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Políticas y prácticas innovadoras en Murcia

10/12/2008

Tal y cómo anuncié en este blog, el martes pasado participé en una jornada sobre Administración electrónica organizada por la Comunidad de la Región de Murcia. Esto es lo primero que aprendí, que así como en Euskadi al poder ejecutivo autonómico le llamamos Gobierno Vasco, en Murcia le llaman “la Comunidad“. O sea, como la de los vecinos. Suena más cercano, más blando, más entrañable. Me resultó curioso, sin más.

El caso es que por aquellos pagos también sienten la presión de la Ley 11/2007, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, que establece la fecha mágica del 31 de diciembre de 2009 para que los ciudadanos puedan ejercer efectivamente los derechos que les reconoce esta Ley para relacionarse de forma telemática con las administraciones públicas. El que más y el que menos ya sabe que no va a llegar, ni con mucho, en el plazo fijado, pero todas las administraciones desean cubrir el expediente lo mejor posible.

El objetivo de esta jornada era pues sensibilizar a los responsables y empleados públicos de la Región para que se involucren en el desarrollo de la Administración electrónica. En este post intento resumir lo que dio de sí esta jornada, destacando las cuestiones que me parecieron más interesantes o que más me llamaron la atención.

Vaya por delante mi agradecimiento a los organizadores, porque nos trataron exquisitamente. Y también mi felicitación, por la buena organización y el éxito de la jornada. Voy a poner nombres. Rosario Martínez y Nacho Alvárez, de la Dirección General de Calidad e Innovación de los Servicios Públicos, que no descuidaron ningún detalle. Diego Cola, el Director de Calidad e Innovación, y Paco Saavedra, el Director de la Escuela de Administración Pública, con quienes compartimos un agradable y apresurado piscolabis, a la espera del taxista que nos llevaría al aeropuerto de Murcia, que está en Alicante. Y, por supuesto, Pepa Marín, de la Comunidad de Madrid, y Amparo Gamero, de la Junta de Andalucía, que fueron mis compañeras de “cartel”. Cierro el capítulo de agradecimientos y parabienes, citando al profesor Julián Valero, con quien fue un placer encontrarse de nuevo: seguimos en contacto a través de los blogs y seguro que vamos a coincidir en el futuro próximo.

Y sin más preámbulos, vamos con el contenido de la jornada.

La apertura corrió a cargo de Diego Cola, el Director General de Calidad e Innovación de la Comunidad de la Región de Murcia. De su presentación de la jornada me quedo con una frase: “ya está casi todo inventado, lo que hace falta es colaborar“.

Julián Valero, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Murcia, hizo un repaso de la Ley 11/2007, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, explicando su incidencia en la Administración regional. Subrayó que el Derecho es una herramienta, igual que las TICs, y que no debe utilizarse como barrera para el desarrollo de la administración electrónica. El problema es organizativo, no jurídico. Añadió, incluso, que el Derecho puede y debe ser un motor para el cambio. La Ley 11/2007 sería un ejemplo de ello.

Sin embargo, en opinión de Julián Valero, esta Ley no supone un nuevo modelo de Administración pública, ya que lo que se pretende es seguir haciendo lo mismo por otros medios. Es decir, la Ley 11/2007 no proclama una Administración más transparente o más participativa. Y es verdad (esto lo digo yo), pero no es poco si conseguimos hacer “lo mismo” por los nuevos canales telemáticos. Cuando los derechos reconocidos por la Ley 11/2007 sean una realidad, seguro que entonces estaremos en mejores condiciones para hacer una Administración nueva, una Administración 2.0.

Javier Iniesta, el Director General de Administración Local, y Manuel Escudero, el Director General de Informática y comunicaciones de la región de Murcia, presentaron la plataforma de servicios telemáticos multientidad, que está llamada a servir de palanca tecnológica para que las administraciones locales de Murcia puedan adaptarse a la Ley 11/2007. Javier Iniesta destacó que es necesario conseguir una colaboración sostenible y mantenida en el tiempo, y Manuel Escudero recordó que la tecnología es lo más fácil, el quid de la cuestión está en la organización. Así que pudimos comprobar, una vez más, que todos estamos de acuerdo. Ahora sólo hace falta coger el toro de la organización por los cuernos ;-).

