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La gestión presupuestaria
Desde mi punto de vista, estas áreas son, junto con la contratación administrativa (de la que ya hemos hablado en este blog), la gestión económica y la función pública. Su factor común es que reflejan en grado máximo el principio de desconfianza por el que se rige la actuación administrativa, tratando al gestor público como un menor de edad al que hay que tutelar e imponiendo una plétora de controles formales, que a la postre resultan inútiles porque no evitan ni la corrupción ni, sobre todo, la mala gestión.
Así que, superando la pereza que me produce la tarea, voy a tratar de hacer una somera (estamos en un blog) radiografía de la gestión presupuestaria en la Administración pública.
Cómo deshumanizar a un servidor público
A continuación, copio el escalofriante texto original. Os dejo como ejercicio personal la adaptación de esta narración a otras variedades de servidores públicos.
Esto no es un blog
Cuando René Magritte escribe “esto no es una pipa”, está alertando sobre los peligros de la autorreferencia. Una pipa y su representación no son la misma cosa. Alfred Korzybski fue el primero en señalar que “el mapa no es el territorio”. Lewis Carroll, Borges, Bertrand Russell y Kurt Gödel también han incidido, con distintos enfoques, sobre este problema. Douglas Hofstadter incluso le ha dedicado un maravilloso, heroico, desmesurado libro que recomiendo a los muy valientes: “Gödel, Escher, Bach, un Eterno y Grácil Bucle”.
También en la blogosfera estamos incurriendo en la autorreferencia: empleamos una misma palabra para designar el soporte y la obra, la herramienta y el producto. Para colmo, llamamos blog a cualquier producto elaborado con una herramienta de hacer blogs. En cambio, distinguimos entre portales, tiendas online, museos virtuales, buscadores, sitios de contactos… cuando hablamos de páginas web.
Ved qué me está sucediendo:
No hay buen gobierno sin buenos ciudadanos (y 4)
Llevo tres posts (1, 2 y 3) escribiendo sobre los buenos ciudadanos y todavía no he explicado qué son los ciudadanos buenos. Quienes habéis seguido la serie habréis deducido que la virtud ciudadana tiene que ver con la participación, con el trabajo para la comunidad, con una ética cívica. Pero desde que Pekka Himanen escribió su libro “La ética del hacker”, tenemos nombre para ese ideal que estamos buscando. No hay buen gobierno sin ciudadanos hackers.
Si bien la definición estándar de hacker es “persona que se dedica a programar de forma entusiasta” y que cree que “poner en común la información constituye un extraordinario bien”, el propio Jargon File especifica que un hacker puede ser también “un experto o entusiasta de cualquier tipo”. Uno puede ser un astrónomo, un damasquinador, un dibujante de cómics, un funcionario o un consultor… y ser un hacker. En este sentido, para ser hacker no es necesario pasarse la vida delante de una pantalla y alimentarse de rosquillas y bebidas con cafeína.
Himanen divide su análisis de la ética hacker en tres planos: la ética del trabajo, la ética del dinero y la ética de la red. En el caso del ciudadano hacker, haremos algunas adaptaciones.
La blogosfera pública
Se trata de un libro muy valioso para los que tenemos algún interés en el fenómeno del software social, escrito por varios de sus protagonistas más relevantes. Para nuestra alegría, en el apartado «Medios, política y participación» Rafael Chamorro ha redactado, con su eficacia habitual, el capítulo «Los blogs y las Administraciones Públicas». ¡Bravo! ¡Existe la blogosfera pública!
No hay buen gobierno sin buenos ciudadanos (2)
Una ciudadanía cívica
Joan Prats, en su excelente “De la burocracia al management, del management a la gobernanza”, cita esta terrible frase de Rousseau:
“Los ingleses se creen libres, pero se equivocan, porque sólo lo son durante las elecciones de los miembros del Parlamento; desde que éstas terminan vuelven a ser esclavos, no son nadie. Y en el corto tiempo de su libertad el uso que de ella hacen bien merece que la pierdan”.
Precisamente en el momento en que la democracia ha triunfado como el menos malo de los sistemas existentes y, por tanto, como el único aceptable, los habitantes de la mayor parte de las democracias actuales sentimos algo de esta desazón roussoniana. Enrique Dans escribe que todos los partidos emiten un mismo mensaje electoral: “Una vez que tengo tu voto, ya tengo todo lo que quería de ti. Ahora, cállate y no molestes”.
Como bien señala Joan Prats, se nos ha vendido la democracia liberal como la única forma de democracia, pero se está encontrando “con muy serios problemas de legitimación, los cuales no proceden tanto de su incapacidad de producir desarrollo cuanto de la inadecuación de sus instituciones y prácticas a los anhelos y valores de gran parte de la ciudadanía de nuestro tiempo”.
Frases de Semler para pensar
En este post incluyo una selección de frases del libro que pueden estimular la reflexión. Para muestra, la siguiente:
“Nosotros evitamos los derechos y privilegios que suelen acompañar a los títulos, como tener el despacho en una esquina, disponer de plaza de aparcamiento o contar con la ayuda de una secretaria de dirección. Estamos a favor de una jerarquía de interés propio y de talento, y nos oponemos a los símbolos de poder y de control que suelen asociarse a las jerarquías”.
Bueno, el resto son más cortas. Algunas, también, más lapidarias, si cabe. ¡Que las disfrutes!
Otra organización del trabajo es posible
En este post, Alberto lo define muy bien: “es un tipo de grandes ideas y pequeñas teorías”. Estoy completamente de acuerdo. Dice cosas tan sencillas que sería difícil tomarlas en serio si no fuera porque sus empresas crecen continuamente y ganan un montón de dinero. Vamos, algo del estilo de López Arriortua. ¿Os acordáis?
Pero es verdad que las ideas son grandes y, también, bastante radicales. Desde la óptica de la Administración pública, desde luego, suenan a música celestial. Más que por lo deseable, que también, por lo lejano e inalcanzable.
Aun así, creo que merece la pena echarles un vistazo para estimular la reflexión y la imaginación.
Gobierno de sociedades complejas
Quiero traer al blog uno de los aspectos sobre los que se reflexiona en este libro, el del gobierno de las actuales sociedades complejas, por entender que tiene mucho que ver con la reinvención de la Administración que, en definitiva, es el tema principal del blog.
No es difícil coincidir con Innerarity en que las sociedades actuales son cada vez más complejas: más plurales, más multiculturales, más fragmentadas, más globalizadas, las propias cuestiones sobre las que hay que decidir son cada vez más complejas, hay un mayor acceso al conocimiento, etc.
¿Qué transformaciones son necesarias en los sistemas de gobierno y en las Administraciones públicas para hacer frente a la realidad de estas sociedades complejas?
Libertades, Democracia y Gobierno Electrónicos
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