pública y la política es bastante vieja y no sólo aquí. Por ejemplo en Francia con Sarkozy se ha producido un hecho singular y es que no pertenece a la ENA (Escuela Nacional de la Administración)de donde se nutre el Estado de altos funcionarios y los partidos políticos de cuadros dirigentes. la señora Royal pertenecía a la ENA, como muchos otros exministros, etc… En muchos casos las fronteras se cruzan con mucha facilidad.
    Yo creo, que además de lo dicho, se dan también dos hechos:
    1) La posibilidad de la excedencia o “servicios especiales” y la reserva de tu puesto. Quién es el guapo que deja un despacho profesional o un puesto en una empresa para ser un concejalillo. He visto concejales que han trabajado de manera ejemplar, que al volver a su empresa han sido ninguneados, y por lo menos tenían el puesto.
    2) Ante la especialización técnica de la gestión pública, los funcionarios son una buena cantera de técnicos donde los partidos políticos intentan pescar y lo consiguen, en muchos casos. No nos olvidemos de que los partidos políticos cada vez tienen menos militancia.

  5. 07/04/2008 en 18:25

    Puede que haya otro tema, Iñaki, sobre el que merece la pena pararse un poco y pensar. Se trata de la salida al mercado laboral que tiene una persona después de dedicarse a la política. No es un asunto baladí. Si pensamos en puestos políticos de relumbrón, evidentemente es fácil encontrar buenos acomodos después de dedicarse a ellos: se generan contactos que siempre echan una mano. Pero si hablamos de política a más bajo nivel, es luego complicado volver a la actividad privada porque tu carrera aquí se ve cortada por unos años. Esto a un funcionario no le supone tanto “coste” porque siempre tiene su puesto de trabajo. Además, está luego el “sello político” que según de quién seas y dónde estés te puede pasar luego factura en la actividad privada. El funcionario también es “más libre” para militar porque su puesto está asegurado.
    Pueden ser más motivos de por qué hay más tendencia a dedicarse a la política por un funcionario público que por otro trabajador privado.

  6. 07/04/2008 en 20:01

    Has descrito muy bien los incentivos que tiene un funcionario para desarrollar una carrera política (o mejor dicho, para decir que sí a un cargo público que se le ofrece). Y habría que añadir a todo lo dicho los desincentivos que el mismo puesto tiene para una persona proveniente del mundo de la empresa: una persona que accede a un cargo público tiene una excedencia que, generalmente, no está bien vista en la empresa. A ello habría que sumar las oportunidades de promoción perdidas durante el período que estuvo en política. Y si ejercer un cargo público sirviera para hacer “curriculum” en el mundo de laboral… pero el caso es que es una cuestión que se suele obviar a la hora de buscar trabajo, porque suele suponer más puntos negativos que positivos.
    Así pues, si los años pasados en política, salvo casos de cargos de muy alto nivel, son considerados perdidos en el mundo de la empresa y además marcan en cierta medida a esa persona, es normal que trabajadores por cuenta ajena no les sea muy rentable optar por estos puestos. Y si hablamos de altos directivos de empresa, hipotéticamente bien preparados para afrontar un puesto de dirección, la situación es peor pues se une a lo anterior una inadecuada remuneración.

  7. 07/04/2008 en 20:32

    Creo que habéis completado el diagnóstico perfectamente. Así da gusto ;-).
    Al hilo de vuestros comentarios se me ocurren un par de preguntas. ¿Estamos abocados a una funcionarización de la política? Y si fuera así, ¿cómo lo valoráis?

  8. Morgana
    07/04/2008 en 20:40

    Estamos todos de acuerdo además.
    Iñaki, yo quería haber formulado la misma pregunta (no he podido entrar, no se que pasaba). Yo personalmente (creo que lo he dicho de modo indirecto en mi primer comentario) lo valoro de forma muy negativa, porque, para mi la politica es mucho mas que un oficio consistente en gestionar dineros públicos. No creo que haya nunca grandes avances sociales sin la ideologia y la pasion que acompaña a esta, que debieran tener los politicos que estan en el parlamento. La funcionarización de la politica supone vaciar de ideologia a la política. Pero claro, como dice mi madre, yo soy una “romantica” sobre todo en política

  9. 07/04/2008 en 22:09

    Todo lo que rodea a la Administración pública está funcionarizado excepto, tal vez, los que más deberían estarlo que son los funcionarios (lo digo porque un funcionario se presupone independiente y no lameculos).
    Algunos políticos se aferran al sillón como si fueran funcionarios (lo que menos les importa es si lo hacen bien o mal).
    Algunos sindicalistas hacen lo mismo.
    Algunas empresas externas (concesionarias) que prestan servicios en nombre de la Administración, también tienden a asumir comportamientos de funcionarios porque, a fin de cuentas, las elegidas son siempre las mismas.
    Y aquí está el fracaso de lo público. Como dice Morgana, los políticos están vacíos de ideología, los sindicatos van perdiendo su razón de ser y aquella chispa reivindicativa que los caracterizaba. Las empresas contratistas de servicios hacen “de su capa un sayo” porque los que deberían fiscalizarlas (políticos) no tienen gana de complicarse la vida.
    Y, a fin de cuentas, nuestra sociedad del bienestar se nos derrumba. Si las personas que forman parte de la Administración pública (políticos, sindicatos,…) dejan a un lado la motivación necesaria para conseguir la materialización de los ideales en los que creen, para conseguir un mundo mejor …. estamos perdidos.

  10. Edu
    22/09/2008 en 12:34

    Yo quiero ser dipu, peor sólo soy funci.

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