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Por una escuela pública impura

15/09/2007

escuela pública impuraAntes de empezar a disparar, presentaré mis credenciales. Me considero un defensor de la escuela pública. Mis dos hijos acuden a una. Mi pareja es miembro de la AMPA y del consejo escolar. Estoy satisfecho con la educación que reciben, al menos en comparación con la que podrían recibir en los otros centros públicos y privados.

Dicho lo anterior, creo que la escuela pública vasca está incumpliendo gravemente su responsabilidad ante las familias de esta sociedad. El servicio que presta es un servicio de mínimos. Y esto pone en riesgo el mismo sistema de educación pública, cuando las familias empezamos a pensar que nuestros hijos estarían mejor en un colegio privado o cuando, simplemente, el privado es el único que encaja con nuestras circunstancias vitales.

La reflexión de hoy continúa la que inicié hace un año cuando lancé el eslogan “la escuela pública debe dar desayunos”.

El modelo social de que nos hemos dotado entre todos es uno en el que lo laboral está por encima de muchos otros aspectos. Aquí se trabaja mucho, con alta productividad, con el tiempo muy aprovechado. Casi ninguna empresa entiende que una madre ni, mucho menos, un padre, adapte la jornada laboral a diario para poder atender a sus hijos o a otros familiares que precisen atención. Es un modelo de vida que no me gusta, pero teniendo en cuenta que nos permite tener dos coches por familia y vacaciones en la playa, veo muy difícil que lo cambiemos más allá de algunos paños calientes en medidas de conciliación.

La escuela no es una institución que viva en el mundo de las ideas, sino una pieza que debe encajar en el engranaje social. Puede encajar críticamente, ejerciendo una labor de movilización y de cambio social, pero en todo caso, debe encajar y ser útil.

La escuela pública vasca hace caso omiso de esta afirmación grandilocuente. La escuela privada, en cambio, sabe que su supervivencia depende de satisfacer las necesidades de sus clientes. Si no ofrece lo que necesitan, se queda sin alumnos y entra en pérdidas.

Pero la escuela pública quiere ser pura. Sólo le interesan los aspectos educativos. Apenas soporta la obligación de contar con un comedor para que los niños coman. La frase que más repiten los docentes es: “no somos un almacén de niños”. Con una concepción tan inmaculada de la escolaridad, no es de extrañar que inflijan a las familias castigos como estos:

  • cuatro semanas al año no dan servicio por las tardes,
  • una semana al año entran a las 10 de la mañana,
  • no atienden a los niños antes de las 9:00,
  • no atienden a los niños después de las 16:30,
  • los niños salen a las 16:30 y, aunque tengan una extraescolar a las 16:45, nadie se responsabiliza de ellos ese cuarto de hora,
  • las horas para hablar con la tutora son, por ejemplo, a eso de las 12:30, sin opciones,
  • hay días de fiesta diferentes de los del calendario laboral (carnavales, el día del maestro, …)

Este es mi caso. En otras escuelas hay variantes de esta situación, a mejor y a peor. En la ESO es frecuente incluso que los niños a partir de 12 años no tengan clase, ni comedor, todos los miércoles y viernes. ¿Quién se hace cargo de ellos? Buen momento para iniciarse en la escuela de la calle, ¿verdad? Para los padres, una pesadilla.

Un ejemplo. Conozco a una mujer que ha tenido que optar por un colegio privado, simplemente porque su jornada laboral empieza demasiado temprano como para poder llevar al niño a las 9:00. En el colegio privado lo admiten a las 7:30 y le dan el desayuno. ¿Por qué no ha contratado a una persona para que haga eso? Bueno, esta mujer es limpiadora y su sueldo no le permite contratar a alguien. Le sale más barato pagar al colegio privado. ¿Alguien creía que los colegios privados son para la gente rica?

Por supuesto, hay también excepciones, escuelas que están dando servicio más allá de lo que la legislación obliga, pero son buenas prácticas que no se generalizan.