Tras el descanso, Pepa Marín, de la Comunidad de Madrid, Amparo Gamero, de la Junta de Andalucía, y el que suscribe, compartimos mesa para explicar lo que estamos haciendo en nuestras respectivas comunidades. No voy a entrar en el detalle de sus presentaciones. Pero me quedo con un dato: en ambos casos han logrado un gran avance en la utilización interna de la firma electrónica. Me parece muy pedagógico experimentar de primera mano los instrumentos que pretendemos utilicen los ciudadanos. Es una forma muy práctica de entender cómo funciona la firma electrónica y en qué consisten los documentos electrónicos. Así, cuando nos lleguen los de los ciudadanos, seguro que nos pillarán más preparados.

Otra cosa que me gusta, en particular de la Administración andaluza, es que tienen totalmente desplegada la receta electrónica, pero este tema se lo dejo a Alorza ;-).

Por mi parte, les conté cuál ha sido y está siendo la estrategia del Gobierno Vasco para desarrollar la Administración electrónica. Y como una imagen vale más que mil palabras, a continuación podéis ver el resumen gráfico de esta estrategia.

Estrategia del Gobierno Vasco para la Administración Electrónica

Muy resumidamente. Para hacer llegar los servicios a la ciudadanía se abordó primero el modelo de presencia en Internet, ordenando los portales y contenidos de los diversos Departamentos del Gobierno, se desarrolló a continuación la plataforma tecnológica y la normativa que permitiese la tramitación telemática de los expedientes y, finalmente, se ha desarrollado el sistema integral de atención multicanal, basado en tecnología CRM. Todo ello, bajo el paraguas de una visión estratégica y sobre la base de la tecnología, la normativa y la organización. Lo contaremos más despacio en otros posts.

Finalmente, comentamos el análisis DAFO que ya adelanté la semana pasada, con la esperanza de que nuestras reflexiones sobre debilidades y fortalezas, amenazas y oportunidades, pudieran servir también para otros. De eso se trataba, de aprender de la experiencia de los demás.

Me quedé con buenas vibraciones. Pero hubo pocas preguntas, a pesar de mi insistencia. Ahora tenéis ocasión de comentar lo que entonces no os decidisteis a hacer. Es lo bueno de este medio, que las jornadas pueden comenzar antes del día “D” y continuar después mientras haya ganas de seguir conversando.

Eso sí, la próxima que sea para dos días, como mínimo, que Vitoria está comunicada con Murcia de aquella manera.

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Categorías:Factores de exito
  1. 10/12/2008 en 12:51

    Con la de fans que tienes y que poco te prodigas. Seguro que en Murcia triunfaste.
    Me da mucha envidia que estuvieras con Julián Valero. Muy aguda su observación “la Ley 11/2007 no proclama una Administración más transparente o más participativa.”

  2. Marco Canales
    10/12/2008 en 15:51

    Frase: “el quid de la cuestión está en la organización”

    Estoy muy de acuerdo en tus tips sobre la jornada en Murcia, yo creo que la nueva Administración Electrónica nos impulsa a cambiar nuestro modelo de servicio tanto de la administración como del ciudadano, debemos seguir haciendo las mismas cosas pero optimizadas, eso solo se consigue con la re-organización, la concientización del prestatario del servicio como del prestador del mismo debe enfocarse a una mayor eficiencia utilizando las Tics como herramienta que son simplemente motores.
    Recordando también que la administración esta formada por ciudadanos.

  3. 10/12/2008 en 17:31

    Iñaqui,
    Tan sólo un apunte, Murcia tiene, aunque pequeño, su propio aeropuerto . 🙂

  4. 10/12/2008 en 18:48

    Ya, pero me contaron que el aeropuerto de San Javier está a una media hora de Murcia, y como además debe tener muy pocos vuelos, los murcianos utilizan habitualmente el aeropuerto de Alicante. Así que me parecía gracioso decir que el aeropuerto de Murcia está en Alicante. Lo veía como una especie de chulería murciana ;-). Y, por lo menos, ha servido para suscitar tu comentario.

  5. 10/12/2008 en 18:53

    Es el típico aeropuerto pequeño en el que normalmente no encuentras un vuelo a tu destino, pero si tienes la suerte de que lo haya es fácil de llegar, fácil de aparcer, fácil de facturar y fácil de embarcar. …. y ciertamente y tristemente yo vuelo casi siempre desde Alicante 🙂

  6. 11/12/2008 en 13:01

    A mí eso que comenta el profesor Valero de que el “derecho es una heramienta” me suena a la retórica habitual y más viniendo de un administrativista. Pero es una retórica que poco se corresponde con la realidad, porque en este país la Administración parece que en sí misma es todo derecho y que añadir enfoques distintos es chocar hasta incluso con la Constitución que te la plantan encima los juristas para defender una visión que en mi opinión cada día carece de más sentido

  7. 11/12/2008 en 16:55

    @ocortes: Te aseguro, Oscar, que viniendo de Julián Valero no es la “retórica habitual”. Es muy consciente de lo que dice y tiene muy claro que el derecho tiene que estar al servicio de los objetivos de la Administración para ofrecer a los ciudadanos la mejor calidad de servicio que sea posible. Otra cosa es que los juristas tienen que atenerse a la legislación vigente, no les toca a ellos cambiarla. Ojalá todos los juristas tuvieran la visión de Valero, sobre todo en lo que a la administración electrónica se refiere.

  8. Julián Valero
    12/12/2008 en 09:36

    Al margen de la polémica del aeropuerto (¡yo también viajo vía Alicante!, lo confieso), lo cierto es que pasamos un buen rato, Iñaki, aunque para serte sincero me supo a poco. En fin, otra vez será y espero que en el SICARM: precisamente dentro de un rato tenemos la primera reunión preparatoria, así que espero poder dar más detalles en breve.
    En cuanto al comentario de ocortes, más que para “defenderme” sí quisiera dar una explicación para entender el contexto en que se hizo. No soy yo precisamente “sospechoso” de confiar en que el Derecho lo puede todo (o casi todo), de hecho cuando imparto mis primeras clases a los alumnos el primer valor que trato de inculcarles es precisamente la visión crítica del Derecho: en ese sentido me refiero a que el Derecho es sólo una herramiento, no la panace de todos los males.
    Precisamente, la Ley 11/2007 se valora muchas veces como la “solución final” para el despegue de la Administración electrónica. No soy yo un fanático de esta Ley que, antes al contrario, he criticado contundentemente (y creo que con razones) en un trabajo publicado hace ya algunos meses (acceso gratuito), pero lo que resulta indudable es que gracias a esta Ley las Administraciones se han embarcado en un proceso de modernización para dar cumplimiento a sus previsiones; si bien es cierto que en muchas ocasiones, desgraciadamente, sin rumbo cierto. En ese sentido, el Derecho no es la panacea para resolver todos los males, es sólo una herramienta al servicio de un proyecto cuyos objetivos y medios deberían estar previamente definidos, de manera que se adopten las decisiones normativas que sean necesarias para alcanzarlos: tanto para eliminar inconvenientes como para impulsar activamente el lobro de tales objetivos.
    Y lo cierto es que, con todas laslimitaciones en cuanto a la eficacia práctica de las previsiones normativas (creer que sólo por tener un control judicial de la Administración ya está “sometida al Derecho” es poco menos que una ilusión “óptica”), es importante que en un Estado de Derecho existan obligaciones fijadas normativamente para que ciertas iniciativas no queden a la buena volunta voluntad de las autoridades o funcionarios de turno. Luego, claro está, ¡hay que cumplirlas!
    Ahora bien, lo que tampoco me parece de recibo, y este era el razonamiento donde inserté mi afirmación “el Derecho es un motor”, es que se utilice como excusa para decir simplemente “esto no se puede hacer”, ya que muchas veces tales valoraciones esconden un “mecanismo de defensa” para esconder otras motivaciones menos confesables, hasta el punto de que con cierta frecuencia este tipo de “barreras” no son nada reales.
    En fin, que me estoy enrollando mucho. Prometo una entrada en mi blog más elaborada sobre este planteamiento desde la perspectiva de la Administración electrónica.

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