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Comunicación interna: grado cero
Hoy mismo he tenido ocasión de recodar cosas que ya había escrito en estos dos posts: Funcionarios y políticos: universos paralelos y Participación, para ti y para mí.
En este último, hablando de la comunicación interna decía: “La forma más básica de participación, el cero absoluto, consiste en recibir información descendente. Pues bien, este mínimo no se cumple en un vasto porcentaje de organizaciones públicas”. Creo que me quedé corto. Muchas de las personas que se supone que deben ejercer el liderazgo desconfían profundamente de cualquier iniciativa que conlleve un cara a cara con los empleados públicos.
Cómo deshumanizar a un servidor público
A continuación, copio el escalofriante texto original. Os dejo como ejercicio personal la adaptación de esta narración a otras variedades de servidores públicos.
Funcionarios y militares: discapacitados sociales
Una de las cualidades que nos distinguen de casi todos los demás animales es la de interrogarnos constantemente sobre los pensamientos, deseos y conductas de quienes nos rodean. Lo que llamamos empatía resulta del ejercicio de nuestra imaginación cuando se pone en el lugar del otro. Pues bien, la conversión de un civil servant en devil servant consiste en cortocircuitar nuestra capacidad de imaginación empática. Hay cuatro puntos donde se puede producir el corte.
Una reflexión sobre el teletrabajo
Javier Cuchí, alias El Incordio, a la sazón funcionario de la Generalitat de Catalunya, es algo así como el IVÁ de los blogueros. Recientemente ha escrito esta reflexión acerca del teletrabajo en la función pública. Como todo lo que escribe Javier, no deja indiferente. También hace referencias a la incentivación de los trabajadores públicos, de manera que lo incluyo en el debate que ha iniciado Iñaki aquí y aquí.
En este blog, hemos tratado el teletrabajo en estos dos posts:
Technorati tags > egovernment civil servants time teletrabajo
La gestión de proyectos con humor

Una advertencia: a veces el humor esconde verdades escalofriantes.
Gestión de proyectos en la Administración

Cuando Julen me llamó para mantener una conversación con las alumnas (erais mayoría las chicas) de su curso de gestión de proyectos en ETEO, hice una rápida reflexión acerca de las diferencias que he encontrado cuando he tenido una y otra tarjeta. Hoy, haciendo 5S, he vuelto a encontrar el documento y me ha parecido interesante reciclarlo. Son cuatro ideas mal hiladas, nacidas de mi insistencia en reivindicar modelos y técnicas de gestión específicos para la Administración pública. Tomadlas como un primer borrador para animar un debate.
Una pregunta a la que tuve que responder fue “¿Cuáles son las claves para que un proyecto sea exitoso?”. Mi respuesta, entonces, fue la que sigue:
Repensando la gestión del cambio
Esta semana he vivido una muy animada reunión para orientar la gestión del cambio, en un proyecto de grandes dimensiones que debe provocar grandes cambios que afectarán a un alto número de grupos, a cada uno de ellos de una forma particular. En este proyecto nos asiste una importante empresa de consultoría.
Según mi experiencia a ambos lados del mostrador -como consultor y como Administración-, las y los profesionales de la consultoría se dividen en dos tipos: vendedores de prêt-à-porter y modistas que cosen a medida.
Administración en ensalada
Precisamente, hace tiempo que quería dedicarle un post a este concepto. Al igual que en los ecosistemas naturales, considero a la diversidad una medida de la salud de una organización. Se da el caso de que las Administraciones públicas tienden a convertirse en hábitats monótonos, con altos índices de homogeneidad. De hecho, el uniforme se ha hecho innecesario: todos tenemos caras de funcionario.
¿Por qué me parece tan importante la diversidad? Voy a exponer sus ventajas mediante un símil biológico: la reproducción sexual como inductora de diversidad.
Dinámica de pequeños grupos
A aquellos que me leéis (¡hola, mamá!) se os hará evidente, por no decir cargante, mi obsesión por subsidiarizarlo todo; es decir, por traspasar el máximo de decisiones a los pequeños grupos, tanto en las Administraciones como en la misma sociedad. Las actuales herramientas de comunicación permiten, además, que esos pequeños grupos se formen ad hoc, entre personas que viven en ubicaciones muy distantes, de modo que los extravagantes no podemos sentirnos solos nunca más.
Ya que he recibido una formación científica en psicología, no está de más que apoye alguna de mis preferencias con resultados obtenidos de forma experimental. Hoy quiero resumir un experimento de dinámica de pequeños grupos bastante viejo, nada menos que de la década de los 50. Tuve noticia de él gracias a un libro de Heinz von Foerster, el padre de la cibernética de segundo orden y que fue director del Laboratorio de Computación Biológica. Von Foerster fue además un gran humorista. Coherentemente, se ha fijado en un experimento divertido.
Más allá de la flexibilidad horaria
Estoy leyendo «El fin de semana de siete días«, de Ricardo Semler, mi empresario-gurú favorito. Es un tipo de grandes ideas y pequeñas teorías, ya que su interés consiste en ponerlas en práctica, sin miedo de navegar contracorriente. Me está resultando un libro casi pornográfico: muestra una realidad ardientemente deseable, pero que, de momento, queda fuera de mi alcance. Semler ya había aparecido en algún post, y algún día tal vez le dedique uno en exclusiva, pero ahora sólo quiero utilizar el título del libro y la idea básica que plantea: acabar con el horario laboral.





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