Las escuelas son burocracias profesionales donde la directora es más una representante sindical al servicio de su casta que la responsable de una gestión que proporcione un servicio óptimo. Habitualmente, sólo presta interés a lo educativo. Pero un centro educativo presta también un servicio hotelero. Aloja niños, da de comer, provee de instalaciones para uso de niños y de sus familias. Les guste o no. Y por muy bueno que pueda llegar a ser el servicio educativo, el servicio hotelero suele ser muy deficiente.

Hace ya muchos años que la sanidad pública ha pasado por este debate. Hoy en día, nadie duda de que un hospital debe ofrecer buena asistencia médica junto con buena asistencia hotelera. Calidad técnica junto a calidad de servicio. La escuela pública aún tiene que aprender esta lección.

Aunque no me parecería mal, no estoy pidiendo que los docentes den desayunos, ni que ejerzan de custodios durante una jornada. Otros profesionales pueden cumplir esa misión. El caso es que cada escuela debe responder a las necesidades de la sociedad en la que se inserta.

Aquí los docentes de corazón puro suelen poner una objeción: “si diéramos servicio desde horas muy tempranas hasta horas muy tardías y durante días festivos, los padres aparcarían aquí a los niños por comodidad, en lugar de ejercer sus obligaciones como padres”.

Padres y madres, os exhorto a que consideréis esta respuesta como un insulto imperdonable. ¿Qué estáis diciendo? ¿Que los padres y madres no cumplimos nuestras obligaciones? ¿Que preferimos tenerlos alejados de nosotros? Alguien habrá que se porte así, pero se tratará de una minoría y esos niños tal vez estén mejor en la escuela que con esos padres.

En mi período escolar me ha tocado algún profesor paidófilo, sádico, alcohólico, fascista, estúpido, incompetente. ¿Qué os parecería que dijera “no podemos fiarnos de los profesores porque abusarán sexualmente de nuestros niños, los vejarán, les inculcarán ideas integristas, los echarán a perder”? Con la misma razón podría decirlo. Así pues, no nos hagamos daño, ¿vale?

Se me ocurre una solución. Eliminemos la figura del director de escuela. Total, es un rol que no gusta desempeñar a los docentes, hasta el punto de que suele ejercerse por rotación. Con la pasta que nos ahorramos, contratemos gerentes de escuela. No sería necesario un gerente por escuela, sino que uno podría hacerse cargo de varias. Ese gerente dejaría al equipo docente libertad para impartir las clases tal como lo consideren. Su cometido estaría no en la mejora directa de la calidad técnica, sino en proporcionar calidad de servicio. Y para ello, deberá estar en estrecho contacto con madres y padres.

Entre tanto, si los docentes puros de corazón intentan cambiar nuestro modelo social, pueden contar con mi apoyo. ¿Cómo hacen en Finlandia para no escolarizar a los niños hasta los 6/7 años? ¿Cómo consiguen que estén atendidos en sus casas y que el país funcione? Por ahí puede haber algunas respuestas.

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  1. 15/09/2007 en 15:41

    Muy interesante reflexión, Alberto, la suscribo bastante, y la “aúpo”.

  2. 15/09/2007 en 16:50

    Como no tengo hijos ni hijas, no vivo en mis carnes el tema de la escuela. Pero tengo la sensación de que no se está produciendo el debate necesario para adecuar la educación a las nuevas necesidades sociales, que son muchas. En su lugar, mareamos la perdiz hablando de la asignatura de “Educación para la ciudadanía”.
    Echamos sobre las espaldas del sistema educativo la solución de los más diversos problemas sociales, desde la inmigración hasta la normalización del euskera, pero ¿quién se está preocupando de adaptar el sistema educativo a la nueva realidad social?
    Creo que el debate que planteas es vital. Y va mucho más allá de los horarios y de que den desayunos. Que también.
    Me quedo con una frase: “cada escuela debe responder a las necesidades de la sociedad en la que se inserta“.

