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Vivimos en un mundo de segunda mano

05/10/2008

Me hubiera gustado decirlo a mí, pero lo ha escrito Daniel Innerarity. Es una forma provocativa de llamar la atención sobre lo siguiente:

“Lo que sabemos acerca de nuestra sociedad, incluso acerca del mundo en el que vivimos, lo sabemos por los medios de comunicación”.

No solemos abordar el tema de los medios de comunicación en este blog, pero lo hago ahora por el revuelo que provocó el tratamiento de los medios del acto sobre Política 2.0 del Parlamento Vasco. Varios blogueros que participaron en el encuentro mostraron su desacuerdo con el reflejo que tuvo el acto en los medios. Alguno lo dijo bien claro: “Necesitamos otro periodismo“.

Precisamente, si en algún sector está teniendo influencia la irrupción de la web 2.0 es en el de los medios de comunicación. Hay buenos ejemplos, como bottup.

Actualización 6-10-2008: decálogo de 233grados, vía eCuaderno. Muy recomendable.

Será interesante escuchar lo que se dice en el III Congreso de Nuevo Peridodismo que tendrá lugar en Cáceres a finales de este mes. Seguro que Alorza nos dará buena cuenta sobre lo que allí ocurra.

De momento os traigo algunas ideas del capítulo “La irrealidad de los medios de comunicación” del libro “El nuevo espacio público” de Daniel Innerarity.

“Lo verdadero interesa muy poco a los medios, mucho menos que, por ejemplo, lo nuevo, lo conflictivo, las cantidades, lo local, lo escandalosos o lo actual”.

“Lo que está en juego no es tanto la verdad, sino el cumplimiento de un conjunto de funciones sociales como la estabilidad, el entretenimiento, la absorción de la inseguridad o la creación de buena conciencia”.

“Los medios producen un mundo libre de sorpresas, o sea, mitológico, cuya buena noticia es que no ha pasado nada. Uno puede entonces respirar tranquilo después de haber comprobado que el mundo, pese a todo, sigue estando ahí”.

“Estamos atentos a los medios de comunicación para poder seguir hablando al día siguiente, con mínimas variaciones, de lo mismo. Y es que en el fondo nos dicen lo que ya sabíamos. De manera que la redundancia no es un problema para los medios de comunicación, sino su auténtico objetivo”.

“Los medios, más que información, proporcionan seguridad. Tras haber leído el periódico o visto la televisión, uno se siente temáticamente seguro. Los medios absorben la inseguridad y producen hechos”.

“Los medios moralizan en la medida en que reducen los problemas a los que deciden y a los afectados, a los responsables y a las víctimas.

“Condensan los acontecimientos hasta poder reducirlos a un hombre, a una pasión explicable, a una grandeza personificada que puede admirarse o a una mezquindad sobre la que volcar la indignación. De este modo surge para el espectador un mundo de atribuciones causales simplificadas donde la complejidad es reducida gracias a la imputabilidad”.

“La construcción mediática de la realidad ahorra a los políticos el contacto con la realidad. En lugar de observar el mundo, los políticos observan cómo son observados por los medios. Los medios les permiten un vuelo sin visibilidad”.

“Los medios no están preparados para saltar en cuanto algo acontezca, sino que tienen la tarea de transmitir permanentemente algo, aunque no pase nada”.

“Karl Valentin señalaba una vez lo asombroso que era que en el mundo ocurriera exactamente lo que cabía en los periódicos. La causa de esa exactitud estriba en que, de alguna manera, los periódicos determinan qué es lo que pasa e incluso “cuánto” es lo que tiene que pasar”.

“Llamamos “opinión pública” a esa cultura latente que predetermina los nuevos lugares comunes y establece el repertorio de asuntos públicos”.

“Resulta necesario ritualizar el antagonismo: para permitir que el esquema de las opiniones posibles siga incuestionado”.

“No se impone que todos hayan de pensar lo mismo, pero sí que deban hacerlo acerca de lo mismo”.

“La opinión pública es un sistema de comunicación que vive del supuesto de que no se puede reconocer que sobre determinados temas no se tiene ni idea”.

“Los medios ofrecen el repertorio de las identidades posibles, de los agrupamientos y las identificaciones”.

