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Los Picapiedra | Los Supersónicos | Lecciones aprendidas

15/06/2008

Case Study #1: Los Picapiedra | The Flintstones

Los Picapiedra nacieron en 1960 y enseguida alcanzaron un notable éxito. Tras los siete años ininterrumpidos de episodios originales en la década de los ‘60, se siguieron produciendo nuevos episodios, programas especiales, películas y todo tipo de secuelas. Los últimos episodios datan de 2007 y es previsible que se produzcan otros nuevos en fechas futuras. No es necesario explicar mucho sobre esta serie, porque todo el mundo la conoce. Los gritos “Wilma, ábreme la puerta” y “diaba-daba-dú” de Pedro Picapiedra son memes universales.

picapiedra ficha técnica

Los Picapiedra representan la traslación a la Edad de Piedra de la típica familia estadounidense de años 50 y 60. Son fruto de la fascinación por los electrodomésticos propia de la época. Por esto, buena parte de los gags giran en torno al uso de aparatos fabricados en piedra o madera y movidos por fuerza animal y que son versiones ingeniosas de los modernos aparatos de metal alimentados por corriente eléctrica.

Más información en la wikipedia.

Case Study #2: Los Supersónicos | The Jetsons

Los Supersónicos nacieron en 1962, en un intento de repetir el éxito de los Picapiedra con una fórmula similar, pero proyectada hacia un futuro lejano. Sin embargo, no conquistó los corazones de la audiencia. La serie pasó discretamente por las pantallas durante algo más de un año y fue suspendida. En la década de los ’80 hubo intentos de revitalizarla mediante un enfoque menos sitcom, menos centrado en mostrar las rutinas familiares y con más elementos de ciencia ficción. Es significativo el interés intermitente que ha despertado entre creadores del ala frikie, tan dados a redimir productos descarriados. El último de ellos es Robert Rodríguez, que ha empezado a rodar un largometraje en mayo de 2007.

supersónicos ficha técnica

Los Supersónicos representan la traslación al s.XXV de la típica familia estadounidense de los primeros años ’60. Son fruto de la fascinación por los electrodomésticos propia de esa década. Por esto, buena parte de los gags giran en torno al uso de aparatos electrónicos y robóticos.

Más información en la wikipedia.

Comparación entre los dos casos:

Los Picapiedra han entretenido con éxito a varias generaciones, desde 1960 hasta la actualidad. Son interesantes, porque muestran una sociedad que se adelanta a su tiempo. Cuando vemos a Wilma usar un pequeño elefante para aspirar el polvo, mientras Pedro trabaja a lomos de un dinosaurio que ejerce funciones de grúa, entendemos la enorme ventaja que han supuesto la automatización de las tareas más penosas.

picapiedra aspiradora

Los Supersónicos, en cambio, jamás llegaron a alcanzar la audiencia esperada, porque no es interesante que en el s.XXV la vida sea exactamente igual que en el s.XX … o que en la ingeniosa Edad de Piedra de los Picapiedra. Pese a sus muchos adelantos tecnológicos, los Supersónicos siguen siendo una típica familia estadounidense de los ´60, con sus mismas rutinas y aficiones. La robótica se convierte en un mero elemento decorativo, que no transforma las vidas de los que la disfrutan.

supersónicos televisión

En honor de sus creadores, hay que reconocer que es más fácil trasladar tecnología actual hacia el pasado que idear innovaciones hacia el futuro, porque eso exige grandes dotes de imaginación, de creatividad y, sobre todo, ser capaz de adivinar un contexto nuevo y desconocido.

Lecciones aprendidas:

El caso de éxito de los Picapedra y de fracaso de los Supersónicos nos enseña una lección aprovechable en el ámbito del eGovernment:

Digitalizar una Administración obsoleta no produce una Administración moderna.

El mero hecho de dar acceso vía Internet a los procedimientos administrativos actuales no añade un valor significativo. Si el gran esfuerzo intelectual y económico del eGovernment sólo se traduce en la tramitación telemática de expedientes muy similares a los actuales, habremos creado la Administración de la era de los Supersónicos, cuyos adelantos tecnológicos eran irrelevantes.

Haciendo uso, una vez más, de la frase de Alfons Cornella, “no se trata de e-inventar, sino de re-inventar la Administración”. El documento original elaborado por GAUDÍ (el cluster europeo de la innovación en eGovernment) ya no está en la red, pero la cita completa, creo que de 2004, es esta:

Lo que tenía que ser re-inventar la administración (re-government) se quedó en e-inventar la administración (e-government). Curiosamente, pues, los objetivos de repensar en qué tenía que consistir una administración quedaron superados por la ineludible fuerza transformadora de las tecnologías de “la” red, Internet.

El reto de la Administración electrónica es el reto de la innovación. De la innovación en su sentido más estricto: producir cambios que generen valor que sea percibido como tal por sus usuarios. Es difícil lograrlo cuando ponemos el énfasis en la tramitación. Por eso hay que abandonar el enfoque de digitalización de trámites y pasar al de puesta en marcha de servicios proactivos, personalizados, innovadores, que aporten valor.

Al examinar el fracaso de Los Supersónicos, hemos reconocido la tremenda dificultad de anticipar el futuro. No sabemos qué servicios van a mejorar la vida de las personas. En cambio, resulta mucho más fácil recontextualizar inventos ya existentes, como se ha hecho en el caso de los Picapiedra.