  3. 15/09/2007 en 17:06

    Aupa Aloza, una curiosidad ¿de dónde es la foto? Porque juraría que el rubio del fondo es mi hijo!

  4. 15/09/2007 en 17:15

    @Pablo: es verdad que el rubio se te parece, pero se trata de la escuela de Arangoiti, y conozco bien al rubito.

  5. 15/09/2007 en 17:23

    M@k, no conocía Aúpa Tú. ¡Está muy bien!

  6. Hombre Sin Nombre
    15/09/2007 en 18:03

    ¿Y por qué hemos de dar por supuesto que los horarios laborales de las empresas son sacrosantos?.
    Por supuesto que sería bueno que las escuelas adapten, con ayuda de todos los que tenemos que ver con ellas (niños, padres, profesores, etc.), sus servicios a las necesidades de sus usuarios. Y como ciudadano está bien que lo reclames.
    Pero creo que, al mismo tiempo, deberíamos reclamarles y enseñarles a las empresas que el trabajador más productivo es el trabajador satisfecho. Y que eso supone un cierto grado de flexibilidad en los horarios.
    Respecto a tu pregunta: “¿Qué estáis diciendo? ¿Que los padres y madres no cumplimos nuestras obligaciones? ¿Que preferimos tenerlos alejados de nosotros? Alguien habrá que se porte así, pero se tratará de una minoría y esos niños tal vez estén mejor en la escuela que con esos padres.”
    Me temo que debo responderte que en una sociedad donde lo laboral, la hipoteca, los dos coches y las vacaciones en la playa son algo sacrosanto e incuestionable… no son, NO SON, en absoluto, minoría, los padres que en vez de dar a sus hijos lo que éstos necesitarían (cariño, tiempo, claros referentes morales, saludables niveles de frustración,…), les dan apenas lo que “pueden” una vez terminan agotados sus jornadas laborales. Somos muchos los que, por no tener ganas de bronca en los escasos ratitos que podemos permitirnos pasar con ellos, y acuciados por un cierto sentimiento de culpa que jamás nos reconoceremos… optamos por comprar armonía satisfaciendo sus caprichos, y con eso creamos pequeños tiranos que en otro lado habrán de aprender cómo enfrentar al mundo, ya que no lo hicieron en casa.
    No sé si eso es “no cumplir con sus obligaciones”, pero desde luego que es hacerlo deficientemente.
    Y lo de “os exhorto a que consideréis esta respuesta como un insulto imperdonable” es sin duda una mala recomendación. Yo les exhortaría mejor a que reflexionen sobre ello. A ver si hay algo que pueden mejorar. Y después, que sigan reclamando a los colegios y a las administraciones públicas lo que consideren justo.
    Lo de tomarse las cosas como “insultos imperdonables” no lleva a ningún sitio. Los profesores, por ejemplo, podrían tomarse tu entrada como “un insulto imperdonable”, y por tanto ignorarte… y así nos quedaremos, donde estamos. Poco cambiará.

  7. 15/09/2007 en 18:35

    @HSH: estoy de acuerdo contigo en la necesidad de que las empresas flexibilicen sus horarios. Sin embargo, para muchas profesiones es simplemente imposible llegar a un horario compatible con el de sus hijos: de 9 a 16:30. O la hora de entrada es demasiado tardía o la de salida demasiado temprana. No hay vuelta de hoja. Para muchas parejas (o familias monoparentales) eso supone tener que contratar a alguien en las horas en que no pueden atenderlos…. o acudir a la escuela privada.
    En cuanto a lo del insulto, me reafirmo en ello y me gustaría que lo entendieras. Estoy simplemente harto de que muchos docentes se erijan en jueces de la idoneidad de la vida privada de las familias. Tienen el automatismo de decirnos que hacemos mal las cosas. Esto no me parece muy grave. Lo grave es que no nos den servicio, y encima lo justifiquen en que somos unos impresentables.
    En todo caso, cada padre le dará a su hijo lo que le parezca mejor: muchos o pocos mimos, mucha o poca disciplina, y mucho o poco tiempo personal. No acepto que la escuela supla al cura en esa función, sobre todo ahora que el cura ya no la ejerce.
    Eso sí, que no nos traten como a impresentables y podremos hacer muchas cosas juntos. Conmigo lo tienen fácil: soy un fan de la escuela pública.

