Inicio > Colaboracion interadministrativa, Valores > La colaboración: oportunidad o amenaza

La colaboración: oportunidad o amenaza


El gran reto de las Administraciones públicas actuales es colaborar entre sí para satisfacer mejor las necesidades de la ciudadanía. En el siglo XXI no es suficiente ejercer con eficacia las competencias propias, sino que es ineludible tener en cuenta al conjunto de agentes involucrados en la misma área de actuación. Si nos olvidamos de que hay otros agentes con responsabilidades en nuestras áreas de actuación no lo estaremos haciendo bien.

Utilizando un símil ciclista, hoy en día las Administraciones no estamos corriendo una crono individual, no podemos ir con la cabeza metida en el manillar ajenos a lo que pasa a nuestro alrededor, sino que participamos en una carrera por equipos, en la que el éxito dependerá de que seamos capaces de dosificar nuestras fuerzas conjuntas, aportando cada uno según sus posibilidades y sabiendo aprovechar el esfuerzo de los demás, tirando del equipo cuando haga falta, dando los relevos necesarios, y alcanzando juntos la meta. En las carreras por equipos sigue siendo necesario dar pedales, pero hay que aprender a correr de otra manera, teniendo en cuenta otras variables. Y merece la pena, porque la velocidad media es superior que en la carrera individual, se alcanzan mejores resultados. En la colaboración hay beneficio mutuo, es un juego de ganancia positiva.

Cuando pienso en las oportunidades de colaboración que hay en las políticas para el desarrollo de la Sociedad de la Información y, en particular, de la Administración electrónica, por citar las materias que me son más próximas, siento un calambre que me recorre todo el cuerpo. ¡Tantas Administraciones, tantos organismos, tantos funcionarios enfrentándose a los mismos problemas! ¡Cuanto trabajo duplicado inútilmente, cuantos recursos desperdiciados! ¿Es posible que vayamos cada uno a lo nuestro sin intentar compartir los esfuerzos y nos quedemos tan tranquilos?

No niego que se manifiestan voluntades, que hay intentos, incluso, pero los resultados son tan insignificantes en relación con las oportunidades potenciales de colaboración, que no puedo evitar sentir una profunda frustración como funcionario y una notable indignación como ciudadano.

Colaborar no es una elegancia administrativa, es una obligación prioritaria. Tenemos que ir más allá de organizar jornadas, reuniones, foros de encuentro, etc. que muchas veces, sólo sirven como reclamo publicitario para hacerse un pequeño hueco en los papeles, pero a la postre quedan en nada. No digo que las reuniones, jornadas y foros estén mal. Al contrario, pueden ser muy útiles si se plantean bien, pero ha llegado la hora de dar otros pasos adelante.

No me importan los marcos jurídicos, ni los entramados institucionales, ni los ámbitos competenciales, que muchas veces se utilizan como excusa para la inoperancia, cuando no para relajar la propia conciencia. Si no valen o si estorban, que se cambien.

Estamos hablando se servir mejor a la ciudadanía, ofertando una respuesta integral a sus necesidades y a sus demandas, y hablamos también de gestionar con diligencia unos recursos públicos limitados, aportados por todos los contribuyentes con mayor o menor esfuerzo.

Hay que poner en marcha proyectos concretos de colaboración, con objetivos medibles y plazos acotados, con asignación efectiva de recursos humanos y económicos, hay que implantar servicios compartidos para la gestión de las áreas comunes, superando los estrechos límites competenciales, hay que promover una cultura de colaboración que sitúe de verdad al ciudadano en el centro de nuestra actuación, por encima de personalismos y de identidades corporativas mal entendidas.

Los motivos para no colaborar: no poder o no querer. O por decirlo más suave: no poder lo suficiente o no querer lo suficiente. No hacerlo por incapacidad, incompetencia o impotencia me parece mal, pero huir de la colaboración interadministrativa por ver en ella una amenaza a situaciones personales o grupales, por aferrarse a raquíticas parcelas de poder, perpetuando residuos de ineficiencia, tengo para mi, que además de lo que pueda tener de inmoral, refleja una miopía preocupante, pan para hoy y hambre para mañana.

Technorati tags >

  1. Manu
    18/06/2007 de 14:02

    Soy un recién llegado a este blog, pero me parece una iniciativa muy interesante. Actualmente estoy metido en temas de gobernabilidad institucional y creo que es básico encontrar formas de colaboración institucional, sobre todo en aquellas políticas con incidencia sobre el territorio y los/as ciudadanos/as. No lo circunscribo sólo a las herramientas (la red como medio de coalboración), creo que hacen faltan recursos innovadores para frontar la gestión pública de una forma eficaz y eficiente.

