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Comunicación interna: grado cero


Qué bonitas son las vacaciones y qué dura es la vuelta, amigos. Hace poco, Iñaki lloraba un poco –y obtuvo abundante consuelo- por lo lejos que está la administración que conocemos de la administración que deseamos. Oye, pues va a ser que sí.

Hoy mismo he tenido ocasión de recodar cosas que ya había escrito en estos dos posts: Funcionarios y políticos: universos paralelos y Participación, para ti y para mí.

En este último, hablando de la comunicación interna decía: “La forma más básica de participación, el cero absoluto, consiste en recibir información descendente. Pues bien, este mínimo no se cumple en un vasto porcentaje de organizaciones públicas”. Creo que me quedé corto. Muchas de las personas que se supone que deben ejercer el liderazgo desconfían profundamente de cualquier iniciativa que conlleve un cara a cara con los empleados públicos.

Algunos argumentos que he tenido ocasión de oír:

  • Es una pérdida de tiempo
  • Es un esfuerzo desproporcionado
  • No interesa a nadie
  • No es (nunca) el momento adecuado
  • Es ineficaz
  • Lo que les cuentas, se les olvida en una semana

Y el perverso argumento tecnológico:

  • Que se lean la documentación en la Intranet, que para eso está

Ah, por Zeus, cuánta labor por hacer. ¿Es que nuestros dirigentes no han pasado por los típicos cursos de liderazgo, comunicación, trabajo en equipo? Casi me da vergüenza argumentar en su contra. ¿Cómo no va a estar desmotivado el funcionariado, si no sabe ni a qué se está dedicando su institución? Menos mal que hay tiempo para leer la prensa en horas de trabajo: así uno se puede enterar de lo que no le cuentan.

Con ánimo pedagógico, apuntaré que la comunicación interna nunca es demasiada, que no cuesta tanto esfuerzo contar las cosas, que los proyectos no salen bien cuando aterrizas como un marciano en una fiesta, a quien nadie conoce ni sabe a qué viene. Existe algo que se llama cultura, que cuando es positiva y potente, hace que uno se sienta orgulloso de trabajar en donde uno trabaja. La cultura se alimenta de ritos en los que se pone en contacto emocional a los trabajadores y la organización, en los que tiene tanta importancia el contenido de la comunicación como el hecho mismo de estar juntos hablando, incluso monologando. La comunicación siempre existe y tenemos la oportunidad de participar en la conversación de manera activa y con los mensajes que creemos positivos, o dejar la conversación abandonada exclusivamente en los brazos del rumor. La mayoría de los trabajadores tienen el interés -¡el derecho!- de saber qué planes tiene su empresa, incluso cuando no le van a afectar de manera operativa. ¿Hace falta que siga?

Pero no os apresuréis a darme consuelo. Me arremango y me pongo manos a la obra. Muy poca cosa seré si no consigo mejorar algo. Es fácil mejorar la comunicación interna cuando tiende a cero. Cualquier cosa que se haga será mejor que nada.

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  1. VCP
    19/07/2006 en 00:25

    Estimado Alberto: te escribo desde Chile y aunque nos separan miles de kilometros, las malas practicas son parecidas en empresas que aún no se dan cuanta de la potencialidad que tiene mantener una comunicación interna fluida, bidireccional y sobre todo consistente con su accionar diario como empresa.trabajo hace ya varios años dedicado al tema y comparto a veces tu pesimismo, aunque veo tambien una gran oportunidad de innovación y sobre todo de poder tejer redes o puentes que apoyen la visión común, generando espacios donde los empleados puedan sentirse valorados por su trabajo, ya que conocen y saben como aporta a la construcción de los objetivos de la empresa fuerza y animo desde Chile un saludo

  2. 19/07/2006 en 00:25

    Pero bueno, Alberto, os dejo solos un día y ya estamos rememorando el cero absoluto de la comunicación.Ya sabes que \”en la casa\” (supongo que en las administraciones en general) no hay cultura de comunicar. Primero haría falta tener un qué y para muchos sería un problema identificarlo. Y después se necesitaría un motivo, un para qué, que bien podrían ser la motivación y la involucración \”del personal\” en los proyectos de la organización, pero conseguir esto pasa por la imaginación de pocos responsables públicos. Es una pena pero es así.Yo, al menos, en más de 20 años \”de servicio\” he conocido pocas iniciativas de comunicación interna, así que no pienso rasgarme ahora las vestiduras.Hago este comentario en genérico porque no tengo ni idea de qué input habrás tenido para escribir este post, pero mucho me temo que para cambiar las cosas en este aspecto concreto vas a tener mucho trabajo. Así que no te minusvalores si los resultados no colman tus aspiraciones.Ánimo!

  1. 05/01/2012 en 16:32

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