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La Administración necesita incorporar programadores

29/08/2010

Open Government book O'ReillyPor fin le estoy hincando el ojo a Open Government: Collaboration, Transparency and Participation in Practice, el monumental libro editado por Daniel Lathrop y Lautel Ruma para O’Reilly Media. Aunque quizá el capítulo más conocido sea el número 2 –Government as a Platform, de Tim O’Reilly-, los editores han elegido encabezar el libro con “A Peace Corps for Programmers“, de Matthew Burton, probablemente por la refrescante claridad con que pone sobre la mesa un problema de vital importancia, común a todas las Administraciones públicas.

El capítulo golpea la conciencia de cualquiera que tenga algo que ver con la tecnología o con la Administración. No puedo menos que traducir aquí los cuatro primeros párrafos, donde se hace un diagnóstico contundente del desarrollo de software público:

El gobierno federal debería despedirme. Al igual que los miles de otros contratistas que desarrollan software para agencias de gobierno, soy lento, demasiado caro, y no tengo contacto con las necesidades de mis clientes. Y estoy impidiendo innovar al gobierno.

En los últimos años, el gobierno ha llegado a ser casi completamente dependiente de los contratistas de tecnología de la información (TIC). Tan profunda es esta dependencia que el gobierno se ha encontrado en una posición que puede sorprender a los de la industria tecnológica: no tiene programadores propios; el código está casi totalmente externalizado. Los líderes del gobierno consideran las TIC claramente una función auxiliar, que se puede delegar a terceras partes.

Pero deberían preocuparse. Porque mientras ellos estaban sacando la responsabilidad de las TIC al exterior, el papel de la TIC se ha convertido en central para cada agencia. La informática podría haber sido una materia auxiliar hace 20 años, cuando los únicos ordenadores eran los mainframes del sótano. El empleado medio nunca tenía que preocuparse de ellos. Pero hoy, hay un ordenador en el escritorio de cada funcionario. Los funcionarios confían en sus equipos para realizar su trabajo con eficacia. Todos los días, se encuentran con nuevos problemas que podrían resolverse rápidamente con un poco de comprensión web, si simplemente hubiera un programador allí para ayudar.

Y necesitan ayuda desesperadamente. Imagine no tener Google para encontrar rápidamente la información, ni Facebook o LinkedIn para encontrar nuevos colegas, ni mensajería instantánea para comunicarse con los colegas una vez que los ha encontrado. Imagine tener que pedir permiso cada vez que quiera publicar contenido online, en lugar de ser capaz de hacerlo rápida y fácilmente con un wiki o blog. Este es el estado de la informática en el gobierno federal.”

(“The federal government should fire me. Like the thousands of other contractors who develop software for government agencies, I am slow, overpaid, and out of touch with the needs of my customers. And I’m keeping the government from innovating.

In recent years, the government has become almost completely dependent upon contractors for information technology (IT). So deep is this dependency that the government has found itself in a position that may shock those in the tech industry: it has no programmers of its own; code is almost entirely outsourced. Government leaders clearly consider IT an ancillary function that can be offloaded for someone else to worry about.

But they should worry. Because while they were pushing the responsibility for IT into the margins, the role of IT became increasingly central to every agency’s business. Computing might have been ancillary 20 years ago, when the only computers were the mainframes in the basement. Average employees never had to worry about them. But today, a computer is on the desk of every civil servant. Those servants rely on their computers to do their jobs effectively. Every day, they encounter new problems that could be quickly solved with a bit of web savvy, were there only a programmer there to help.

And they desperately do need help. Imagine not having Google to quickly find information; no Facebook or LinkedIn to find new colleagues; no instant messaging to communicate with those colleagues once you found them. Imagine having to ask for permission every time you wanted to publish content online, instead of being able to do it quickly and easily with a wiki or weblog. This is the state of computing in the federal government.”)

Correctamente, Burton detecta que la raíz del problema está en que, una vez externalizada la función de programación, cualquier trabajo que se encarga tiene que pasar por el penoso proceso de contratación pública, lento y caro, por lo que sólo se encargan modificaciones cuando el problema se ha hecho muy grande y hay que invertir mucho dinero. La manera de encargar el trabajo consiste en redactar un pliego de especificaciones, que el contratista tiene que llevar a efecto prácticamente a ciegas, sin haber participado en el diagnóstico y sin un contacto con el usuario final que le permita recibir feedback del producto a medida que se desarrolla.

Dice Burton: “Está claro por qué el Gobierno va tan retrasado: no se le permite resolver sus propios problemas, sino que tiene que confiarlos a personas que no los entienden”. Son tantos los productos contratados que jamás llegan a usarse, que se ha acuñado una expresión para ellos: “shelfware”.