  8. 15/09/2007 en 19:59

    @Alorza, me ya suponía que no podía ser, pero te puedo asegurar que ese chavalín es un doble del mío (De hecho cuando ha visto la foto hasta él ha pensado que era una foto suya, pero como no reconocía a ningún compañero le ha extrañado)

  9. 15/09/2007 en 23:18

    Lo de los desayunos me consta que se hace en algunas escuelas, en la de sanfran se que se hace aunque los motivos sean otros pero creo que no es la unica.
    Aqui al fin y al cabo loq ue veo es que estamos hablando de conciliacion de la vida laboral de los padres con la escolar de sus hijos (o con la laboral de los profesores). Me ha gustado tu implicacion en el tema, ya que en comparacion con otros padres que optan por 50 extraescolares sin consultar ni lo mas minimo con su hijo ni preguntarse por la idoneidad de las mismas ya que solo lo hacen para tenerle ocupado…
    De todos veo que parte de lo que comentas se podria solucionar aumentando ciertas obligaciones entre el profesorado , si se finaliza la jornada lectiva a las 16:30 permanecer hasta que comienzen la primera extraescolar como minimo etc… aunque evidentemente los sindicatos se echarian encima de la consejeria de educacion.
    El servicio de guarderia existe en algunos centros, pero me parece que esto es decision exclusiva del centro, creo que no depende de la consejeria.
    En la ESO … sinceramente yo creo que esos problemas no existen, o existir existen pero no deberian de verse como problemas ya que en mi humilde opinion ya son bastante mas mayores, aunque esto ya es decision de cada uno. En primaria lo veo no solo logico, sino necesario, ya que en la mayoria de las ocasiones el mayor perjudicado aparte del propio alumno es la mujer al no poder incorporarse al mercado laboral (creo que asi sucede en la mayoria de casos).
    Lo que yo si que observo es que muchos profesores para ciertas cosas, se olvidan de que son funcionarios y esto significa que tienen que dar un servicio publico … vease el ejemplo que has puesto de las tutorias con el cual no puedo estar mas de acuerdo.
    En cualquier lugar creo que el hecho de que no se aborde todo esto que comentas, no es por que no se este de acuerdo contigo, creo que es mas por que dentro del Dpto de Educacion existen otras “prioridades”, aunque yo no voy a ser quien venga a decir si esto deja de ser mas importante o menos que otras cuestiones., pero en principio es eso lo que veo unido a todo el tema del conflicto con los sindicatos .. que hacen que se “pierda” mucho tiempo.

  10. Noe
    16/09/2007 en 10:05

    Alorza, hijo, menuda has montado. Enhorabuena. Suscribo lo tuyo letra por letra.

  11. 16/09/2007 en 15:08

    Me encanta este post, y como padre, lo suscribo totalmente. Me parece muy buena tu idea de un gerente, igual que hay en los hospitales, donde el director médico y el de enfermería dependen de él.
    Que me perdonen los maestros, pero mi impresión particular por lo que he tenido ocasión de ver es que en su intención educativa lo que esconden es no querer hacerse cargo de nada que no sea dar clase, y si puede ser poco tiempo mejor. Amparan reivindicaciones meramente laborales tras argumentos educativos; dicen buscar el bien de los niños cuando buscan el suyo propio. Seguramente muchos no son así, pero eso veo en las reuniones con quienes les representan.

