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reutilización de datos públicos: la perspectiva de un ciudadano


El próximo 21 de abril tendré ocasión de exponer mi punto de vista acerca de la reutilización de la información pública, en una Jornada organizada por el CENDOJ del Consejo General del Poder Judicial. También espero que sirva para alimentar el debate público, en el marco del proyecto Aporta, en torno al borrador del Manual de Reutilización.

Os dejo aquí el texto de la ponencia y la presentación que le acompaña. El debate comienza ya,  y se admiten opiniones de todos los colores.

Resumen

La información, al igual que otras materias primas, es un bien que es necesario procesar, en torno al cual se crea valor económico y de cuya relativa escasez se derivan relaciones asimétricas de poder. La llegada de Internet y de la web social está redefiniendo profundamente el campo de juego, en un contexto de abundancia y de mayor protagonismo de la ciudadanía.

El derecho a la libertad de información presenta dos caras: la del derecho al acceso a los registros públicos y la de la protección de los datos personales. El derecho al acceso se desarrolla en la Ley 37/2007 sobre reutilización de la información del sector público, que atiende al interés que, en la sociedad de la información, tienen la información pública para el desarrollo económico y como elemento de transparencia.

Una distinción básica en el campo informacional es la que se establece entre documento y dato. En un contexto TIC el concepto de documento deviene una mera colección de datos dispuestos por una operación de software. La mejor manera de reutilizar la información es dando acceso directo a los datos no privados, con lógica de “API abierta”, para dejar que el sector privado y la ciudadanía agreguen sobre el dato capas de valor.

Se hacen algunas sugerencias al borrador del manual de reutilización de información, con la mirada puesta en movilizar a las AA.PP. hacia la apertura, minimizar su esfuerzo económico y ofrecer precios mínimos por la información. Consideramos un error el énfasis manifestado en añadir valor a la información porque supone un elevado coste y un gran trabajo añadido que van en contra de los objetivos señalados. Las Administraciones no tienen que generar valor sobre el dato público, sino dar las condiciones para que otros lo generen, del mismo modo que no tienen que crear riqueza sino dar las condiciones para que se cree.

No sólo el sector privado, la misma ciudadanía es capaz de aportar valor sobre la información pública de múltiples maneras, empezando por la simple personalización de la información que es de su interés mediante la disposición de los datos de la manera que le sea más conveniente. Y, más allá, puede contribuir a una mejor gobernanza cuando se implica en fomentar la transparencia gubernamental.

4.000 años de cerveza e información

Parece ser que los sumerios inventaron, hace unos 4000 años, la cerveza y la escritura. Me gusta pensar que fue en ese orden y con una relación causa-efecto. En todo caso, los sumerios fueron los primeros que sintieron la necesidad de gestionar la información. Esto les supuso:

  • <un problema a resolver: cómo generar, guardar, verificar, comparar, transmitir, … la información
  • una oportunidad de negocio y la creación de nuevas profesiones: escribas, amanuenses, impresores, mecanógrafos, informáticos….
  • poder: la información se la quedaban unos pocos y la distribuían de la manera que les era más beneficiosa

En cuanto a la información como problema a resolver, se han creado las ciencias de la documentación y, a la par, la informática. La llegada del ordenador ha permitido procesar grandes cantidades de información. La llegada de Internet ha permitido transmitir grandes cantidades de información. La llegada de la web social permite la participación en la creación, almacenamiento, verificación, transmisión y remezcla de esa información.

En cuanto a la oportunidad de negocio, a medida que la tecnología de la información ha ido evolucionando, han ido apareciendo nuevos actores que ocupan el sitio de los anteriores (escribas> amanuenses> impresores> editores> ¿ciudadanos?) El advenimiento de Internet y de la web social están provocando que el valor migre rápidamente de unos a otros actores, arrasando con algunos modelos de negocio, creando oportunidades para otros y redefiniendo el conjunto de la economía mundial.

En cuanto al poder, la evolución es un tanto diferente a la tecnológica, ya que la aparición de nuevos actores no hace desaparecer necesariamente a los anteriores (sacerdote> señor feudal> rey> estado> prensa> ciudadanía) La evolución es clara hacia la máxima autonomía de una ciudadanía cívica, y de ahí esperamos grandes beneficios para el conjunto de la sociedad.

Según el aforismo de Joan Prats, “la administración sigue a la sociedad como la sombra al cuerpo”. Paralelamente a los cambios sociales se van dando cambios legislativos para garantizar nuevos derechos. El derecho a la libertad de información se formula por primera vez en Suecia en 1766, aunque va dirigido a la libertad de prensa, de manera que la prensa se sitúa como intermediario clave entre la información pública y la ciudadanía.

El derecho a la libertad de información

La libertad de expresión, según la proposición de John Stuart Mill (filósofo escocés 1806-1873) depende directamente de poder contrastar todos los aspectos de un asunto, con lo cual, defender la libertad de expresión exige hacerlo desde el acceso a información.

El derecho a la libertad de información (”freedom of information”) se observa modernamente como:

  • derecho de los ciudadanos al acceso a los registros públicos en manos de la Administración,
  • derecho a la autodeterminación informativa

El derecho a la autodeterminación informativa tiene que ver con las leyes de protección de datos personales, que imponen severos límites al acceso y uso de la información cuando afecta a datos personales de los ciudadanos.