Burton reclama que el Gobierno considere la programación como parte de su core business, pero al mismo tiempo llama la atención sobre otro problema: la competición es crítica en cualquier ecosistema, y más aún para producir innovación. La Administración tiende a realizar una única, grande y cara, solución, que siempre es mejorable o personalizable, que nunca acierta del todo. En el mundo real, si inventas una aplicación tienes que competir con toda una panoplia de soluciones similares, y sabes que deberás introducir cambios continuos a partir de lo que la experiencia te va enseñando. En la Administración, un cambio suele suponer un nuevo contrato.

Por eso apoya iniciativas como el concurso “Apps for Democracy“, mediante la cual la Administración de Washington D.C.  dotó premios para desarrolladores independientes que crearan aplicaciones web. Con una inversión de 50.000$ compró 40 aplicaciones en 30 días.

Algunas aplicaciones web orientadas a un uso ciudadano pueden beneficiarse de la competición. Y si los datos necesarios pueden ser ofrecidos como open data, puede que el sector privado se ocupe de hacerlo, y de hacerlo muy bien. Esta es una buena solución para aumentar el número de opciones, y produce  aplicaciones útiles para ser usadas por los ciudadanos. Sin embargo, los desarrolladores no conocen el medio interno, por lo que no resulta sensato emplear el sistema de premios para aplicaciones cuyos usuarios sean internos. Seguimos necesitando programadores para solucionar los problemas en nuestra casa.

Burton se da cuenta de que la solución no es fácil. El tipo de programador rápido, apasionado, que trabajo con sus propios horarios e innova en los márgenes del sistema perece en el ecosistema de la Administración. Por eso no propone la creación de más plazas de funcionarios que programen, sino lanzar programas gubernamentales con una duración determinada, que tengan suficiente atractivo para enrolar en ellos a programadores brillantes e inquietos. Se trataría de programas de innovación donde el ensayo y el error sean frecuentes, donde se dé libertad para mejorar y para crear, donde se involucre a la comunidad para colaborar y superar barreras interadministrativas.

En mi opinión, Burton da en el clavo con el diagnóstico y propone algunas ideas que merece la pena probar.

Por mi parte, creo que debemos considerar el mundo de la web como algo diferente de la informática clásica, más ligero, menos peligroso y sujeto a otras normas. En ese mundo, la innovación rápida es clave. Una forma de superar muchos de los problemas puede venir por la adopción de metodologías ágiles de gestión de proyectos, que de facto acaban con el viejo pliego de especificaciones técnicas y lo sustituyen por una colaboración continua entre el contratista y el cliente.

Y, si os quedan ganas, ahora es el mejor momento de volver a ver la charla de Ángel Medinilla en el Gobierno Vasco, en el que explica cómo encajar la agilidad en los proyectos de la Administración.

(Podéis descargar un sampler gratuito con ¡las primeras 143 páginas! del libro “Open Government”, que contiene el artículo que he reseñado).

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  1. 29/08/2010 en 19:44

    Así da gusto, ¡estáis a la última! Este problema me recuerda una entrevista que hace unos años hice al responsable TICs de un Ayuntamiento bastante grande, vaya que no era una pequeña localidad de 10.000 habitantes. Me confesaba que eran incapaces de siquiera “entender” lo que les ofrecían las empresas para una aplicación que necesitaban. Aunque más grave, si cabe, es que muchas veces en la Administración no saben ni lo que se necesita porque no hay un proyecto que llevar a la práctica.
    No sorprende, pues, que el antiguo art. 45.4 de la Ley 30/1992, que obligaba a aprobar formalmente las aplicaciones que se utilizaran para el ejercicio de potestades administrativas prácticamente, con algunas excepciones, no lo cumpieran en ningún sitio. Y que ahora haya sido derogado. La verdad, era un simple control formal, pero algo era… Soprendentemente, el artículo 39 de la Ley 11/2007, que establece la obligación de que, en caso de actuación automatizada deberá se establezca previamente el órgano u órganos competentes, según los casos, para la definición de las especificaciones, programación, mantenimiento, supervisión y control de calidad y, en su caso, auditoría del sistema de información y de su código fuente, ¡ni siquiera tiene carácter básico. O dicho de otra manera, sólo la Administración General del Estado debe cumplir con esta exigencia.

  2. 29/08/2010 en 19:50

    No había oído hablar del concepto “shelfware”, aunque me ha sido fácil identificarlo en prácticas conocidas. Un concepto descorazonador donde los haya, por mil motivos.

  3. 29/08/2010 en 20:02

    Estoy de acuerdo con tu planteamiento, pero tiene una debilidad de base: Hacer ver que las TIC no son elemento auxiliar de la administración a quien corresponde. He de reconocer que soy escéptico al respecto, y que no se si lo estamos sabiendo hacer ver.

  4. 29/08/2010 en 21:36

    Coincido con Andrés. A veces parece que aunque veamos claro el problema no somos capaces de llevarlo hasta las capas de decisión de manera que las ventajas sean obvias y la acción ineludible.
    Me inclino a pensar que no es tanto un problema de “saber hacer ver” como de luchar contra un sistema que es muy rentable tal cual para muchos agentes, intermediarios, etc…
    Para producir cambios que rompan la inercia hay que romper desde dentro… y muchas veces…

  5. 29/08/2010 en 22:05

    Seré una persona hecha a la antigua, pero no veo yo una Administración (nacional, autonómica o local) que permita “libertad para mejorar y para crear, donde se involucre a la comunidad para colaborar y superar barreras interadministrativas”. En todo caso, yo me apuntaría sin dudarlo.