  12. Hombre Sin Nombre
    17/09/2007 en 01:38

    “O la hora de entrada es demasiado tardía o la de salida demasiado temprana. No hay vuelta de hoja”
    Tal como lo expresas, sí que parece que haya vuelta de hoja. En habiendo dos padres (y no siempre es el caso, claro), uno podría llevarlo y otro recogerlo. Pero claro, no es lo más cómodo.
    No lo digo capciosamente: sin duda la comodidad de los padres es algo muy importante, que necesita ser considerado. Pero cargarla contra los profesores… no tiene mucho de razonable.
    Si realmente hay tanto beneficio que extraer… ¿por qué no lo demostramos en la práctica? Pagar un cuidador es algo que no todos los padres pueden permitirse. ¿Pero no podrían las AMPAs organizar un servicio como ese, poniéndose de acuerdo con la dirección de los centros?
    Si realmente es tan necesario, seguro que hay suficientes padres dispuestos a apoyar la medida.
    Y si cunde el ejemplo y la cosa se generaliza en las escuelas… quién sabe, tal vez las consejerías de educación acaben reconociendo que tiene sentido que se hagan cargo de ello.
    Lo que trato de mostrar es que a veces hay que aparcar los sentimientos para poder estar abierto a las posibles soluciones. Y la animadversión para con los profesores, aquello del insulto, pues es un ejemplo de ello. Entiendo perfectamente tu sentimiento. A nadie le gusta sentirse aleccionado, y menos por alguien que sentimos que nos está haciendo la vida difícil.
    Pero en la medida en que dejamos a los sentimientos ofuscarnos el entendimiento… dificultamos encontrar soluciones a nuestros problemas.
    Tu razonamiento de: “En todo caso, cada padre le dará a su hijo lo que le parezca mejor: muchos o pocos mimos, mucha o poca disciplina, y mucho o poco tiempo personal. No acepto que la escuela supla al cura en esa función, sobre todo ahora que el cura ya no la ejerce.”
    Es un ejemplo de tripas, que no de cabeza, hablando. El que un padre merezca o no una llamada de atención dependerá de lo bien que se lo esté montando con sus hijos. De tu frase se deduce que da igual lo mucho que un padre o madre mime, discipline, dedique tiempo, maltrate, etc. a su hijo. Mientras esté haciendo “lo que le parece mejor”, está bien. Aunque le esté destrozando el carácter y la vida. Nadie debe juzgarle.
    Y mucho menos un profesor debería atreverse a criticar a un padre. ¡¡Faltaba!!, ¡¡que ya bastante soportamos a los curas!! ¡¡Qué sabrán ellos (los profesores) de educación!!
    En resumen: el que la crítica esté o no justificada, dependerá del caso específico.
    Y si bien hay profesores que recurrirán a ese automatismo que mencionas, hay otros que no lo hacen, que critican a quienes creen que lo merecen y loan a quien creen que se lo gana (lástima que éstos sean muchos menos en estos tiempos en que nos importan más los dos coches y las vacaciones en la playa que todo lo demás).
    En cualquier caso, si algún profesor argumentase diciendo “¡es que lo que no quieres es ejercer tus obligaciones de padre!”, no es cosa de tomárselo como un “insulto imperdonable”, no.
    Mucho mejor es mostrarle que no lo está entendiendo, que en realidad uno se preocupa pero mucho por sus hijos y que está dispuesto a intentar hacerlo aún mejor, pero que de lo que se está hablando es de otra cosa: de problemas de incompatibilidades de horarios, que son serios, que causan perjuicio (también al niño) y que hay que buscar formas de solucionar.
    Repito: entiendo tu sentimiento. Y es un sentimiento importante al que sin duda hay que dar cauce.
    Pero el que el sentimiento sea intenso no hace bueno al argumento. Si lo que queremos es soluciones… es mejor pensar con la mente fresca.