En cuanto al derecho de los ciudadanos al acceso a la información, hay que considerar que el derecho ha de ser lógicamente, no sólo para “acceder”, sino para “usar” la información pública. Este es el ámbito de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público.

“La información generada desde las instancias públicas, con la potencialidad que le otorga el desarrollo de la sociedad de la información, posee un gran interés para las empresas a la hora de operar en sus ámbitos de actuación, contribuir al crecimiento económico y la creación de empleo, y para los ciudadanos como elemento de transparencia y guía para la participación democrática. Recogiendo ambas aspiraciones la Directiva 2003/98/CE, de 17 de noviembre de 2003, del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la reutilización de la información del sector público, se adoptó con la finalidad de explotar el potencial de información del sector público y superar las barreras de un mercado europeo fragmentado estableciendo unos criterios homogéneos, asentados en condiciones equitativas, proporcionadas y no discriminatorias para el tratamiento de la información susceptible de ser reutilizada por personas físicas o jurídicas.”

Los valores, por parte de la Administración, que deben acompañar a este movimiento son:

  • transparencia: la opción por defecto es que el dato esté abierto; otro caso deberá ser razonado
  • participación: que va más allá de la mera “accountability”
  • servicio: responsive Government – administración proactiva
  • apertura: que remite al OpenGovernment

Por parte de la ciudadanía, y de las empresas, se debe esperar también la puesta en juego de valores:

  • Ciudadanía hacker, republicanismo cívico
  • Empresa sostenible, responsable socialmente

Además de por el mero derecho al conocimiento y a la información que poseemos como ciudadanos, hay beneficios esperables de la reutilización de información pública. Pero estos beneficios no son automáticos, sino que surgen cuando se ponen en valor esos valores antes mencionados para reforzar las estructuras y relaciones que generan la buena gobernanza, en un círculo virtuoso que genera mayor legitimidad a medida que se pone en práctica la transparencia y la seguridad en cada una de las transacciones de la administración con sus administrados. Sobre esta base crecen también los beneficios económicos, a consecuencia principalmente de un mejor funcionamiento del mercado debido a:

(a) al publicar la información online se reducen las asimetrías de información y se produce eficacia económica

(b) en el nivel internacional las empresas ganan acceso a información valiosa

(c) con el uso se empodera a los ciudadanos (no sólo en eGov, también en eCommerce)

(d) se promueve la innovación y la modernización al poner en marcha procesos y tecnologías emergentes

(e) nuevos modelos de negocio (intermediantes)

Otras consecuencias de legislar en favor de la transparencia son:

  • <reducir el riesgo individual de benevolencia = menos discrecionalidad de los funcionarios
  • Para la propia administración, saber qué va a proveer le pone en mejor situación para establecer sus presupuestos económicos
  • Mejora la relación y la coordinación interadministrativa, con posibilidad de mejora de los servicios
  • Para el ciudadano, se reduce la incertidumbre acerca de sus derechos

Y es de esperar que reduzca la burocracia, teniendo en cuanta que se estima que, sólo en cumplir con las regulaciones administrativas, una PYME media gasta 4.000$ por empleado y año, sin tomar en cuenta el tiempo empleado en averiguar qué reglas y regulaciones aplican y en entender lo que las leyes dicen e imaginar cómo hacer para cumplirlas. Seguro que esto es un nicho de negocio.

Información, documento y dato: Administración con API abierta

Merece la pena hacer alguna consideración sobre las palabras “información”, “documento” y “dato”. La Ley 37/2007 versa sobre reutilización de la información, pero en su objeto se dice:

“La presente Ley se aplicará a los documentos elaborados o custodiados por las Administraciones y organismos del sector público, cuya reutilización sea autorizada por éstos.”

Por lo tanto, los derechos a la información se han centrado en el documento administrativo. Sin embargo, con las TIC el concepto de documento se vuelve volátil: una colección temporal de datos colocados juntos por una operación de software. ¿Seguro que es el documento lo que queremos reutilizar? Ya el Acta Federal de Canadá de Acceso a la Información de 1985 dejaba claro que el peticionario podía pedir a la Administración que generara un documento que antes no hubiera existido. Hoy en día no es necesario siquiera exigir a la Administración que genere un documento: si tenemos acceso a los datos, podemos generar el documento nosotros mismos.

Soy consciente de que este concepto rompe con la tradición administrativa, pero me parece de vital importancia romper con la tradición administrativa en este punto. Uno de los motivos del éxito de las aplicaciones de la web social reside, precisamente, en la filosofía de “API abierta”. Esta expresión quiere decir, sencillamente, que se deja a otras aplicaciones acceder a la base de datos (o a un subconjunto de los datos) para crear valor a partir de aquí. Un ejemplo típico es el de GoogleMaps, que se emplea como “primera capa” para infinidad de aplicaciones que van añadiendo valor.