  6. 29/08/2010 en 22:09

    ¿Seguro que eso lo ha escrito Matthew Burton? No será el seudónimo de Santi Garmendia o Manolo Alvarez, por ejemplo.
    Me parece mucho elefante para comérselo de una sentada. ¿Qué tal si empezamos por la cola, por ejemplo? (Es que la oreja igual se nota mucho).

  7. Drbonis
    29/08/2010 en 22:31

    La administración no necesita mas funcionarios programadores, que no harán sino empeorar el problema.
    La solución pasaría por legislar de modo que el dinero publico solo se use para comprar software bajo licencia GPL, es decir de código abierto lo cual ofrecería numerosas ventajas:
    -estimular la generación de tejido empresarial local (dedicado a la personalización e implementación en los distintos niveles administrativos)
    – evitar la duplicidad en costes y los costes en licencias (el software desarrollado en Andalucía podría ser aprovechado en el país Vasco)
    – evitar la cautividad de los datos de la administración publica (por ejemplo historia Clinica) disminuyendo los costes de cambio de sistema
    – permitir la supervisión publica de la seguridad de los sistemas de información públicos
    por supuesto ese abordaje encuentra resistencias entre los que dominan el desarrollo de software desde los 90… Y disminuye la rentabilidad de los proveedores de software (la administración y los ciudadanos capturan un pedazo mayor del valor añadido gracias a una competitividad real en el mercado).

  8. 29/08/2010 en 23:47

    Tú lo has dicho: “El tipo de programador rápido, apasionado, que trabajo con sus propios horarios e innova en los márgenes del sistema perece en el ecosistema de la Administración”
    Y para innovar en TIC ese perfil “hacker” es imprescindible.
    Ójala se consiga lo que propones, pero soy tan escéptico como el resto de compañeros de los comentarios.

  9. 30/08/2010 en 06:03

    Aclaro a los comentaristas que, en este post, casi todas las ideas son de M.Burton, no mías. Es decir, que yo también lo veo muy difícil, si el reto es darle toda la vuelta al sistema.
    Ahora bien, retomando la proboscídea idea de Iñaki, es posible “empezar por la cola”. Podemos empezar por crear algún equipo que se dedique a la innovación en ámbito web y que trabaje de otra manera, e ir aprendiendo a partir de ahí.
    En el Gobierno Vasco podemos poner sobre la mesa algunas experiencias:

    Irekia
    Kulturklik
    La pasarela de pagos móvil
    Open Data Euskadi

    Estos proyectos se hicieron de manera diferente. Tres de ellos, hicieron uso expreso de metodologías ágiles. En todos ellos, los programadores externos trabajaron muy pegados al cliente y, prácticamente, como si se hubieran seguido los consejos de Burton.

  10. linsms
    30/08/2010 en 07:22

    Otro (grave) problema de la contratación de “consultorías” es que el personal que realiza el trabajo cobra una ínfima parte de lo que se paga por el trabajo, por lo que el trabajo (seguramente) no lo realiza el súper hacker que necesita la administración, y que cree estar pagando, si no (muchas veces) un becario, o un curtido quemado.

  11. vimes
    30/08/2010 en 07:49

    A diferencia de los comentarios que leo y del propio artículo, yo no creo que la Administración Pública necesite programadores (que no tienen que ser funcionarios, vamos a quitarnos de una vez la idea de que todo el que trabaja en una Administración Pública es funcionario). Y no los necesita porque sería inútil. ¿Para qué queremos un superprogramador si no iba a poder desarrollar su capacidad de trabajo? Antes, habría que cambiar la mentalidad de los “jefes”, que dejaran de pensar que lo único que sirve es el software privativo y pagar licencias, y apoyaran decididamente el desarrollo de aplicaciones necesarias para un mejor (y más barato) desarrollo del trabajo.

    evitar la cautividad de los datos de la administración publica (por ejemplo historia Clinica) disminuyendo los costes de cambio de sistema

    La historia clínica es intocable, por tratarse de información que afecta a derechos fundamentales y protegida por la LOPD.

