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Conferencia en EOI: empresas a la escucha

21/05/2009

Este martes, 19 de mayo, he tenido el privilegio de participar como ponente en el ciclo de conferencias “Ecoinnovación y el Futuro de las Economías Abiertas“, en la sede madrileña del EOI. Tíscar Lara, premio al encanto, ejerció de anfitriona y Juan Freire ofició de moderador. ¿Alguien da más?

Últimamente me estaba acostumbrando al formato “mesa redonda apresurada“, con diez minutos de tiempo máximo para mis exposiciones. En esta ocasión me dejaron explayarme y hubiera quedado cerca de los máximos registros  de Fidel Castro, de no haber intervenido Juan para evitar que perdiera mi avión de vuelta.

Tuve que marchar apresuradamente y algunas preguntas quedaron en el aire. Me ofrecí a continuar vía blog y, lo primero que debo hacer, es disculparme por la tardanza en dar respuesta. Aquí me tenéis para lo que queráis preguntar. Más adelante voy a tratar de contestar a una que ya me habéis formulado, pero antes os ofrezco las transparencias de que me acompañé y el resumen que se facilitó de forma previa.

“En el viaje desde la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento, tal vez estemos llegando a una estación intermedia: la sociedad de la conversación, auspiciada por la llamada web 2.0 y por un nuevo espíritu ciudadano, que pasa de ser un mero consumidor a un incipiente prosumidor: alguien que participa de manera activa.

Cuando una empresa pretende engancharse a la conversación, su primer impulso es el de hablar. Pero las reglas del juego de la comunicación están cambiando. Ya no vale la retórica triunfalista de las típicas notas de prensa emitidas por los departamentos de comunicación de las empresas. No causan efecto positivo alguno. No son creíbles. No aportan nada.

Los profesionales de la comunicación están descubriendo que la comunicación unidireccional e hipercontrolada no tiene cabida en un contexto de personas que se relacionan en redes distribuidas. No es lo mismo hablar a la red que hablar en la red. Los mensajes estereotipados y unidireccionales son descartados como spam.

Yo defiendo un viaje con tres etapas para entrar en la gran conversación. Escuchar, enlazar, compartir. Y, de las tres, la más importante es la primera. Escuchar. Hay una gran conversación ahí afuera a la que merece la pena prestar atención.

La red está conversando sobre tu empresa y la pregunta a hacer es esta: ¿escuchan las empresas lo que dicen sobre ellas? Si la respuesta es “no”, ¿por qué no escuchan? No hay nada tan barato y tan eficiente como poner oído a lo que dice la red. Tenemos ya la necesaria masa crítica de usuarios de la web 2.0 y tenemos las herramientas.”

Vamos con las preguntas. La primera es de Alberto Corsin, decano de la EOI:

“Los valores sociales de la web 2.0 son casi siempre, y pareciera que por defecto, descritos como virtudes: colaborar, participar, compartir, comunicar, intercambiar, aprender. Pareciera que la sociabilidad que permite la red es una sociabilidad positiva.

Me pregunto, sin embargo, si acaso una de las grandes lecciones de la red es que existen virtudes que van más allá de la sociabilidad positiva, y que la web 2.0 nos puede enseñar – nos está enseñando, si tenemos paciencia – a extraer consecuencias positivas de contextos inestables y confusos.

Me explico: internet, como nos ha contado Alberto hoy, hace patente una economía de la sobreabundancia de información. A muchos la abundancia nos sobrecoge y marea. No estamos seguros cómo lidiar con ella. Nos genera incertidumbres e inseguridades. No son pocas las empresas que responden así a las innovaciones de las redes sociales: son tantas las incertidumbres, las ramificaciones, las potenciales fugas, que prefieren cerrarse y dejar su planteamiento para otro momento.

Me pregunto, entonces, si el esfuerzo pedagógico pendiente (con los “líderes”, por ejemplo) es insistir en que comunicar/compartir/colaborar es bueno (que, sinceramente, creo que se da por hecho) o que lo que de verdad queda por aprender es a convivir y gestionar la incertidumbre. ¿Si el provecho último de la nueva sociabilidad no es tanto que genere un mundo feliz de sociabilidad positiva como un contexto continuo de ambigüedad e incertidumbre (en última instancia positiva)?”

En fin, Alberto, casi no debería ni responder. Creo que, más que una pregunta, haces una reflexión muy relevante. Positiva o negativa, la incertidumbre es la realidad que nos toca vivir, de manera mucho más acusada que en ninguna época pasada. En un contexto de impredecibilidad y de cambio acelerado es buena idea contar con una red de personas diversas que colaboren con nosotros.

La lección más difícil de asumir para muchos es la de olvidarse del control. El control es una ilusión. Es preferible trabajar con personas que desarrollen sus propios intereses en un entorno creativo y dejar que las cosas fluyan.

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  1. 21/05/2009 en 23:06

    y me perdí el directo en mi ciudad… en fin… espero que en la próxima gira pueda ser.
    saludos.

  2. 22/05/2009 en 13:36

    Me ha gustado mucho la presentación. Mucho, mucho. La verdad es que me está gustando lo que vemos en nuesto curso de entornos 2.0 y lo que los compañeros vais escribiendo. Aunque a veces pierdo un poco la perspectiva, y se me hace difícil justificar la rentabilidad de los esfuerzos en web 2.0 para las empresas. Realmente creo que es un tema difícil.

  3. 23/05/2009 en 09:07

    Quique, es que la “rentabilidad” como neón luminoso de la empresa es un gran problema. Causa-efecto: hacemos algo para que tenga efecto en rentabilidad. Pero causa y efecto navegan por territorios sin cartografiar en muchos casos.
    De todas formas, cada vez más veo que la empresa actual no está hecha para la web social. Así de simple.

  4. 27/05/2009 en 11:05

    Ufff… se me pasó ya esto, pero bueno, a ver si aun lo lees.
    Entonces cómo cambiamos a las empresas, porque lo que parece es que el tema de la websocial no es algo que vaya a parar, es una tendencia social.
    Estamos trabajando dentro de nuestra pequeña consultora, un libro que se llama Dirección por Misiones, que tiene una parte muy interesante que dice algo como si la empresa solo tiene un fin, todo lo demás son medios. La idea de entender que la empresa tiene muchos fines, que la rentabilidad será uno, otro será el proyecto de empresa, otro el generar trabajo,… puede ser potente en esto. Sin embargo, me surge la duda, de cómo justificar que alguien me pague por hacer esto, donde está su retorno? no lo veo muy claro, lo intuyo pero no lo veo.

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