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de Gobierno Abierto, gestión, confianza y otras hierbas

28/05/2010

Si abril es el mes más cruel, mayo es el más convencional, porque está lleno de convenciones, jornadas y otros saraos. En medio de tanta agitación, llevaba mucho tiempo sin plasmar mis reflexiones en este medio. Andrés Nin y José Ignacio Familiar han conseguido sacarme del umbral de la pereza y aquí me tenéis balbuceando argumentos sobre el Gobierno Abierto -a favor- sobre la gestión por objetivos -a reinventar- y sobre evaluación del desempeño -en contra.

Andrés NinAndrés Nin es uno de mis pensadores de cabecera. No sólo porque escribe cosas interesantes, sino también porque las dice con pocas palabras. Precisamente acaba de producir uno de sus excelentes posts, esta vez acerca del devenir del Gobierno Abierto en el último año y medio. En él se afirma que hay que contar los días de la era del Gobierno Abierto a partir del nombramiento de Barack Obama como Presidente de los USA. Es cierto que ha habido otras iniciativas muy interesantes en fechas anteriores, pero me parece razonable considerar que esa sea la efeméride que inicia el Open Government como mainstream en la política mundial.

Para Andrés, este año y medio de oGov pone sobre la mesa estos retos:

  • la sostenibilidad del modelo y su plasmación en el marco legal
  • la usabilidad como piedra de toque de la transparencia
  • hacer efectiva una participación de calidad en formatos no sólo up-down
  • identificar comunidades con las que trabajar la colaboración y coproducción
  • crear el ecosistema interno que lo haga posible, basado en la confianza

FamiJosé Ignacio FamiliarFami“, buen amigo, ha contribuido al debate con un comentario muy incisivo. Yo diría que él lo entiende como argumentos opuestos a algunos de los de Andrés, pero a mí me resultan casi perfectamente complementarios. Los matices que el primero no aborda, el segundo los saca a la luz. Excelente.

Fami me tira de las orejas, porque mi entusiasta recibimiento del artículo de Andrés se extiende a esta frase:

“Es necesario desarrollar un modelo de gestión de objetivos y actividades en las AAPP basado en la confianza entre dirigentes políticos y empleados públicos.”

En primer lugar diré touché. Seguramente he sido demasiado acrítico. Sin embargo, sigo subscribiendo la frase, aunque creo que tendré que explicarlo.

Dices que te extraña mi adhesión al “modelo de gestión por objetivos y actividades cuya implantación implica necesariamente la evaluación del desempeño“. Niego la mayor. La palabra clave aquí es “confianza“.

Reconozco que tengo una visión radical de cómo debería gestionarse la cosa pública. Simpatizo con la banda de Pancho Villa, que ganó la guerra y además se divirtió. Soy enemigo de encorsetar la actividad humana mediante la planificación estratégica. Contra el vicio de planificar, la virtud de experimentar. Y, pese a todo, creo que hay que establecer objetivos.

Hay quien habla de la “gestión por objetivos”. Horroroso. Mejor “gestión con objetivos” o, un poco menos a mi gusto “gestión de objetivos”, como quiere Andrés.

La clave está en cómo definamos los objetivos. Propongo esto: definirlos de modo vago para que las personas puedan tratar de alcanzar la misión a su manera, con entusiasmo, sin cortapisas y sin burrocracia. Sin control. Con mucha conversación.

Esos objetivos se deben escribir, tener en cuenta, evaluar y demás. Por ejemplo, en papelitos post-it  que estén muy a la vista del equipo de trabajo. Por ejemplo, en nuestra web.

Si nos creemos que estamos en el tiempo de la corresponsabilidad, en el tiempo de la confianza, lo que queda fuera es la evaluación del desempeño. No se puede servir a Dios y al Diablo. O confianza, o evaluación del desempeño. Pero este es un tema que daría para muuuuucho hablar. Lo dejaremos para otra ocasión.

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  1. 28/05/2010 en 16:48

    Sigamos conversando. No va de esgrima o tirones de orejas. Simplemente conversamos argumentando.
    Pese a todo, creo que hay que establecer objetivos“. “Estos objetivos se deben escribir, tener en cuenta, evaluar y demás“. Deduzco que tu oposición no es tanto a la evaluación del desempeño en sí misma sino a cómo se hace habitualmente. Coincido contigo.
    Lo realmente importante, parafraseando tu mención al ejército de Pancho Villa, es que los trabajadores de la administración ganéis vuestra guerra. Que es la guerra de todos, la guerra del servicio público bueno, bonito y barato. Si lo hacéis divirtiéndoos y siguiendo los principios de esa visión que denominas radical, habréis transformado realmente la Administración Pública. Estamos en el mismo barco. ¡Ánimo y mucha mierda! !

  2. 28/05/2010 en 20:47

    ¡Guau! Me ha encantado lo de “gestión con objetivos”. Y es que estoy bastante cansadico ya de ver cómo se gestionan las organizaciones con intangibles; planes, ideas, etc. que no se acaban de concretar. Esa “gestión por objetivos” que es más bien una “gestión por objetivizar“.
    La “gestión de procesos” me parece que se centra más en el día a día y no tanto en un reto a largo plazo que vamos logrando a través de la “gestión de proyectos”.
    Interesante reflexión. Un saludo…

  3. 29/05/2010 en 10:02

    Fami, insisto, tener los objetivos escritos y saber qué tal vamos, sin más, centrándonos en hacer y no en controlar, es algo que está en las antípodas de la evaluación del desempeño, con su énfasis en hacer contabilizable la actividad y la contribución de cada persona. Prometo escribir algún día mis argumentos en contra con detalle.

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