  12. 30/08/2010 en 07:51

    Más que “programadores” funcionarios, las AA.PP. deberían empezar a optimizar sus recursos y compartirlos, tenemos tantos proyectos millonarios como CC.AA. o Grandes Ayuntamientos. Asimismo, en las grandes y medianas administraciones disponen del núcleo de “funcionarios informáticos” para realizar proyectos o supervisar la realización de éstos adjudicados a terceros, otro tema es que el personal esté motivado, formado y aplicando las metodologías adecuadas.
    Por ejemplo, Alorza: ¿Cuál ha sido el rol de EJIE en los proyectos que mencionas como Irekia o Open Data Euskadi?…
    Un saludo

  13. 30/08/2010 en 08:55

    Aquí se mezclan varias cosas, como es habitual en cualquier asunto complejo que se precie.
    Seguro que hay muchas más, pero yo veo por lo menos tres cuestiones:
    Quién: los programas los podrán hacer técnicos propios de la Administración o empresas contratadas, pero en cualquier caso el conocimiento debe quedar “dentro”. No sé pueden externalizar las TICs al completo.
    Cómo: con gente de fuera o de dentro, la forma de gestionar los proyectos se debería acercar a los principios de las metodologías ágiles. Y se debería empezar por algunos proyectos que puedan ser tractores de una evolución más general, por aquello de comerse el elefante por partes.
    Qué: comparto que se debe avanzar hacia soluciones de código abierto, que puedan compartirse libremente y que puedan evolucionarse de forma colaborativa.
    Me gusta la idea de “estimular la generación de tejido empresarial local”. Lo escuché hace un par de años de boca de los responsables TIC del Principado de Asturias, que estaban en ello, y me parece una muy buena actuación estratégica. Se trata de reinventar la forma de relación con las empresas colaboradoras, haciéndoles partícipes de nuestras estrategias y de nuestros proyectos de forma que la colaboración sea más productiva y gratificante para ambas partes.

  14. 30/08/2010 en 09:00

    Buen apunte. Me preocupa particularmente la barrera que supone la contratación pública para avanzar hacia nuevas formas. La “reciente” ley dejó aspectos en el tintero poco dibujados o ni siquiera se aproximó a ellos: formas de contratación interadministraciones deberían servir para que lo que expones dejara de ser un core business para cada una de las mismas [y de manera aislada] e iniciar proyectos de esta envergadura de manera conjunta.
    Cierto es que la ley también restringe la posibilidad de trabajar de manera ágil y que cada corrección sustancial del objeto de contratación inicial supone más y más burocracia. Quizás haya sido un despropósito no haber caracterizado de otra forma la prestación de servicios, quizás siga siéndolo no facilitar la creación de equipos mixtos [internos y externos de diferentes administraciones] para rentabilizar presupuesto y resultados.

  15. 30/08/2010 en 09:14

    Subscribo el comentario de Iñaki. Añado, además, la idea de que las relaciones de puestos de trabajo de nuestras administraciones no reflejan una organización del siglo XXI. En algún momento hemos hablado de funkziona web! como un posible modelo de capacitación de los trabajadores públicos en habilidades relacionadas con la web 2.0. Queda, además, un escalón por encima, que es el de la programacion. Debemos ganar autonomía también en esto, con personas que puedan arreglar los pequeños problemas en el momento en que se detectan.
    Respondiendo a JoséLópezPonce, en el proyecto OpenData Euskadi EJIE ha sido quien ha desarrollado el código, de manera ejemplar, en tiempo récord (5 semanas) con sprints iterativos tipo SCRUM. En el caso de Irekia, el código lo ha realizado la empresa eFaber, siguiendo también metodología SCRUM; esto es, trabajando codo con codo con el cliente, tanto con la parte funcional (Presidencia) como con la técnica (EJIE).

  16. 30/08/2010 en 11:59

    Seguramente estemos todos de acuerdo en que la relación actual de la Administración con las TIC es manifiestamente mejorable. A partir de ahí yo no creo que necesite más programadores propios, y tampoco comparto la idea del hacker como programador individual independiente contratado para algo puntual. Yo veo que es necesaria la colaboración estrecha de la administración con la vanguardia en las TIC y con la industria.
    La vanguardia en las TIC puede ser una pequeña startup que desarrolla un nuevo modelo de gestión de procedimientos, un nuevo modo de relación entre ciudadanos y corporaciones o una tecnología interesante. O puede ser una gran consultora que ofrece soluciones cross para organismos públicos con procedimientos similares, o puede ser la universidad y sus profesores especializados.
    Por otra parte, la industria productora de software tiene una metodología y una experiencia que permite desarrollar los sistemas de un modo racional e industrial, en tiempo y con pocos errores. No todo tienen que ser experimentos porque la administración española todavía está implantando procedimientos que ya han sido desarrollados, probados y depurados en otros sitios.
    Pero lo más importante para mí y que sí debe pertenecer a la administración es un equipo con gran conocimiento funcional de la actividad del organismo pero con conocimientos técnicos para que sirva de enlace con los proveedores, con los que se debe trabajar en la definición de los requisitos de los sistemas y en la mejora de los procedimientos.
    Este perfil, que me parece el último que necesariamente deber pertenecer a la administración, es clave y me parece que en muchos casos está descuidado, ocupado por personas que no entienden la tecnología o que no están dispuestos a mejorar los procedimientos aprovechando las características de internet y que por lo tanto, dificilmente se animarán a dar pasos en terrenos desconocidos (apostar por open data, por ejemplo)
    En cuanto al código abierto en los desarrollos para la administración, me parece elemental, y no entiendo cómo no se exige siempre.

  17. 30/08/2010 en 12:56

    ¿Y si las Administraciones se pusieran mínimamente de acuerdo y no desarrollasen (o comprasen) múltiples aplicaciones cada una para ¡hacer lo mismo!? ¿O es que este planteamiento no sirve? Se me escapan las razones sinceramente… Podría poner múltiples ejemplos, pero ahí van dos:
    – una Administración que desarrolla su propio registro electrónico y lo ofrece libremente: ¡nadie lo quiere!
    – una Universidad, en colaboración con una Comunidad, desarolla un sistema automatizado de expedición de certificado de empadronamiento, con plenas garantías legales. Lo metieron en un cajón, electrónico claro, y allí sigue
    Al margen de cuestiones esenciales como saber lo que se quiere y lo que se necesita, debería obligarse a que los pliegos de contratación fueran más flexibles y las aplicaciones pudieran reutilizarse. ¿O ese modelo de negocio es inviable para las empresas TICs?

  18. 30/08/2010 en 13:34

    @Julian Valero, la red SARA pretende precisamente compartir todos los desarrollos comunes que seran reutilizables por las demás administraciones. @Firma, el sistema de verificación de DNIe o certificados electrónicos es un ejemplo. Fue desarrollado originariamente en Andalucía, pero lo recuperó la AGE y lo adaptó para ponerlo a disposición de todos. Hay muchos ejemplos más, pero todas las administraciones deberían conocerlos y utilizarlos antes de sacar pliegos innecesarios.

  19. 30/08/2010 en 15:23

    Creo que el exito en este POST a la vista de los comentarios demuestra el interés que suscita el tema, pero me da la sensación de que el enfoque propuesto por Matthew Burton y traido por @alorza acaba derivando erróneamente (desde mi punto de vista) al tema de las licencias abiertas y el software libre.

    En mi opinión la Administración debe potenciar la adopción de licencias abiertas y el uso de software libre por múltiples razones, pero la clave del POST no está en si la Administración debe construirse sus propias herramientas o comprar productos de mercado, la idea que subyace es que la Administración debería “diseñar” sus propias herramientas con algunas de las siguientes premisas:

    Ajustándose a sus necesidades y a las de su cliente, la ciudadanía: nadie mejor que alguien de la Administración conoce qué hay que hacer y cómo. Sobran las grandes consultoras y los grandes proyectos con objetivos fijados en la oferta de servicios en lugar de en el Pliego de Bases Técnicas
    De forma ágil: las necesidades, los escenarios, los usuarios, la ciudadanía CAMBIA, cada vez más rápido
    De forma autónoma y descentralizada: cuanto más grande es el despacho, menos se innova, y en este sentido, son los trabajadores “de base” los que deben impulsar este proceso… y los que ocupan los despachos poner criterio y apoyar en su caso.

    Para todo lo anterior y para muchas cosas más, como dice el lema del anuncio, hace falta “la MasterCard”, pero también PODER y CONOCIMIENTO en “las bases” de la Administración; en este sentido desde mi punto de vista la Administración debería contar con técnicos, programadores, analistas, etc.

    Por otra parte una genial idea propuesta también es la figura del “Innovador Invitado”; personas brillantes que han revolucionado áreas concretas en la esfera privada y que por qué no, también pueden hacerlo en la Administración. No se trata de contratar alguien con la misión de innovar sino de aprobechar su punto de vista alternativo y su experiencia en sacar adelante ideas rompedoras

    .

    En definitiva, esto vá más allá del software libre, tiene más que ver con el conocimiento, la autonomía y la agilidad

  20. 30/08/2010 en 18:30

    Sugerentes ideas.
    Suscribo la profunda y vital relación Administración-tecnología como cualquier otro ente de servicios y productos público o privado actual.
    Sin embargo no creo que sea tanto una cuestión de programadores sino más bien de creadores y maximizadores. .
    Innovar es crear nuevos ciclos productivos, así Irekia y Open Data Euskadi crean, en mi opinión, nuevos ciclos mientras que pasarela de pagos móvil maximiza ciclos existentes.
    Crear necesita liderazgo y visión política por encima de todo, mientras que maximizar está más en las manos de las diferentes direcciones y sub-direcciones.
    En ambas dos funciones, contar con talento propio tal y como hacen las empresas privadas de éxito es una fórmula tan demostrada como compleja

  21. 30/08/2010 en 21:21

    ¡Vaya nivel de comentarios! El último, de Ángel, me ha dejado ya turulato. Muy interesante esa diferenciación de los proyectos en creadores y maximizadores. Ambos procesos son importantes, pero quizá poseen lógicas distintas. Habrá que seguir pensando…

  22. 30/08/2010 en 21:45

    La cosa es mucho más simple… ¿Hacen falta programadores en la Admin? Si. ¿Con que modelo? El del soft libre.
    Me explico: Un ‘core’ de programadores al estilo de GNU/Linux dentro de la admin que sepan crear ‘comunidad’ al estilo GNU/Linux fuera de la Admin.
    ¿Que hace falta? Un equipo con experiencia contrastada en el desarrollo de soft para la Admin y en el desarrollo de soft libre y el apoyo y confianza TOTAL del Lendakari.
    Lo demás es marear la perdiz.

  23. Antonio
    30/08/2010 en 22:51

    Me parece que este señor al afirmar
    “Al igual que los miles de otros contratistas que desarrollan software para agencias de gobierno, soy lento, demasiado caro, y no tengo contacto con las necesidades de mis clientes. Y estoy impidiendo innovar al gobierno”
    Esta admitiendo que no debería dedicarse a desarrollar software , de la misma manera que un arquitecto que hiciera semegante afirmación de si mismo renunciara a ejercer su carrera.
    Plantearos el siguiente supuesto:
    Por que no contratar a un arquitecto ( muchos municipios los tienen ) y de paso tambien construimos los edificios municipales ?
    Y si nos dedicamos a crear guarderías que gestionan directamente los Ayuntamientos, Cabildos, CCAA o el propio Estado?
    …..
    En un mercado libre y abierto no es lógico ni eficiente que las administraciones se conviertan en “empresas” cuando esto ocurre acaban apareciendo empresas municipales o institutos que NUNCA alcanzan los objetivos que se fijan.
    Salud2

  24. juanGatito
    31/08/2010 en 00:08

    vaya, coincido con el articulo pues siempre he pensado asi. no puedo llamarme programador, sin embargo he desarrollado aplicaciones de bases de datos a lo largo de 10 años de experiencia laboral y siempre me he dado cuenta que los gerentes, directivos etc creen que llamando a un despacho van a solucionar sus problemas administrativos y muchas veces se pierde el contacto con el usuario final.
    si el usuario final siente que las herramientas son utiles entonces la adopcion es mas facil, menos traumatica y con menor impacto negativo sobre la operacion diaria.
    pero para lograr un desarrollo util hay que ver de cerca al empleado, como trabaja, como escribe, donde se equivoca, donde hace cuellos de botella, donde redunda y asi se puede dibujar una verdadera solucion a la medida y no una aplicacion del tipo unpack and use (asi las llamo yo)
    ahora q tengo la oportunidad de trabajar en gobierno veo que muchas propuestas se terminan cuando se cambian las administraciones.
    un directivo sale y llega otro que contrata a otra empresa y vuelven a iniciar desde cero los procedimientos. Asi no hay avance

  25. 31/08/2010 en 05:06

    #Antonio ¿Estas comparando bits con tochos?

  26. 31/08/2010 en 07:14

    Se ha creado otro espacio de debate sobre este post en Meneame. Se nota que es un tema candente.

  27. Pepita
    31/08/2010 en 10:22

    Cualquiera que haya trabajado en un proyecto para la administración pública sabe que las decisiones siempre se toman desde una perspectiva política, nunca tecnológica. Los concursos están amañados y la incompetencia es galopante.
    Antes de plantear temas tan sutiles como si los programadores han de ser externos o un recurso propio, cabe ver cómo se controla la corrupción, amiguismos y nepotismo existente.