Es imposible exagerar la importancia que puede tener para el crecimiento económico y para la participación de los ciudadanos una filosofía de API abierta, que tiene una equivalencia directa en la expresión anglosajona OpenGovernment. En un esquema de este tipo, el Gobierno no es responsable de generar costosos documentos personalizados para cada solicitud de un ciudadano, sino que se hace responsable de:

  • filtrar los datos sometidos a protección (los datos, no los documentos)
  • garantizar la calidad y veracidad de los datos
  • almacenar y suministrar de forma ágil esos datos
  • disponer de sistemas que permitan que otros sistemas reutilicen los datos

Si probamos a cambiar la palabra “dato” por la palabra “documento” en esta lista, veremos que esto sometería a la Administración a obligaciones costosísimas, de difícil consecución, al menos en lo que respecta a la generación de documentos anteriormente no existentes. Sin embargo, siendo el dato lo que queda libre para el acceso, la complejidad se reduce drásticamente. Simplemente, hay que almacenar y clasificar los datos de manera que sean accesibles de la manera más adecuada.

Esta es precisamente la lógica de la web. Los datos se escriben utilizando un lenguaje como XML (eXtensible Markup Language, lenguaje de etiquetas extensible), que permite ser traducido de forma automática a cualquier otro formato. Esos datos pueden ser utilizados para generar una página web (= un documento) con una forma determinada o reutilizarse de otras mil maneras. Una de ellas es generando una fuente de feeds según estándares RSS. Esta facilidad de reutilización es una de las claves de la tecnología web y es fácilmente transponible a la información pública.

Sugerencias al borrador del Manual Práctico de Reutilización de Información

Estamos en vísperas de elaborar la próxima reglamentación de esta materia que llevará cabo el Consejo General del Poder Judicial. Desde la página de Aporta, se ha dado la posibilidad de contribuir al borrador del Manual Práctico de Reutilización de Información. Es la ocasión de hacer las cosas bien, no sólo en cuanto a lo procedimental, sino de diseñar reglamentos que contribuyan a la modernización y la prosperidad de nuestra sociedad.

Aquí he de hacer una seria crítica al borrador del Manual Práctico de Reutilización de Información. Doy un paso atrás para explicarme mejor.

Con la Ley 37/2007 delante, el éxito en el grado de reutilización obtenido es directamente proporcional a:

  1. La apertura y disposición de cada Administración
  2. El precio o tasa del contenido público a sujeto de reutilización (viabilidad económica)

El borrador del Manual de Reutilización de Información debería enfatizar una interpretación orientada a dinamizar y motivar a las Administraciones Públicas hacia la apertura y disposición de la información pública. Con este objetivo en mente, debemos reconocer la importancia de la creación de listados o índices, y sin embargo, al contrario que recomienda el Borrador en su versión actual, reducir las recomendaciones aplicables a generar valores añadidos sobre la documentación (catalogación, marcados, asignación de propiedades y nuevos metadatos, normalizaciones, nuevos formatos, etc).

La Administración no debe gastarse el dinero, en principio, en añadir valor a la información. Debe concentrarse en hacerla fácilmente accesible y dejar que la iniciativa privada y ciudadana se ocupe de darle sentido. Puede actuar de manera subsidiaria allí donde la iniciativa privada no esté llegando, en el caso de que sea de interés aportar ese valor.

En cuanto a las tasas, dado que el propósito es la reutilización, proponemos fórmulas de acceso que eludan la costosa implementación de nuevos sistemas de información o de nuevos formatos o expresiones multi-canal. Es recomendable que la mera disposición de la información (en su idioma y estado digital de creación, como reza la ley) represente un esfuerzo mínimo para las Administraciones Públicas y máximo para el sector privado. Enfatizar recomendaciones que no dejen otra alternativa que la introducción de nuevos sistemas de información representa límites a la reutilización para las Administraciones Públicas y costos imputables a las tasas con nuevos límites para el sector privado.

Recomendar la producción de nuevas versiones de la información, como recurrentemente propone el borrador actual de reutilización, “…modificar o reorganizar sus contenidos, es decir, tendrán que ser editados de cara a obtener una versión que cumpla las exigencias mínimas de calidad para su puesta a disposición del público” así como recomendar libros de estilo, plantillas de presentación, colores, tipografías, maquetación, etc., representan un espíritu de recomendación que impone trabas para las Administraciones Públicas e implica costos que actúan eventualmente sobre el precio del contenido y en definitiva una perdida de oportunidades y fragmentación del propósito de existencia de la norma 37/2007.

El objetivo es acercar la información pública a los ciudadanos más eficazmente, el medio es permitir que el sector privado, asociaciones, fundaciones, investigadores o cualquier ciudadano innoven, la estrategia es evitar que la Administración incurra en esfuerzos adicionales que repercutan en la justificación de tasas que frenen la Reutilización. Las Administraciones no tienen que generar valor sobre el dato público, sino dar las condiciones para que otros lo generen, del mismo modo que no tienen que crear riqueza sino dar las condiciones para que se cree.

Desafortunadamente el borrador actual implica un conjunto de recomendaciones orientadas a la generación de valor sobre la información pública que opinamos deben de trasladarse a la responsabilidad del sector privado con el subsecuente ahorro en costos, reducción de tasas e incremento de la reutilización.