  2. 22/04/2006 de 20:12

    Continuo aquí el comentario que he iniciado anteriormente.Estaba respondiendo al comentario de Gonzalo y me quedaban un par de cosas.Decía Gonzalo que el factor político es un elemento que \”anula muchas veces la posibilidad de la colaboración\”. El sentido común parece apuntar en esa dirección, pero la realidad demuestra lo contrario. Al menos, en muchos casos. No voy a decir que el color político no tenga influencia a la hora de colaborar, pero lo que veo en la práctica es que la incidencia de este factor es mucho menor de lo que cabría pensar a priori.Creo que a la hora de investigar las causas que dificultan la colaboración interadministrativa hay que buscar por otro lado. La política podría ser un elemento de facil comprensión, pero siento comunicar que no es ese el factor que explica las dificultades de colaboración en la práctica.En cuanto a la colaboración en el nivel técnico, al margen de los niveles directivos, me gusta la propuesta, pero no me parece realista. En primer lugar, porque nada apunta a que la disposición a colaborar sea mayor en el nivel técnico que en el directivo. Y en segundo lugar porque, al menos en la Administración que yo conozco, en el nivel técnico \”se corta poco bacalao\”, las decisiones se toman por los niveles directivos hasta extremos que pueden parecer ridículos. Con lo cual no veo realista que los técnicos de diversas administraciones sean capaces de llevar adelante proyectos de colaboración que puedan ser adoptados, a posteriori, por los responsables de las administraciones respectivas.La dinámica de funcionamiento en red nos va a obligar a entendernos. Sólo espero que sea antes de que me jubile para poder vivirlo en primera persona.Mientras tanto, seguiremos dando guerra ;-).

  3. 22/04/2006 de 20:12

    Bravo Iñaki!!!!!Comparto al 100% tus reflexiones. Y espero que poco a poco se ponga a la ciudadanía como RAZÓN de ser de la acción pública aunque la OCDE ya hablaba de esto a finales de los 80 y seguimos peor: gastando mucho más dinero TIC en cosas que ni se ven (software).Sí, los Gobiernos y Administraciones debieran identificarse con ciclistas corriendo carreras por equipos, donde EL EQUIPO y su resultado final es lo que cuena, no \”la estrella\” (o llegar antes que los demás dejando tirado al pelotón y sin contar con él a la hora de decidir hacia dónde ir, cómo llegar hasta allá, qué estrategia marcar entre todos, etc).Una vez más el problema es POLÍTICO no tecnológico. Pero para resolver esta cuestión POLÍTICA (como mejorar el funcionamiento de los Gobiernos y Administraciones Públicas) toda la sociedad tiene que implicarse. Todos contamos. Todos podemos aportar algo. Nadie sobra y nadie es mejor que nadie. En fin, filosofía colaborativa \”barata\” (requiere cambios mentales: muy costosos) que poco tiene que ver con el gasto desorbitado de nuestras queridas Administraciones en artilugios tecnológicos que pretenden ser la solución a problemas de cultura organizativa, valores políticos y públicos.

  4. 22/04/2006 de 20:12

    Gonzalo, no necesitas disculparte por la extensión. Al contrario, se agradecen comentarios que aporten ideas y argumentos, como éste. Además, ya ves que nosotros tampoco nos cortamos a la hora de enrollarnos.Me alegro de que compartas la idea principal que transmito en el post, que no es otra sino la necesidad de colaboración y de compartir recursos que tenemos las Administraciones públicas y, en particular, en temas como el desarrollo de la Administración electrónica, donde el propio concepto de red parece que exige interactuar y trabajar en común (Administración 2.0 ;–).Creo que las posibilidades de colaboración en estos temas son inmensas. Piensa que no estamos hablando sólo de 17 CC.AA., sino que cada Comunidad tiene 10 ó 12 Consejerías, cuando no más, que muchas veces van cada una a su bola. Y piensa en los miles de Ayuntamientos que hay, muchos de los cuales no tienen ni los recursos ni los conocimientos necesarios para desarrollar su Administración electrónica, siendo, sin embargo, el nivel administrativo más cercano a la ciudadanía y el que más servicios directos le presta.Muchas veces, los Gobiernos y los órganos administrativos, cuando piensan en la incorporación de las TICs a las Administraciones y, en particular, a la Administración Local, todo lo que se les ocurre es lanzar programas de subvenciones, en base al cual se llevan a cabo actuaciones inconexas, que no se integran ni en una estrategia global de modernización administrativa, ni en las estrategias corporativas de cada administración (cuando las tienen) y que, a menudo, cuando dejan de recibir la subvención esas actuaciones no tienen continuidad, ni se despliegan a otras áreas de la institución.En lugar de esto, creo que debería diseñarse una estrategia global (al menos, a nivel de cada Comunidad Autónoma, teniendo como referente las actuaciones de ámbito superior: Admnistración General del Estado y Europa), donde cada Administración pudiera insertar su \”hoja de ruta\” para el desarrollo de la Administración electrónica. Para llevar a cabo este Plan deberían constituirse equipos mixtos con participación de técnicos de diversas administraciones y de empresas colaboradoras. Pero trabajando todos en una misma dirección, de forma que los esfuerzos se sumen, en lugar de dispersarse.En este sentido, creo que hay grandes posibilidades de compartir plataformas que incorporen las demandas y necesidades de todas las administraciones, de forma que una vez desarrollada una funcionalidad o una mejora, inmediatamente todos puedan beneficiarse de ello. Y, por supuesto, la colaboración no debe limitarse al ámbito tecnológico, ya que es necesario hacer un gran esfuerzo en la adaptación del procedimiento administrativo al medio telemático, así como en la evolución de las formas de trabajo de las administraciones y de los funcionarios a las nuevas herramientas y a los nuevos contextos colaborativos.Creo que hay trabajo para todos.Continuaré este comentario, en otro momento, en la respuesta al siguiente post de Alorza.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: