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Para qué han servido los fondos europeos

09/12/2005

En un post anterior hacía referencia a la cultura del limosneo que se ha instalado en las regiones españolas con menor PIB. Terminaba con una declaración a favor de la sociedad del bienestar, pero en contra de la sociedad de la picaresca que se esconde tantas veces detrás de las reclamaciones de “solidaridad territorial”.

Roc Fages recoge el guante en Goldmundus. Además de mostrar su acuerdo, cita a Joaquín Almunia y a Alberto Navarro, que certifican lo todos sabemos: el fin de la España del subsidio. En un comentario al post, Roc añade algunos datos:

España ha recibido en los últimos 20 años el 0′8% del PIB anual español -unos 100.000 millones de euros- como saldo neto de la relación con la UE. En estos años España ha crecido un 1% anual por encima de la media de la UE. El nivel de renta actual es del 90% en relación con el 68% de 1986.

También durante ese periodo, España ha pasado de tener en 1986 un 30% de importaciones y exportaciones en el PNB, a que actualmente representen el 67%.

¿Qué conclusiones podemos sacar de estos datos? Creo que tanto Roc como yo diríamos que apenas ninguna. Para poder evaluar el uso de los fondos debería haber objetivos escritos y registro e interpretación de las desviaciones. Hemos gastado 100.000 millones de euros. Nuestra economía ha mejorado. ¿A causa de los fondos? ¿En qué medida? ¿Cuánto hubiéramos crecido con una mejor gestión de esos fondos? ¿Cuántos proyectos financiados han consolidado tejido productivo y cuáles han fracasado?

Mis únicos datos provienen de lo que conozco en Castilla-La Mancha, tierra de mi madre, y de lo que he podido conocer en algún viaje por Andalucía o por Extremadura. He visto campos que se siembran, pero no se recogen, porque sólo se subvencionaba la siembra. He visto empresas que se creaban para ser cerradas al día siguiente de consolidarse la subvención. He visto empresas consultoras a la rebatiña de fondos para proyectos que no interesaban a nadie.

La Agencia Estatal de Evaluación de la Calidad de los Servicios y las Políticas Públicas tiene un duro trabajo por delante. Duro por lo arduo de la recolección de datos y duro porque será una prueba de fuego para demostrar transparencia. En este caso, es de especial aplicación el principio de obscenidad: los ciudadanos tenemos derecho de conocer los aciertos, pero también los errores cometidos.

Quede claro que en el futuro la actividad más relevante para la evaluación de las políticas públicas será la determinación de objetivos medibles y su seguimiento mediante un sistema inteligente e inteligible, de indicadores. Por otra parte, la explicitación de objetivos de impacto abre la puerta a la participación de la ciudadanía desde el mismo momento del diseño de las políticas públicas.

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  1. 09/12/2005 en 22:23

    No entiendo mucho de agricultura, pero si siembras un campo y no recoges lo sembrado, al año siguiente ¿en dónde cojones siembras?

  2. 09/12/2005 en 22:23

    Muy fácil. Siembras cuatro semillas, no abonas y no quitas las malas hierbas. Algunos girasoles crecerán, pese a todo. No los recoges. Cuando llega el siguiente año, das vuelta a la tierra con el tractor sin preocuparte por los cadáveres de girasol que queden en pie.

  3. 09/12/2005 en 22:23

    Para mí hay un tema más SERIO.Y es que casi todas las ayudas a la agricultura han ido a parar a manos de TERRATENIENTES que tienen propiedades de \”ocio\” por los campos de Andalucía y Extremadura como comenta Alberto. De forma que siembran para recibir la subvención y le importan lo más mínimo las cosechas.Además, otros proyectos han consistido en construir carreteras (dando empleo precario a la gente de la zona durante un tiempo), llenando los bolsillos de las constructoras y consiguiendo que esa carretera no sirva para mucho porque ya había otra que podían haber arreglado porque era la que conectaba mejor varios pueblos. Pero, claro, es que la nueva carretera, además, pasaba por la megafinca de alguien \”influyente\”.Este es el modelo \”cortijo\” de este país del ladrillo. Esto es lo que hay y desgraciadamente seguirá habiendo a menos que no haya TRANSPARENCIA y cambio de muchas MENTALIDADES en la medida en que se exijan RESPONSABILIDADES POLÍTICAS Y PENALES a quienes trafican con recursos públicos para beneficio privado.En fin, esto me duele y más cuando las personas que viven en los pueblos de Extremadura y Andalucía ni han olido estos dineros y, como los catalanes, se les critica… A unos por \”vagos\” y a los otros por \”insolidarios\”.La gente que conozco en ambos lugares ni es vaga ni insolidaria. Su visión de la vida y de la realidad es diferente. Pero tienen los mismos problemas y dificultades para ser emprendedores, tener una vivienda digna, un trabajo \”estable\” (¿qué es eso para quien no es \”funcionari@?\”).Os invitaré alguna primavera (cuando acabe la tesis) a visitar la realidad de Extremadura. Siempre supera a la ficción y las estadísticas son números que no hablan de la realidad de las personas. Simplemente miden datos que no dicen nada a menos que haya, como decis, objetivos e indicadores de evaluación claros y precisos que permitan comparar el antes y el después.Estadísticamente el pueblo de mi familia, Valencia de Alcántara que ardió hace varios años, no sufrió víctimas mortales y solamente se quemaron centenares de hectáreas de monte. Para las personas que viven allí se murió su paisaje y su entorno. Han tenido que volver a empezar y seguro que no han recibido ni una mísera ayuda para montar empresas de sostenibilidad ambiental, que de eso saben mucho quienes llevan toda su vida entregados a la conservación de la Naturaleza.Estas personas que han cuidado y conservado la Naturaleza durante toda su vida son los verdaderos protectores de un ecosistema que nos estamos cargando despiadadamente. Y a estas personas nadie les recompensa su labor social y la gente joven no tiene ninguna motivación para dedicarse a \”proteger el ecosistema\” con una agricultura y ganadería sostenible.Estoy convencida de que esos incendios son provocados por terroristas y mercenarios de la naturaleza pagados por intereses inmobiliarios que desean destruir el medioambiente para dar rienda suelta a la construcción de viviendas de ocio para los directivos stresados de las grandes ciudades…

  4. 09/12/2005 en 22:23

    No sé, Mentxu, me gustaría estar convencido de que hay unos pocos hombres malos que tienen la culpa de todo. Por supuesto, lo que dices de los terratenientes es cierto en muchos casos, pero en comarcas donde no existen latifundios se sigue la misma práctica. La cultura del dinero fácil atraviesa todas las capas de la sociedad española.Recuerdo a un amigo del campo de Sevilla que era el único de su pueblo que estudiaba en la Universidad. Para el resto de chavales, era algo así como el tonto del pueblo. \”Para qué quieres estudiar, sin con el PER y alguna chapucilla vas tirando\”. Sé de empleados de oficina jubilados que tardaron menos de una semana en conseguir carnet de percebeiro, cuando el desastre del Prestige, para cobrar las indemnizaciones. Y lo peor es que, en su entorno, no son villanos sino héroes. Y de los incendios vive mucha gente. Muchísima.Cuando una práctica es tan masiva, no tiene sentido buscar culpables. El sistema está enfermo. Hay que provocar un cambio del sistema completo.

  5. 09/12/2005 en 22:23

    Tranquilo Alberto, que los mileuristas estamos en acción!!!!!!!!http://mileuristas.blogspot.com/

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