El hecho de que la Administración Pública no lleve la delantera en la prestación de servicios electrónicos exitosos, abre inmensas posibilidades para la reutilización de ideas que ya han demostrado su utilidad en otros contextos. Por ejemplo, hay mucho que aprender de los servicios bancarios y de seguros. Seguramente, hay mucho que aprender en contextos aún más lejanos, lo que exigirá que pongamos en juego nuestras más imaginativas capacidades de traducción tecnológica. La creatividad viene más fácil en formato de recombinación, de hibridación, de reutilización.

Las personas más capacitadas para imaginar nuevos servicios son las que se encuentran en los márgenes de nuestro sistema, las que viven en otro contexto y pueden hacer de puente entre orillas que no se tocan. Esta es una razón clara para optar por un modelo de innovación abierta.

Hay una razón aún más clara: los usuarios tienen la última palabra acerca de la aceptación de los servicios públicos. Es sensato darles también la primera palabra e implicarles en el diseño de los servicios públicos e, incluso, en su prestación.

En caso contrario, nos arriesgamos a construir un enorme sistema tecnológico que garantice los derechos recogidos en la Ley 11/2007 a todos los ciudadanos, pero que no despierte su interés, que no sea usado, que no sea apreciado.

(dedicado a mi padre, un Picapiedra moderno)  

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  1. Emilio R.
    22/06/2008 en 20:12

    Estupenda comparación. Ilustra perfectamente la idea de que no hay que quedarse en la e-volución sino pensar r-e-evolución.
    Ahora lo dificil es llevarlo a la práctica, aunque lo primero es (man)tener la voluluntad para conseguirlo. ¡Podemos!

  2. 20/06/2008 en 19:05

    Atinado análisis Alberto

  3. Rogelio
    16/06/2008 en 23:13

    Es sutil, en ocasiones no lo percibimos y en ocasiones nos desesperamos pensando como podían ser las cosas si todo y todos empujásemos en la misma dirección.
    En la certeza de que estamos sembrando para facilitar el camino a los que vienen detrás, recibe un fuerte abrazo.

  4. 16/06/2008 en 17:32

    @tod=s: sí, sí, estamos de acuerdo, pero ¡cuánto cuesta que este acuerdo se traduzca en una transformación real!

  5. Manzanillo
    16/06/2008 en 16:57

    Hola:
    A mi que soy del gremio informático me gusta decir que:
    “Si informatizas la mierda te sale una mierda de informática”.
    Mientras no se piense en desterrar de la administración el procedimiento, el sello, el visado, la firma, los pasos inútiles, el vaya usted a otra ventanilla y luego me lo trae, etc… pues no nos sirve de nada el trabajo de digitalizar la administración.
    Debe haber un pensamiento crítico para eliminar los pasos sin valor ninguno, los procedimientos complicados, los expedientes llenos de documentos que luego nadie consulta, etc..
    Hay que hacer las cosas sencillas y en ese sentido el camino (largo eso sí) que se ha seguido en las administraciones tributarias central y forales y en la Seguridad Social con los TC1 y TC2, pueden servir de muy buen ejemplo para el resto de administraciones.
    También se debe trabajar sobre todo en la Justicia, para eliminar ese lenguaje solo entendible para los muy iniciados. El resto nos perdemos. Simplificar el lenguaje es también obligatorio.
    Y luego se deben dar cuenta que la administración que tenemos más cercana son los Ayuntamientos. Ahí debieran estar todos los servicios disponibles para los ciudadanos. Si ese servicio luego lo presta una Diputación, un gobierno, una subdelegación del gobierno ó el susumcorda, como ciudadano no nos debiera importar. Solo que hemos recibido un servicio que hemos solicitado. Simplicidad en el trato al cliente.
    Pero claro, si simplificamos los procedimientos, el lenguaje y la atención, muchos ven amenazados sus trabajos, pero realmente es una gran oportunidad de hacer las cosas bien por los administrados contribuyentes pagadores de impuestos, que somos tods. Pero eso de los clientes en la administración todavía no lo tienen claro.
    Salu2

  6. Morgana
    16/06/2008 en 15:10

    genial análisis Alberto…
    Aunque a mi los supersónicos me encantaban. Y años después recuerdo esa serie y algún comic posterior también futurista (que no recuerdo), en los que se trataba de anticipar como sería el futuro: viajariamos en avioncitos individuales, la comida se cocinaría sola, llevaríamos trajes pegados y con antenas… y no usaríamos el teléfono sino el videotelefono.
    Ocho años después del 2000, la única previsión acertada fue esta última, y con reparos, que la videollamada no nos acaba de convencer.
    Por cierto, no soy una fan de la música como tu. Pero la primera vez que oí a los B52 tocar la banda sonora de la pelicula que se hizo hace unos 15 años, me hice fan de la banda.

  7. 15/06/2008 en 19:50

    Enhorabuena, Alberto. El ejemplo de los Picapiedra y los Supersónicos ilustra perfectamente lo que está pasando (y corremos el riesgo de que siga pasando durante mucho tiempo) con la administración electrónica. También aquí aplica la frase: “En honor de sus creadores, hay que reconocer que es más fácil trasladar tecnología actual hacia el pasado que idear innovaciones hacia el futuro, porque eso exige grandes dotes de imaginación, de creatividad y, sobre todo, ser capaz de adivinar un contexto nuevo y desconocido”. Como las que tú demuestras con estos posts ;-).
    Por cierto, el informe del cluster Gaudí está disponible en la web de Localret, como no podía ser en otro sitio ;-). ¡Que se apunten otro punto!

  8. 15/06/2008 en 18:24

    Dabadabaduuu¡¡ La administracion en Andalucía está muy cercana al modelo supersónico… Aunque es más sónico que super. Gracias por el artículo¡ 😉

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