Y cuando digo “sector privado” no quiero olvidarme de la iniciativa ciudadana que es capaz de aportar valor sobre la información pública de múltiples maneras, empezando por la simple personalización de la información que es de su interés mediante la disposición de los datos de la manera que le sea más conveniente. Y, más allá, puede contribuir a una mejor gobernanza cuando se implica en fomentar la transparencia gubernamental, como podemos ver en este ejemplo, http://www.wallstats.com/deathandtaxes/, en que un ciudadano ha presentado los datos del presupuesto estadounidense de manera que sean fácilmente comprensibles y manejables por cualquiera, abriendo todo un mundo de posibilidades para la deliberación pública, el activismo, la enseñanza…

No merece la pena que la Administración lo haga: siempre habrá quien lo haga mejor, o más cercano a sus necesidades particulares. Es preferible que escuche, detecte y enlace. La Universidad de Princeton ha publicado un valioso informe en este sentido donde propone que la consideración de los portales y contenidos de las Administraciones como prioritarios debe de replantearse. Al contrario, es preferible que concentren sus esfuerzos en proveer datos reutilizables (en vez de portales) como el elemento cardinal de su responsabilidad de publicación. En esta misma línea y también en Estados Unidos, Carl Malamud, Tim O’Reilly y otros publicaron en Diciembre del 2007 los Open Data Principles inspirados en los conceptos que rigen los principios de código abierto, pero aplicados a los datos públicos.

Un apunte sobre el caso de la jurisprudencia

Por fin, no me puedo quedar sin decir aquí que cualquier intento por restringir la libre circulación de información por Internet está abocado al fracaso. No tiene sentido justificar ningún tipo de restricción, en cuanto la información pública, salvo la que atañe a la protección de datos personales.

En el caso de la jurisprudencia, a día de hoy encontramos un intento de restringir la información en base al volumen. Puedo acceder a una sentencia concreta, pero no a todo el repertorio jurisprudencial. Esta medida es un absurdo. Si un grupo de abogados tomara la decisión de crear un duplicado del repertorio, bastaría con que cada uno descargara el máximo de sentencias permitido y las fuera subiendo a un espacio común. No se pueden poner puertas al campo.

Con la decisión de no abrir el repertorio, estamos limitando gravemente las posibilidades de que la iniciativa privada y ciudadana desarrollen sistemas inteligentes para el acceso y procesamiento de esa información. Estamos limitando el progreso y lesionando el desarrollo económico.

Si me quedara tiempo, os hablaría de la ciudad de Brujas, y de cómo consiguió ser una de las ciudades más prósperas de Occidente durante más de 300 años, simplemente por la ventaja competitiva que le daba el ser una ciudad abierta y conectada al mundo. Pero esa es otra historia…

Referencias

Buena parte de las ideas de este texto han nacido de la conversación asíncrona en red con muchas personas. De entre ellas, han colaborado en la revisión de este texto Ángel Maldonado, Pablo Garaizar, Juan Zubillaga, Jorge Campanillas y Alberto Vizcaíno.

También he tomado ideas de Herbert Burkert: “Freedom of Information and Electronic Government”, en el volumen Governance and Information Technology, MIT Press, 2007.

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  1. 17/04/2009 en 01:36

    Muy bien explicado el ejemplo de la caza. Existen cientos, miles de realidades que afectan al interés de cada uno y para los que la información pública podría pero no está a su servicio.
    El valor de toda esta información adquiere una utilidad notable cuando es combinada desde diferentes fuentes en algo que los anglos denominan mashups y que por estos lares podríamos llamar combinados. Construir sistemas de información que capturan, enriquecen y combinan (no solo con múltiples fuentes públicas sino con datos del usuario también) ofrece un nutrido caldo de cultivo para la innovación y desarrollo.
    Let the show begin.

  2. 16/04/2009 en 23:13

    @Iñaki ¡Buen ejemplo! ¡Muy pertinente para el caso!

  3. 16/04/2009 en 21:47

    Vamos, pues, con la anécdota del jabalí. O mejor dicho, de los permisos para la caza del jabalí.
    Esto viene a cuento de la cultura administrativa con respecto al tratamiento de la información, inspirada en el dicho popular: “somos esclavos de nuestras palabras y señores de nuestros silencios”. Así que ante la duda, mejor no publicar.
    La cuestión es que muchos domingos nos solemos juntar una cuadrilla para dar un paseo por el monte. La mayoría de las veces, por montes de Alava. Y nos pasa bastantes veces (más de las que puede parecer) que nos encontramos con las batidas del jabalí que ocupan zonas grandes de monte y te obligan a darte la vuelta si no quieres jugarte la vida. Depende de donde sea, te puedes quedar bastante colgado, porque es probable que no conozcamos por esa zona ningún recorrido alternativo, con lo cual te chafan bastante la excursión.
    Se me ocurrió sugerir a través del buzón web de la Diputación de Álava, que es quién otorga los permisos para organizar estas batidas, que podrían publicar en la página web los permisos concedidos para cada fin de semana, de forma que pudiéramos evitar las zonas en donde podamos encontrarnos con los cazadores. Transcurrido cierto tiempo, me contestaron que les parecía buena idea, pero que de momento no podrían llevarla a cabo por dificultades técnicas.
    Meses más tarde, tuve ocasión de comentar el caso con un funcionario de la Diputación (que no es responsable del tema) y me ofreció una explicación que encaja bien con la filosofía administrativa respecto al tratamiento de la información. Casualmente, como nota al margen, este funcionario solía participar en estas batidas ;-). Me dijo: “Claro, es que los permisos se conceden para cotos que ocupan zonas muy amplías, que pueden abarcar incluso varios municipios. Y las batidas no ocupan todo ese territorio, con lo cual podríais dejar de ir a zonas en las que no hay batida”.
    Vamos, que podemos deducir, si esta explicación fuera cierta, que la información de los permisos de caza no se publica para no perjudicarnos, o sea, que lo hacen por nuestro bien. Me parece verosímil, porque la Administración tiende a tener una actitud paternalista con respecto a la ciudadanía.
    Este funcionario no es responsable del tema y no tiene por qué conocer la verdadera causa, pero si ese fuera el argumento para no publicar la información, yo le diría a la Diputación que me informe de los permisos concedidos, que me aclare los matices que corresponda con respecto al contenido de esa información y ya decidiré yo a dónde voy. Que dejo de ir a un monte donde a lo mejor no encontraría cazadores, pues bueno. Que me arriesgo a ir a otro donde el permiso abarca una zona extensa y quiero jugar con las probabilidades, pues yo mismo. Pero que me dejen decidir a mí.
    En lugar de eso, la Diputación decide que la información que tiene no es suficientemente precisa y prefiere no publicarla para no inducirme a error. Que publique lo que tiene y ya valoraré yo lo que hago con esa información.
    Perdón por la chapa. Era sólo un ejemplo.