“La opinión pública no es ese espacio público deliberativo proyectado en las grandes teorías de la democracia, ni el lugar donde se desvela la verdadera realidad; pero tampoco un espacio tenebroso dominado por poderes ocultos, sino algo, en el fondo, mucho más banal. Como siempre, las cosas importantes nos las jugamos en los escenarios menos sublimes”.

El periodismo ciudadano ha venido a revolucionar el periodismo. El monopolio de los medios toca a su fin. La realidad comienza a recuperar su complejidad, vuelve a ser más auténtica.

Y la política no puede seguir mirando para otro lado.

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  1. Rogelio
    06/10/2008 en 13:06

    El rebaño está controlado, los perros han cumplido eficazmente su misión y los pastores hacen uso masivo de la tecnología, con hilos casi imperceptibles convenientemente electrificados, que rodean al rebaño y acotan el espacio por el que el pastor ha decidido que transiten las ovejas.
    Que eficaces también las gafas con triple filtro solar que nos han puesto, practicamente han extinguido toda forma de disención, de protesta, de denuncia pública de hechos que en otros tiempos habrían hecho colgar de los pulgares a alguno.
    Quizás el concepto de “medio” de comunicación derive de su antagonismo con el concepto de “entero”, en la acepción relacionada con “integridad” y “entereza”, siempre que se toca este tema me viene a la cabeza aquel sello discográfico cuyo eslogan decía aquello de: “EMI-ODEON la voz de su amo”.
    El pensamiento único se encarna en este Madrid-Barça, que tantos beneficios reporta a sus palmeros, a costa de someter el interés general.
    ¡ Ay que sería de nosotros si no fuese por estas bocanadas de aire fresco !.
    Gracias.

  2. 06/10/2008 en 21:22

    No me gusta el título, pero las ideas que expresas dentro me encantan :
    “No se impone que todos hayan de pensar lo mismo, pero sí que deban hacerlo acerca de lo mismo”. Qué verdad! Cuantas cortinas de humo !!
    Al principio pensaba que iba de otra cosa. Que sea de segunda mano no tiene que ser negativo, a priori, en esto del 2.0 el segunda, tercera, cuarta…n-mano , ¿no? Es como lo que citabas una vez del Athletic, Iñaki, re-invención, o mejor sirva el simil urbanístico. En una casa de primera mano, apenas puedo hacer nada, en la de segunda, por narices 🙂 La comodidad tiene que ver mucho en ésto.

  3. 06/10/2008 en 22:47

    @Rogelio: Me alegro de que te haya gustado. A mi Innerarity me parece un fenómeno. Aunque ahora anda dándole vueltas al compromiso que tenemos con el futuro, con las personas que todavía no han nacido. Y la verdad, me parece que bastante bacalao tenemos con el presente. Pero, en fin, a estos filósofos les pasa un poco como a los artistas, que para buscar algo nuevo tienen que rizar el rizo.
    Sobre que haya un pastor que controle el ganado, yo estoy más bien con la última idea: “La opinión pública no es ese espacio público deliberativo proyectado en las grandes teorías de la democracia, ni el lugar donde se desvela la verdadera realidad; pero tampoco un espacio tenebroso dominado por poderes ocultos, sino algo, en el fondo, mucho más banal. Como siempre, las cosas importantes nos las jugamos en los escenarios menos sublimes”.
    Pensar que hay una mano que controla los hilos es sobrevalorar la capacidad del poder. Yo tengo la percepción de que el poder es bastante incompetente.
    @Ioannes: Ya ves, a mí la frase que he elegido para el título me había llamado la atención. Me parecía ingeniosa y un pelín transgresora. Pero sobre gustos no hay nada escrito. Es verdad, lo de segunda mano no tiene por qué ser negativo. Tampoco lo había mirado de ese modo, pero tienes razón. Lo de la segunda mano apela a la reutilización, a la sostenibilidad. Bueno, en cualquier caso, lo que quiere decir Innerarity es que conocemos el mundo filtrado y mediatizado por los medios de comunicación. Que a lo mejor tampoco tendría que ser necesariamente malo, pero ese filtro es tan interesado y, a veces, tan mediocre que no podemos fiarnos demasiado de la realidad que nos hacen llegar. Aunque para llegar a esa conclusión tampoco hacen falta muchas filosofías ;-).

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