Jun y Abla, dos formas de innovación social
alorza 18-12-2008 @ 23:22
El día 17 compartí auditorio, durante la Jornada sobre participación ciudadana 2.0 en Istán, Málaga, con José Antonio Rodríguez, alcalde de Jun (Granada), y Paco Fernández, ciudadano hacker de Abla (Almería). Las ponencias de ambos, referidas a experiencias reales en sus localidades, tuvieron el raro efecto de complementarse exactamente. Desde aquí quiero proponer que salgan de gira como el Dúo Dinámico, a dinamizar los miles de municipios con su fresco ejemplo.
Innovación social promovida por los poderes públicos
José Antonio Rodríguez, alcalde de Jun (Granada) ha ofrecido una ponencia provocadora, en la que ha mostrado cómo un pequeño pueblo de Granada ha conseguido ser, desde hace ya bastantes años, líder mundial en la sociedad de la información.
El 27 de diciembre de 1998, Jun declaró el acceso a internet derecho universal de todos los ciudadanos, dato que dio la vuelta al mundo desde el New York Times hasta el Sydney Morning Herald. Desde entonces, hay red wifi gratuita en el municipio.
A partir de ahí han trabajado a fondo la alfabetización informática y la disposición de recursos para toda la población, incluyendo la firma electrónica en soporte USB, que cada vecino lleva colgado del cuello como un escapulario. Los usuario de Internet suponen el 85% de la población. Sobre esa base han construido los servicios de administración electrónica, con la vista puesta en eliminar trámites, más que en digitalizar la burocracia.
En junio de 2001, e ayuntamiento de Jun celebró el primer pleno interactivo municipal a nivel mundial. El entonces Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, declaró a Jun lugar natal de la Teledemocracia Activa. Han coronado ese edificio con otros mecanismos intensivos de participación ciudadana en todos los ámbitos imaginables. Apabullante.
Ha contado decenas de anécdotas sabrosas, empezando por la de esa vecina que, con 78 años, consiguió ligarse por Internet a un piloto de Iberia. Y me han encantado los ejemplos de respuesta inmediata a requerimientos o quejas de los vecinos, que directamente se comunican con el alcalde, vía internet, móvil o incluso en persona.
Mucho hemos de aprender de este pequeño pueblo. Os dejo un vídeo que usó José Antonio en su charla.
Innovación social promovida por la ciudadanía hacker
Paco Fernández, amigo virtual hasta que ayer nos desvirtualizamos, ofreció el ejemplo simétrico al de Jun. Esta vez la localidad es Abla, al pie de la Alpujarra almeriense. Aquí los cambios no han venido de la mano del Ayuntamiento, ni de Guadalinfo, sino de la iniciativa de un ciudadano más inquieto que rabo de lagartija y que ha contagiado su fiebre a un buen número de vecinos. Ahora hay más de 30 blogs en Abla, y una red social rural que pretende aunar esfuerzos.
Muchos de los que andáis por la web 2.0 habéis oído hablar de Abla. Y es que su actividad es incesante. Los que seguimos a Paco en Twitter, no sabemos si es uno o veintiuno. Sufre de wikidad.
Así se explica que Abla, por mera iniciativa ciudadana, haya conseguido, por ejemplo, ser reconocida como miembro de la red europea de Living Labs. O que un municipio apegado al apellido "rural" se atreva a ser una referencia en innovación sociosanitaria. así, el pueblo entero, de la mano del Instituto de Innovación para el Bienestar Ciudadano (I2BC), se está convirtiendo en un gran experimento en la búsqueda de soluciones para mejorar la autonomía personal y la calidad de vida de las personas.
Muy interesante el planteamiento de cómo conseguir acceso a Internet en el pueblo. En lugar de plantear una red municipal, lo que han hecho es convencer a los dueños de los bares para que instalen wifi abierta y gratis en sus locales. Hoy en día, un bar sin wifi en Abla está en desventaja competitiva.
Son decenas las inicaitivas reseñables, empezando por la "Abla Rural Party", que no tiene nada que envidiar a otras reuniones de frikies de la informática, o la I Feria Rural de Innovación.
Top-down y bottom-up
En definitiva, la innovación social en el marco de la sociedad de la información puede venir empujada desde los poderes publicos, como en Jun, o desde los meros ciudadanos, como en Abla. En el primer caso, tenderá a ser más sistemática; en el segundo, a ser más fresca y diversa. Si se juntan ambos impulsos, se puede alcanzar la Luna.
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