  4. 16/04/2009 en 16:38

    @Iñaki: muy bueno el ejemplo de la sentencia pasada a datos. ¿Cuándo nos cuentas lo del jabalí? Estamos impacientes.
    @Aitor: creo que vas bien orientado con lo de los Data Mashup. Anímate a proponerlo a los de Aporta.
    @txipi: la acogida está superando nuestras expectativas.

  5. 16/04/2009 en 12:29

    Me ha encantado la presentación y el artículo, ¡eres un crack! Ya contarás qué tal acogida tiene el mensaje 😉

  6. 16/04/2009 en 11:00

    Muy interesante post.
    Me he tomado la libertad de poner un enlace a tu presentación en mi blog. http://www.esmashup.com/
    Un saludo.

  7. 15/04/2009 en 01:08

    Está claro, los metadatos no pueden ser una escusa para no abrir la información. A menudo nos pasa que no publicamos algo porque no nos parece que tenemos la versión y el formato idóneos. Es la teoría de las versiones definitivas, que nunca llegan. Frente a ella, el beta permanente es mucho más potente, porque además cuando algo es público la presión para mejorarlo es mayor.
    En ese sentido, la propuesta de legalsolo es buena. De entrada, abrir los datos. Y, luego, si se puede mejorar, pues mejor.
    Contaría la anécdota de los permisos de caza del jabalí, pero me parece un poco tarde para empezar a contar historias. La conclusión es que la Administración es paternalista. “No publico para no confundir a los ciudadanos”. Y la respuesta es: “NO, publique usted”. “Publique y deje que el ciudadano maneje la información”. Seguramente sabe interpretarla mejor de lo que la Administración espera. Pero tendré que explicar mañana la historia para que se entienda lo que quiero decir. Este párrafo ha podido ser un ejemplo de publicar algo que no está terminado, pero lo abro de todas formas. Y así me obligo a terminarlo.
    En cuanto al dato, es verdad, es extraño que no aparezca en el manual. Eso hay que solucionarlo ;-). Habría mucho que hablar de los datos. Fíjate, por ejemplo, que dato más curioso es la argumentación de una sentencia judicial. ¡Que dato más literario! Y, sin embargo, podría no ser así. Podría ser mucho más dato, mucho más estructurado. Por ejemplo, se podrían dictar las sentencias con una plantilla. Hecho 1, hecho 2, hecho n. Fundamentos de derecho: fundamento 1, fundamento 2, fundamento n. Atenuantes: atenuante 1, atenuante 2. Agravantes, etc. Penas: pena 1, pena 2, etc. Y así podría haber “colecciones” de hechos, de fundamentos de derecho, de atenuantes, de penas, etc. Y podría haber sentencias automáticas, en función de las variables introducidas. No digo que siempre, pero ¿por qué no, a veces? Inteligencia artificial, que diría Ander. Tirando del hilo de los datos podríamos encontrar mucha innovación social. Sólo sé que las cosas van a ir cada vez más rápidas. El problema es que seamos capaces de seguirlas. Sobre todo, algunos que vamos peinando canas.
    A ver si me acuerdo mañana de contaros la anécdota de los permisos de caza del jabalí. ¡Que descanséis!

  8. 14/04/2009 en 22:00

    @Iñaki: creo que tienes razón en todo lo que dices. Tal vez he creado un poco de confusión en mi presentación. Lo aclararé:
    El debate no puede ser “metadatos sí o no”, porque la respuesta sería, a igualdad de coste, siempre “sí”. La cosa es si es necesario esperar a que la Administración limpie, fije y dé esplendor a los datos antes de que queden a disposición pública.
    En el contexto de la Ley 37/2007, el éxito es proporcional a la disposición de las administraciones hacia la apertura de su información. Cualquier tarea que les suponga un esfuerzo va en contra de la apertura de datos. Por eso propongo que los datos se dejen tal cual (una vez limpios de datos personales) y que la iniciativa privada/ciudadana se encargue del resto. Obviamente, donde haya mecanismos para proporcionar metadatos, ¡miel sobre hojuelas ! Pero que no sea un prerrequisito para la apertura.
    Lo explican bien los de legalsolo en este post, donde se habla de una recomendaciones mínimas (dejar abiertos los datos), básicas (lístados y agrupaciones) y deseables (APIs, interfaces).
    La oposición dato/documento tal vez no pueda ser absoluta, como tú dices, pero lo extraño es que el concepto “dato” no aparezca por ninguna parte hasta que se me ha ocurrido mencionarlo. Ese es un buen indicador de cuánto nos falta en ese cambio cultural que tú describes.

  9. 14/04/2009 en 20:47

    Yo también pienso que este es un debate importante, en el que nos jugamos mucho, y que, sin embargo, da pereza. Sobre todo, cuando hay por medio un manual de más de 200 páginas. Pero sí, en este debate estamos tocando el quid de la cuestión. Al fin y al cabo, toda la revolución de Internet se basa en la generación y distribución de información. Y la revolución consiste, precisamente, en abrir la información, hacerla accesible a todas las personas. Pero nos cuesta. Venimos de la cultura de que el poder radica en acaparar y racionar la información, no en compartirla. Hace falta un cambio de chip muy radical para metabolizar la nueva cultura de la transparencia, del libre acceso y reutilización de la información. Como siempre, el cambio supone amenazas, aunque las oportunidades sean infinitamente mayores.
    Entrando en detalles, el debate de los metadatos no lo plantearía en términos de “metadatos: sí o no”, sino “metadatos: cuáles, cuándo, cómo y quienes”. Hay metadatos (la mayoría) que sirven, precisamente, para que los documentos sean más accesibles y mejor buscables. Y, además, dotar a los documentos de metadatos es un proceso que puede hacerse en diferentes momentos de su ciclo de vida, sin que suponga un trabajo adicional relevante. Por ejemplo, una aplicación de gestión de expedientes puede asignar metadatos a los documentos de forma automática cuando se ejecutan determinadas tareas. De esa forma, se puede aportar valor a los documentos sin necesidad apenas de ningún trabajo adicional.
    Y esto enlaza con la cuestión que planteas de “documentos v. datos”. Estamos en un proceso en el que los datos van ganando peso relativo, frente a los documentos. Pero venimos de un mundo (aun estamos en él) donde los documentos han sido los reyes y señores. Hasta la llegada de la informática (antes de ayer), prácticamente sólo había documentos. Y todavía las informaciones importantes (la mayoría de ellas) se guardan en documentos firmados, sellados y diligenciados. Pero es verdad que los documentos electrónicos suponen la primacía del dato sobre el documento. De hecho, un documento electrónico se puede pasar de un formato a otro manteniendo su validez, con lo cual lo que nos importa son los datos contenidos en el documento, mientras su aspecto y su forma no nos importan nada. Lo que pasa es que, en el camino, todavía a los documentos en papel (y a sus imágenes digitalizadas) les queda un tiempito y, mientras existan, tendremos que saber tratarlos. Y dotarlos de metadatos es una buena forma de darles valor a los documentos.
    Y no he hablado de imágenes, vídeos y audios. En este tipo de “documentos” los metados son imprescindibles, a fecha de hoy, si queremos poder buscarlos.
    Por cierto, me ha encantado el último comentario de Sevach. Que le oiga el Todopoderoso para que el Derecho Administrativo deje de ser el Derecho del Poderoso y pase a ser el derecho Público de la Ciudadanía ;-).

  10. 14/04/2009 en 19:56

    Para eso estamos los juristas: para hacer inviable lo deseable. No ,es broma. El Derecho, y el Administrativo en particular tiene que estar al servicio de la eficacia y del ciudadano y vosotros ya habéis hecho los deberes ( y con nota). Fijaros en una cosa curiosa: todos los manuales y disciplinas sobre la Administración Pública ponen siempre el acento en la perspectiva del poder público, de la Administración (Dcho.Administrativo, Ciencias de la Administración) cuando lo deseable en el siglo XXI sería un Derecho Público de los Ciudadanos, o sea el eje y fin del derecho debería ser el ciudadano. En esa línea avanzamos todos, y algún día nos reiremos al ver como durante siglos se ha hablado de Derecho Administrativo como podía hablarse de Derecho del Poderoso. Saludos, y seguir ahí.

  11. 13/04/2009 en 23:04

    @Sevach Gracias mil. Me has alegrado el día.
    Ten en cuenta que se trata de la “perspectiva de un ciudadano” y que desconozco las implicaciones jurídicas, por no hablar de las tecnológicas. Tener el refrendo de un experto en derecho de la administración me hace asentar mejor los pies en el suelo.
    Ahora habrá que trabajar sobre “la adaptación de la legislación sustantiva administrativa, y de otro lado, la no menos importante, de la legislación civil” para hacer posible la Administración abierta. Seguro que te apuntas a construirla, ¿verdad?

  12. Sevach
    13/04/2009 en 14:47

    He disfrutado con esa ponencia. Debería ser obligatoria para todas las Autoridades públicas y particularmente para los políticos, “educados” en un mundo, primero, de documentos en papel, y segundo, de documentos bajo llave. Me has convencido de que la Administración del futuro…¡inmediato! debe se la Administración abierta, con datos interactivos, y accesibles. Llevará tiempo pero se conseguiraá. Particularmente me encanta ese revolucionario salto del “derecho de acceso al documento” hacia el “derecho de acceso al dato”, aunque tal tránsito conceptual requiere, de un lado, la adaptación de la legislación sustantiva administrativa, y de otro lado, la no menos importante, de la legisgación civil, puesto que aquì es donde se regula la llamada todavía “prueba de documentos públicos y privados”, y si no hay reflejo procesal del valor de los datos suministrados y de su plasmación, el derecho de reutilización quedará en letra muerta.
    Enhorabuena por la ponencia.

  13. 12/04/2009 en 21:34

    @m@k si has leído el texto, o en la slide 11, verás que una de las caras de la libertad de información es el derecho.a la autodeterminación informativa, desarrollada en la LOPD, que protege tus datos con un cuidado extremo.
    El asunto es liberar la información pública, sin datos personales. .

  14. 12/04/2009 en 15:15

    Muy buena presentación, aunque no esté plenamente de acuerdo con la diapositiva nº 9. Sin duda, aunque sólo fuera por motivos económicos, la información que genera una institución pública debería estar inmediata y totalmente a disposición de las demás (instituciones con las que la ciudadanía interactúa). Sin embargo, aqui me surge la misma duda de siempre: ¿en todo esto se incluye información personal de ciudadanos? En toda esta idea de la reutilización, ¿se recoge el cuidado extremo que tiene que ejercerse con esos datos?

  15. 11/04/2009 en 08:52

    @Javier García Leon, valiosa aportación sobre datos estadísticos y sanitarios. Muchas gracias.
    Os pego un twitt de Jose María Alonso
    @josemalonso iniciativas revisadas en #w3cegov y más sobre OGD y Transparencia en USA, desde la GSA
    Un extracto de PDF Transparency en US
    “The federal website Recovery.gov Reveals Details of the Stimulus Spendingon the $787 billion American Recovery and Reinvestment Act. It will put the data out in useable form so that people can slice, dice and mash it up to gain meaningful information about how government is working.”
    ¿Por qué en España tenemos que pedir que en ved de la “gente” (-asociaciones, investigadores, ciudadanos, sector privado-) sean las Administraciones Públicas quienes transformen, enriquezcan o cataloguen los datos públicos?

  16. 10/04/2009 en 21:29

    Leo esta entrada mientras preparaba una presentación sobre acceso a datos sanitarios en un Taller organizado por el Instituto de Cartografía de Andalucía. Curiosamente has puesto una imagen de unas puertas al campo, y en la presentacion que estoy preparando he incluido una imagen de puertas al mar para indicar que el intento de resistencia al Gobierno abierto y Open data sólo retrasará pero no impedirá un mayor acceso a la información:
    http://dannycohenphoto.com/2008/07/12/the-door-series
    Los datos estadísticos y sanitarios están excluidos de la ley de reutilización. Se ha avanzado bastante en el acceso a los datos del INE al adoptar este el Código de Buenas Practicas de Eurostat, lo que permite el acceso al microdato; en los ámbitos más periféricos creo que la trasparencia es menor.
    Respecto a los datos sanitarios, hay dificultades en el acceso a determinadas estadísticas sanitarias, y se plantean importantes retos para el futuro: ¿que pasará con el acceso a los datos debidamente anonimizados almacenados en la Historia de Salud Electrónica?. Si estos datos están centralizados ¿quien tiene la autoridad para decidir quien accede y quien no?. Es un acceso no resuelto al que creo se le tratará de poner trabas. Desde mi punto de vista y con un planteamiento de Open data, no hay duda: el dato como bien social y la confidencialidad la única limitación en su uso.

  17. 10/04/2009 en 09:44

    @Andrés, muy interesante reflexión sobre “Facilitar a localizar la información”
    Sin lugar a dudas, esa misión es de vital importancia para con la Transparencia.
    Pero ¿Cómo facilitamos la localización? Hoy en día se aplican buscadores que emplean diferentes logaritmos que tienen mayor éxito según que modelos de etiquetado, catalogación, etc. Sin embargo, al final, en ved de ofrecer sistemas que “localizan” ofrecemos sistemas que “buscan” y no encuentran pues buscar información en un medio digital articulado únicamente por unos cajones de búsqueda y la introducción de términos es implícitamente insuficiente dado que la media de términos de búsqueda es pobre y no podemos pedir a un usuario que introduzca frases o párrafos describiendo sus deseos informativos, es inviable.
    Esta realidad fuerza el diseño de modelos de etiquetado más costosos o nuevos caminos de localización que aun reduciendo las frustraciones es reconocido que el área de Search como método de Information Retrieval dista de obtener Perfect Recall o aciertos perfectos.
    La misión de “Facilitar localizar información” es de tal importancia para con la Transparencia que tiene que abordarse con la máxima eficacia y catalogar o idear estructuras de metadatos representa un planteamiento de solución potencialmente insuficiente.
    Localizar o encontrar información con aciertos perfectos es posible y exige estrategias contra-intuitivas como por ejemplo el fenómeno twitter desarrollado como inciativa privada y que mediante las interactuaciones de sus usuarios éstos Localizan información sin necesidad de buscarla. Podemos poner otros muchos ejemplos (content mashups, implicit queries, visualizadores, etc) que ilustran que el sector privado (sujeto a las fuerzas de competencia) innova con mayor eficacia que el público y para argumentarlo recomendo encarecidamente a todos leer con detalle el informe Government Data and the Invisible Hand de la Universidad de Princeton.
    Facilitar a localizar la información=Apertura de Datos
    Catalogar o agregar metadatos desde la Administración=Tasas para la Apertura de Datos, menos reutilización y menos transparencia.
    En un principio me ha resultado muy difícil comprender este planteamiento nada evidente para con la Transparencia, y el descubrir el consenso de opinión en US (Open Data Principles, Gov Data and Invisible Hand, etc) motivo este punto de vista.
    Me quedo también con la opinión de @alorza “El uso que se dé a los datos irá orientando acerca de dónde merece la pena añadir valor” No es una cuestión de blanco o negro…

  18. 09/04/2009 en 21:06

    @Andrés muchas gracias y… quizá no discrepamos tanto.
    El primer paso para la transparencia es facilitar el dato. El segundo puede ser catalogar y estructurar metadatos.
    El asunto es no obligar a un trabajo previo agotador y quizá inútil, que vaya más allá de facilitar el acceso al dato.
    El uso que se dé a los datos irá orientando acerca de dónde merece la pena añadir valor.
    Me da la impresión de que compartimos el punto fuerte: concentrarse en los datos, más que en los documentos. ¿Es así?

  19. 09/04/2009 en 20:06

    Chapeau por el artículo. No obstante, discrepo contigo en que la Administración no tenga que invertir en catalogar ni en idear una estructura de metadatos para la info que libera. Facilitar a localizar la información es necesario para crear un marco de mayor transparencia.

  20. 08/04/2009 en 19:41

    Infinidad de negocios online dependen de la apertura de datos públicos, y todos y cada uno revierten en un ciudadano mejor informado y las dependencias de un planteamiento abierto de reutilización son directas.
    Una aplicación que nos avisa de las obras en nuestras rutas frecuentes, otra que nos informa de las inversiones de la policía en nuestro barrio, otra nos organiza los trámites pues el DNI o carnet de conducir expira, otra nos enlaza con un expediente del defensor del pueblo de otro ciudadano (anonimizado) que tiene nuestro mismo problema, etc, etc.
    Son todos avances que la Administración, al no estar sujeta a los principios de competencia no podrá nunca ofrecer o al menos no de la forma que el sector privado.
    Participación ciudadana, hablamos mucho de ésto y penetrar en ello no es trivial, participar exige conocimientos y estos surgen de la información. Opinar es siempre una respuesta, sin información no hay nada que corresponda.
    Las consecuencias de la aportación de datos públicos son de un valor extraordinario para la sociedad.
    El tiempo de cerrar puertas y controlar la información Pública ha terminado, empieza el tiempo de la apertura y estoy absolutamente convencido que el equipo de Red.es marcará un hito histórico con sus recomendaciones de reutilización, podemos estar en vanguardia, podemos.

  21. 08/04/2009 en 19:24

    @Odilas: gracias, es el mejor piropo que he recibido en años 🙂
    @osimod: veré si puedo incoporarlo en la ponencia, pero tendré, como siempre un tiempo muy limitado. En todo caso, lo incorporaré en el debate online.
    @angel: yo también creo que la distinción dato/documento es clave, y que sorprendentemente no se ha contemplado ni en la Ley ni el el Manual. Este es uno de esos debates donde nos jugamos mucho, pero en el que poca gente participa, porque da pereza.

  22. 08/04/2009 en 19:11

    Concentrando opinión en el borrador del Manual de Reutilización, creo que todo gira en torno a la interpretación de la 37/2007.
    Todo cambia cuando hablamos de Dato en ved de Documento como bien apuntas.
    He estudiado a fondo la ley y el manual de reutilización en su versión actual, y en pocas palabras estoy totalmente de acuerdo en que se deja notar un desajuste de concepto.
    Recomendar a las Administraciones Públicas el tratamiento, catalogación y cuales quiera que sean las formas de transformación del Dato Público es una recomendación diseñada para frenar la reutilización.
    Alimentar el caldo de cultivo de la innovación, desde abajo hacia arriba es posible. Potenciar la investigación, desarrollo e innovación no precisa números sino estrategias y esta es cardinal.

  23. 08/04/2009 en 19:01

    hola alorza, muy buena presentacion como siempre. yo anadiria lo que esta haciendo obama con el stimulus bill, es un ejemplo concreto y impresionante, junto a sus directivas en materia de transparencia http://www.sitepoint.com/blogs/2009/03/19/obama-groundbreaking-use-semantic-web/
    y el diagrama del power of information con los tres niveles data/analysis/presentation layer
    saludos
    david

  24. 08/04/2009 en 18:55

    Eres un contador de historias !!!
    …excelentes y bellas 😉

  1. 02/01/2013 en 11:27
  2. 06/01/2012 en 10:16
  3. 06/01/2012 en 10:16

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