  28. 31/08/2010 en 12:23

    Concursos amañados, empresas amigas que subcontratan a subcontratadores que exprimen a consultores, requisitos y necesidades completamente desvinculados, usuarios e implementadores aislados e incomunicados…
    Si todo eso es verdad, y por todo lo dicho hasta ahora en esta discusión parece que sí, se tendría que traducir en un desperdicio económico brutal. Se paga demasiado por mucho menos y con mucha menos calidad de lo que se debería recibir.
    No creo estar exagerando si afirmo que si supiésemos hacer las cosas bien… podría sacarse ahora mismo veinte veces más de utilidad a los recursos invertidos en proyectos tecnológicos. Y en muchos casos, de hecho, me estoy quedando corto, que he visto cientos de miles de euros gastarse en proyectos que desde antes casi de publicarse su pliego de condiciones… un espíritu conocedor y crítico sabía ya que se iban directamente a la basura.
    Bien, si el despilfarro es tan sangrante… tiene que ser posible lograr que por la vía de la mera “racionalidad económica” se pueda dar la vuelta a la tortilla.
    Desde luego que eso es díficil en el corto plazo, porque existen multitud de trabas y “barreras de entrada” (burocráticas, legales, corrupción, amiguismo, partidismo, etc.) que llevan a que esto no sea realmente un mercado donde impere la competencia y la racionalidad.
    Habiendo vivido largo tiempo en tierras mayas, sé que hay luchas que conviene tomárselas con calma. Que deben enfrentarse “a los poquitos”, casi como si no se estuviese luchando… mientras se crean las condiciones para que el campo de combate cambie, y cambien las fortalezas relativas de los contendientes.
    En este caso… el concepto que me viene a la mente es el de “cuidar a los cuidadores”.
    Si desde la admimistración los pocos “despiertos” que ya hay se empeñasen en enfrentar directamente las dinámicas e inercias que provocan la ineficiencia… es batalla perdida. Hay demasiados intereses en juego. Conviene mejor dedicar energías -poquitas, no hacen falta tantas- en cultivar, en hacer crecer, a aquellos que podrán cambiar las cosas. Ayudar a que, en proyectos más chiquitos, se empiece a aprovechar el potencial creativo que la colaboración, el diseño y construcción abordados de manera participativa, pueden desatar.
    Se han mencionado anteriormente los “concursos”, se ha hablado de trabajar con universidades, de “retar” a los jóvenes de los proyectos de software libre… todo eso se puede hacer, y no cuesta apenas dinero. Prométaseles reconocimiento, prémiense los esfuerzos y resultados extraordinarios… y déjese crecer.
    Se irán estableciéndo vínculos, proyectos en continua beta sobre los que se colabora y se aprende, se irán apagando miedos y resistencia, irá circulando gente hacia adentro de los equipos de la administración… y llegará el momento en que lo que a nadie se le ocurra es sacar una licitación de 6 millones, con requisitos establecidos a priori, ajustados a las características de una empresa (por muy amiguísimo que sea su gestor), y que se vaya a convertir en un monstruo mal documentado, desconocido, de esos que… “no se tocan mientras todavía funcione”. ¿Por qué? Porque el chip mental habrá cambiado, y nadie estará dispuesto a pagar duros a cambio de falsas pesetas. ¿Quién queda a día de hoy, que pudiendo llamar con su iPhone al otro lado del mundo, usando Skype y una Wifi cercana, permite a Timofónica que le facture por una llamada estándar? Pues eso: se trata de cambiar lo que se considera racional. Poco a poco. Creando complicidades. Y en este momento, eso supone hacer pequeñas inversiones, concursos, convenios discretos… que permitan inciar el movimiento, que hagan brotar a los guerreros del mañana.
    Hoy les cuidamos nosotros, estimulando su nacimiento y crecimiento, que mañana serán ellos quienes nos cuidarán, y harán posible que se cumplan nuestros sueños.

  29. 31/08/2010 en 18:28

    @Pepita: la repuesta a tu pregunta –“¿cómo se controla la corrupción, amiguismos y nepotismo existente?”– es fácil: con transparencia radical.
    En el Gobierno Vasco estamos trabajando para liberar el registro de contratos, de manera que cualquier ciudadano pueda ver qué empresa ha ganado cada contrato con la Administración y con qué importe. A partir de ahí, estaremos sujetos a escrutinio público del de verdad. A ver si podemos tenerlo listo antes de que acabe el año.

  30. 31/08/2010 en 21:31

    Buf!
    El post es muy interesante… pero los comentarios tampoco están nada mal! 😉
    Sólo quería aportar una breve nota:
    “creo que debemos considerar el mundo de la web como algo diferente de la informática clásica, más ligero, menos peligroso y sujeto a otras normas. En ese mundo, la innovación rápida es clave”
    Ya en el 2004 en el Ayto de Barcelona los directivos TIC se dieron cuenta que el mundo web tenía unas características diferentes del resto de la informática.
    Por eso crearon la Dirección Técnica de Internet, diferenciada – aunque estrechamente relacionada – con el Instituto Municipal de Informática.
    El objetivo era claro: conseguir agilidad, estar a la útlima, innovar en el ámbito del web, un ámbito muy diferente del resto de la informática.
    Por otro lado, comentaros que en dicha Dirección hay ténicos (con nociones de programación) del Ayto y técnicos externos. Se sigue una política de “mezcla” que, a mi juicio, es una buena política: para estar al día y para conocer las interioridades de la administración.
    No sé si es una buena solución para todas las administraciones, pero creo – y esto también es opinión personal – que a nosotros nos funciona bastante bién…

  31. 31/08/2010 en 21:32

    Un buen trabajo para el ‘core’ desarrollo de API’s … lo de liberar el registro de contratos es retroactivo? vais a poner los contratos pasados?

  32. 31/08/2010 en 21:40

    @MarcG ¡Suena muy bien! Habrá que ir a verlo.
    @JosepJC Buena pregunta… cuya respuesta aún desconozco. Iremos informando 🙂

  33. 31/08/2010 en 21:52

    @alorza cuando te puse en twitter ‘volver a los 80’ medio en broma y muy en serio… me refería al ayuntamiento de bcn… luego me di cuenta de 2 cosas: me estoy haciendo viejo 🙂 y que en esa época Ayuntamiento BCN era referencia en cuanto a informática admin y no solo a nivel nacional.
    @MarcG separar web de informática tradicional es un error gravísimo! el norte está en la fusión de ambos y se que no es fácil. Recordando a los 80’s he tenido un dejà vu… cuando empecé a conectar pc’s al mainframe… del COM 🙂 tendrías que ver la cara que ponía la gente 🙂 y hoy es algo absolutamente natural, lo mismo pasará con la web i la ‘informática’. ES INEVITABLE.