  13. 17/09/2007 en 08:16

    @HSH: gracias por mojarte en el debate. Para poder tratar algunos de los temas que sacas a la luz haría falta una larga sobremesa, pero deja que al menos señale algunos argumentos.
    Seguramente me he explicado mal, porque veo que hay dos puntos en los que me malinterpretas. No siento ninguna animadversión hacia los profesores. Antes bien, buena parte de las ideas que expongo las he adquirido de amigos docentes, tal como reconozco en el primer artículo “la escuela pública debe dar desayunos“. En ningún momento les insulto: sólo digo que no consiento que me insulten a mí.
    El segundo punto de mala interpretación está en ese ofuscamiento emocional que me achacas. Nada más inexacto. Te aseguro que escribo con el ánimo bien temperado. Permíteme que emplee un estilo así de gráfico para despertar conciencias adormecidas.
    No me parece serio esto que dices: “En habiendo dos padres (y no siempre es el caso, claro), uno podría llevarlo y otro recogerlo”. En habiendo dos padres, que puedan ambos modificar sus jornadas, que no trabajen a muchos kilómetros de la ciudad… Cada casa es un caso, y la escuela debe dar soluciones adaptadas para cada uno.
    En cambio, estamos de acuerdo en esto: “¿Pero no podrían las AMPAs organizar un servicio como ese, poniéndose de acuerdo con la dirección de los centros?” Perfecto. Sólo hace falta que la dirección de los centros lo permita y lo impulse. Por eso creo que podría ser una solución que hubiera una figura (el gerente) encargada de estos asuntos de calidad de servicio, que ejerciera de correa de transmisión de las necesidades de las familias.
    Y sigo pensando que el profesional de la educación tiene unas funciones que cumplir dentro del aula y, quizá, en ocasiones, y con una enorme humildad, pueda hacer alguna observación a los padres acerca de cómo educan a sus hijos. ¿O la pedagogía ha llegado a un punto en que ofrece un marco teórico claro? Sin ir más lejos, intuyo que sigues un modelo bastante ambientalista, pese a los tozudos resultados de la investigación que muestran estudiosos como Judith Rich Harris. ¿Realmente saben cómo debo educar a mi hijo? Me conformo con que lo hagan lo mejor que saben, cosa que ya hacen, a mi entender. Por eso sigo defendiendo a mi escuela y a sus magníficos docentes.

  14. Inazio Maria
    17/09/2007 en 09:34

    Ah, que estupendo post, sobretodo por lo que tiene indignación y casi se diría de angustia (no confundir con la ofuscación) .
    Nosotros también hemos sufrido con una escuela que mantiene la puerta cerrada hasta las 9:00 y un montón de personas esperando en metro y medio de acera, que expulsa a los alumnos a las 16:30 sin contemplaciones (otra vez al metro y medio de acera); que todos los mediodías cierra (cerraba?) con llave la biblioteca (inconcebible!), las aulas y los baños, para “evitar desordenes”. Una escuela que considera que el comedor y todo ese tiempo muerto está fuera del ámbito escolar y por lo tanto lo dejan en manos de una empresa de catering con monitores incluidos… y si, es cierto, esos horarios de tutoría son terroríficos “entre 12:30 y 13:00 dos miércoles al mes!!… Ah y si quieres participar en la vida escolar, las reuniones del Consejo Escolar TIENEN que ser al las cinco de la tarde porque los docentes no aceptan retrasar la hora…
    Fin del deshago. Como alguien ha comentado, planteas un “debate vital”, pero me gustaría subir un peldaño y preguntarte que es exactamente la ¿Escuela Publica Vasca? lo digo porque el 74% de los ingresos de la “Escuela Privada Vasca” son públicos (Casi el 100% de la privada es concertada, con un gasto de 3.176€ por alumn@. Por cierto que educa al 50% de los alumn@s… ¿No es acaso Escuela Publica la escuela concertada?
    De algún modo esto tiene que ver con la idea que planteas, pues las familias gastan por hij@ matriculad@ en la Escuela Privada Concertada un promedio de € 930 destinados básicamente a actividades y deportes que alargan el horario escolar y a comedores de calidad ( )… Es decir, la escuela publica concertada ha resuelto el dilema, el gobierno paga la educación formal y los padres los servicios complementarios … La ironía es que este esquema no puede repetirse en la pública porque tiene que ser para todos. La pregunta de Hombre sin Nombre

    ¿Pero no podrían las AMPAs organizar un servicio como ese, poniéndose de acuerdo con la dirección de los centros?

    se responde con un No en la mayoría de los casos. De hecho, es dicicil organizar extraescolares de calidad, porque suelen ser más caras de lo que se asume es asumible por todas las familias… Nueva ironía, las extraescolares de la publica se hacen en centros privados, fuera de las escuelas…(ingles, baile, deportes… ) y no son para todos sino para los que pueden y quieren. Para esas familias, el coste de la “Publica” se aproxima al de la “Privada”. Esto plantea otra pregunta: visto esto ¿Garantiza la “Publica” la igualdad de oportunidades?
    Una cosa más, ¿Recuerdas, Alorza, cuando la Federación de Ikastolas publicó unas estadísticas mostrando que los alumnos de la Concertada en general y de Ikastolas en particular tenía mejores notas en selectividad…? La respuesta de la administración fue algo así, como que dado el diferencial de nivel socioeconómico en su alumnado, la ventaja de la red concertada debería ser aún mayor!!!!
    No se. Me da la impresión de que, para la administración, la verdadera escuela publica es la concertada y que eso que llamamos escuela pública vasca es básicamente una red de segunda categoría, que garantiza nominalmente el principio de acceso universal a la educación, pero sin un compromiso real de calidad.
    Yo también soy defensor de una escuela publica, y mis dos hijas van a centros públicos, pero ya no soy defensor de esta escuela publica vasca. Quiero otra. Un primer cambio tendría que venir por la linea que planteas, pero eso es sólo un pequeña parte de la cuestión.

  15. Extranio
    17/09/2007 en 10:34

    Es idea sugerente la de dar cabida a otros profesionales, distintos de los docentes en los centros educativos. Creo recordar que es en Islandia donde los centros abren de 7 a 18.30 en preescolar, es decir algo mas que la jornada laboral, lo que ocurre es que no todo el tiempo es atendido por los mismos profesionales, y que estos no son solo docentes…. Tiene el inconveniente de su mayor coste económico, pero eso ya es otro discutir, el destino de nuestros impuestos….
    P.D. Para otros tramos educativos los horarios son de 8 a 16, pero solo es lectivo el tramo de 9 a 14:30, con 40 minutos para el lunch, que imagino sera entre 12 y 13. La edad de pre-escolar es hasta los 6 años.

  16. 17/09/2007 en 11:26

    @Inazio Maria: estupendo comentario el tuyo. Me adhiero a él. Si alguna parte de lo que escrito no coincide con lo tuyo, corregidla en ese sentido.
    ¿Crees que hay suficiente indignación como para iniciar un movimiento colectivo?

  17. 17/09/2007 en 18:08

    Yo que acabo de tener ahora un pequeño me sumo a tus preocupaciones y a tus inquietudes. También apuesto por la escuela pública (estudié en ella toda mi vida) pero no sé donde acabaré. Entre unos y otros se la están cargando: políticos que sumándose al modelo neoliberal están convirtiendo la escuela pública en algo marginal, en guettos que por sí solo se deslegitimen ante las clases medias y nos les quede a éstas otra que acudir a la escuela privada (caso por ejemplo de la Comunidad de Madrid); y la propia organización de la escuela y sus docentes que, efectivamente es de burocracia profesional en la que no existe una orientación mínima a las necesidades de los usuarios ni un modelo de gestión avanzado

  18. 19/09/2007 en 00:07

    Da gusto, sentido crítico y sentido ciudadano.