  34. 31/08/2010 en 22:41

    @JosepJC:
    Quizá no me he explicado bién…
    No se ha separado la web del resto de la informática, de hecho la Dirección Técnica de Internet (DTI) está en el mismo edificio que el Instituto Municipal de Informática (IMI) y para la mayoría de gente (incluso de dentro del Ayto) creen que somos del mismo departamento (ello corrobora la estrecha relación que tiene la DTI con el IMI).
    Pero las características del mundo web hoy en día son muy diferentes del resto de la informática. Por ejemplo, el ritmo de cambios tecnológicos en este ámbito es altísimo, y más si lo comparamos con otras àreas de la informática.
    Por este motivo se buscó un (pequeño) departamento que pudiera responder a estas necesidades…

  35. 31/08/2010 en 22:45

    Interesantísima lectura (post y comentarios); apasionante horizonte el que aquí se plantea; pero inquietante camino el que queda por recorrer! Cómo va la administración a evolucionar lo necesario si no es (salvo honrosas excepciones) capaz de progresar en la interoperatividad e interconexión que permita compartir datos y que evite que se siga usando a la ciudadanía como mensajero para llevar papeles de una administración a otra (o entre despachos de una misma administración!).
    Ojalá me equivoque, pero tengo la sensación que o cambian mucho las cosas, o nos enfrentamos a un camino largo y angosto y que, como sucede demasiado frecuentemente, la administración seguirá posicionada a años luz de la sociedad a la que sirve.

  36. 01/09/2010 en 07:43

    @MarcG mejor… 🙂 @Joanka correcto hay que arreglar MUCHISIMAS cosas… y corremos el riesgo de una fractura admin/sociedad…

  37. McFly
    01/09/2010 en 08:24

    El problema de las administraciones es que la mayoría de decisiones las toman personal no cualificado, y muchas veces se basan en politiqueo, problemas entre consejerías, administraciones, etc… y no en intentar mejorar la vida del ciudadano. Cuando se den cuenta todos que necesitan remar en la misma direccción, ya podremos hablar.
    Yo creo que en la solución mixta está el cambio:
    empresas responsables+administración competente=éxito.
    Si falla alguna de las 2 partes, mal asunto. Por otra parte, pienso que una solución podría pasar en apoyarse en metodologías ágiles, como bien se comentaba por aquí (por dios, que alguien QUEME todo lo relacionado a Métrica 3), no temer a la innovación, permitir entrar en el juego a empresas más pequeñas (estoy harto de ver a las mismas cárnicas en casi todos los proyectos, y que conste que estoy en una! 🙂 ), e incentivar a los funcionarios públicos a reciclarse constantemente y que no se duerman en los laureles.
    Un saludo a todos y gracias por el debate tan interesante que se ha suscitado aquí.

  38. 01/09/2010 en 09:02

    @McFly Buena reflexión, amigo. Yo también creo que hay cambios en la metodología y en la forma de relacionarse entre la Administración y los contratistas que solucionarían buena parte del problema.
    Por otra parte, creo que necesitamos poder resolver muchos de nuestros problemas en casa, sin necesidad de iniciar una contratación para cada mejora que queramos hacer.

  39. 01/09/2010 en 15:08

    @McFly por eso decía que una actuación de este tipo tiene que tener el apoyo total y directo del ‘Jefe’ sinó es perder el tiempo.

  40. 03/09/2010 en 10:59

    Me surgen algunas dudas. La primera es si las TIC son core business de la Administración. Yo creo que no exactamente: son una herramienta de apoyo, una herramienta estratégica, estamos de acuerdo, pero son un apoyo a su verdadera razón de ser. Seguramente deban existir más programadores y menos burócratas pero probablemente la fórmula mixta es la mejor: potenciar el empleo público , seguramente en puestos concretos TIC de jefe proyecto y cierto perfil de programador; desarrollar acuerdos de colaboración estable con empresas privadas (colaborar más que subcontratar) y lanzar ideas innovadoras como las que tú planteas.
    TIC son muchas cosas pero muy diferentes. No es posible con dar una solución únnica.

  41. 03/09/2010 en 13:20

    @ocortes Yo creo que no es que las TIC sean core business de la Administración, sino que en las materias que sí son core business necesitamos asegurar el conocimiento, para poder modificar, gestionar y mejorar. Y como casi todo lleva un soporte digital, necesitamos ser capaces de actuar sobre ese soporte digital.

  42. 03/09/2010 en 13:32

    Esta visión se corresponde con la que existe en el Silicon Valley y es difícilmente extrapolable a España. Allí los informáticos son emprendedores, mientras en España es difícil encontrar emprendedores dispuestos a trabajar en las condiciones que se describen en el artículo.
    Tampoco hay que olvidar que la subcontratación informática (o las comisiones que genera) es una fuente importante de financiación de los partidos políticos y difícilmente sustituible. A ver quién tiene los huevos de eliminar a todo un sector que siempre se ha portado excelentemente con los partidos políticos.

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