  19. laura
    09/04/2008 en 16:14

    Hola:
    Soy profesora de la escuela pública y más concretamente de Educación Infantil.
    Entiendo que hay padres que se sientes angustiado para ajudstar sus horarios laborales a los horarios de los centros a los que acuden sus hijos, pero me gustaría recordar que el tener hijos o no tenerlos es una elección libre.
    En la escuela se aprenden normas, valores, diferentes conocimientos pero es en la familia realmente donde se va a formar vuestro hijo como persona y es con quien necesita estar más horas al cabo del día y no en la escuela desde las 8:00 de la mañana hasta las 5 o incluso más tarde en algunos casos. Sé como se sienten los niños y sobre todo los más pequños cuando pasan la mayor parte del día en la escuela y cuando llegan a casa y sus padrws está demasiado cansados para atenderles como ellos se merecen. Repito que la verdadera educación se trasmite en casa, en la familia.

  20. 09/04/2008 en 22:45

    Laura, gracias por dejar tu opinión, que me parece representativa de los que piensan muchos docentes en la enseñanza pública.
    Efectivamente, desde que se inventó el condón, tener hijos es una elección. El problema se resolvería simplemente si todas las parejas en que ambos trabajamos renunciáramos a tener hijos. Es más, casi no harían falta ni escuelas, por falta de críos.
    Pero creo que nuestra sociedad quiere seguir teniendo relevos generacionales. Y mi chica y yo, más concretamente, desemos tener hijos y pagar la hipoteca. Todo a la vez.
    Cuando unos padres dejan a sus hijos demasiadas horas en la escuela suele ser, en la inmensísima mayoría de los casos, porque no tienen más remedio. Resulta que amamos a nuestros hijos y nos preocupamos por ellos.
    Pero los docentes siempre están listos a juzgar a los padres y a echarnos la culpa cuando las cosas no van bien. Es un automatismo de grupo.
    Curiosamente, ni siquiera la ciencia os respalda. Donde más se forma un hijo como persona es en el grupo de iguales, mediante mecanismos de socialización grupal. Recomiendo la lectura de Judith Rich Harris.
    Consideraciones teóricas al margen, no admito ser juzgado por el cuerpo docente, lo mismo que yo no estoy haciendo juicios de valor -me estoy mordiendo la lengua- acerca de la calidad del cuerpo docente.
    Lo que necesitamos son servicios orientados a las necesidades. La enseñanza privada y buena parte de la concertada ya lo hace, sin rasgarse las vestiduras. La pública, que seguimos apoyando algunos desgraciados, vive en las cumbres platónicas, ajena al ruido de la plebe.

  21. laura
    11/04/2008 en 13:03

    Hola:
    Lo siento Elorza pero no era mi intención ofenderte ni juzgarte como padre, si lo he hecho te vuelvo a pedir disculpas.
    Yo sólo hablo basándome en la experiencia que tengo, hay muchos niños y no digo todos, que tienen unas carencias afectivas muy importante, bien porque no pasan sus padres mucho tiempo con ellos o porque el tiempo que pasan no es de calidad.
    He educado hasta el día de hoy a más de 200 niños y se de lo que hablo hay padres que se vuelcan al 100% en la educación de sus hijos pero hay un determinado sector que en mi opinión no están preparados para educar a sus hijos, parece que los tienen para entretenerse en sus ratos libres.
    En mi opinión cuando se toma la decisión de tener un hijo hay que estar muy convencido, en muchas ocasiones hay personas y vuelvo a insistir que no todas, las cuales se dejan llevar por lo que marca la sociedad y tienen hijos sin pensar en las consecuencias que muchas veces son duras.
    He estado trabajando en centros públicos y privados y si que es verdad que en los concertados se ofrecen más servicios que en la pública, pero en la mayoría de los casos no suelen ser de calidad. Muchos centros privados son pura apariencia por el contrario los públicos se centran más en la verdadera educación y dejan de lado cosas banales.

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