Archivo
Gestión del conocimiento: entre la realidad y el deseo
Este miércoles, 5 de diciembre, estaré en Barcelona como participante de la II jornada de gestión del conocimiento (PDF), que organiza el Departamento de Justicia de la Generalitat.
Catalunya lleva la delantera en esto del dospuntocerismo, tanto en su relación con la ciudadanía –gencat 2.0: premio europeo– como en gestión del conocimiento –eCatalunya. En la administración local, Localret es referencia.
Tal como confesaba a Dampyr en un comentario, mi experiencia es necesariamente inferior a la de los anfitriones. Por eso he dado a mi presentación un título cernudiano: «entre la realidad y el deseo«. Os la dejo aquí, a cambio de comentarios y sugerencias.
II jornada de gestión del conocimiento. Departamento de Justicia de la Generatitat de Catalunya
En este blog hemos hablado en varias ocasiones de la plataforma eCatalunya, la experiencia pública de gestión del conocimiento con herramientas 2.0 más interesante de las que tenemos conocimiento. De los distintos portales que la componen, el más activo es el del Departamento de Justicia, que reúne a 18 comunidades de práctica online.
Entenderéis que haya recibido emocionado la invitación a participar en la II jornada de gestión del conocimiento, que organiza precisamente el Departamento de Justicia de la Generalitat.
En la jornada, las comunidades de práctica presentarán los productos que han elaborado colectivamente. Además, algunos tendremos la oportunidad de contar nuestras ideas y experiencias en la materia. Ahora que no me oyen, sospecho que voy a recibir mucho más de lo que puedo aportar.
Siguiendo los enlaces, podéis conocer mejor el programa de gestión del conocimiento «Compartim» y acceder al programa de la jornada. Os mantendré informados.
Con más vagancia y menos burrocracia, disfrutaremos trabajando
¿Cómo? No os asustéis todavía: dejadlo para después de leer este post. El título se refiere simplemente a una pequeña conversación entre los blogs «Sociedad conectada. Voz y voto«, «Los sueños de la razón» y nuestro «Administraciones en red«, a raíz del post «No disfrutamos trabajando«.
Félix Serrano, en su post «Burrocrracia» (sic) nos recuerda, a partir de los significados de la palabra burocracia, «que no por mucha Administración Electrónica que pongamos, si no intentamos de verdad cambiar el enfoque, estaremos construyendo la versión digital de la Burocracia Electrónica«. Oscar Cortés y la añorada ChicaGato hacen comentarios antológicos. Y, si entiendo bien, Félix propone la lucha contra la burrocracia como un antídoto contra la frustración laboral.
Miguel, en cambio, se nos pone paradójico y propone un nuevo modelo de gestión basado en la vagancia.
No disfrutamos trabajando
“No disfrutamos trabajando, ni disfrutamos en el paro”, cantaba lúcidamente Evaristo en 1984, al frente de La Polla Records. Entonces, el paro era la amenaza que atenaza. Veintitrés años después, la frase sigue siendo válida para muchos, pese a que ahora, cercanos al pleno empleo, nos preocupa más la hipoteca que la cola del paro.
Son muy pocas las personas que realmente disfrutan con su trabajo. Incluso los que nos sentimos afortunados reconocemos que muchas de las horas que pasamos sentados en el puesto son losas que pesan sobre nuestro espíritu. Y, sin embargo, tampoco disfrutamos de la falta de trabajo. El raro día que me quedo en casa por motivos de salud, me siento culpable, no sé de qué. Sólo nos damos permiso para disfrutar de las vacaciones estipuladas, quizá porque los convenios establecen que “el trabajador disfrutará de n días de vacaciones”.
Menos controles internos y más transparencia
Con este post cierro la trilogía sobre discrecionalidad, control y transparencia.
Comenzamos la trilogía reclamando un mayor margen de discrecionalidad para los gestores públicos y la continuamos proponiendo que los expertos dedicados al control interno se conviertan en facilitadores para que los gestores realicen su trabajo en una dinámica de mejora, innovación y aprendizaje permanente.
Hoy toca reflexionar sobre los mecanismos de control y evaluación que permitan la rendición de cuentas que los poderes públicos deben a la ciudadanía.
El escuadrón del talento
MKL sueña con comunidades virtuales y las encuentra por doquier, como si estuviera hechizado de comunitarismo. Yo también empiezo a ver el mundo como una gran red donde algunos nodos se enrollan de lo lindo. Veo personas compartiendo el talento en la cabeza y en la cola, de forma entrecruzada, apenas conscientemente. Creo que empiezo a vislumbrar Matrix debajo de la piel de la realidad.
Leyendo «wikinomics: la nueva economía de las multitudes inteligentes» (recomendable) topo con este hermoso ejemplo de construcción de abajo arriba y, por una vez, se trata de un caso donde el líder formal ha sabido aprovecharlo.
Estoy hablando de «Geek Squad«. Antes de contaros la historia, podéis conocer qué es el «Escuadrón Geek«, siguiendo el enlace al blog de Loretahur, que ya se fijó en ellos hace 10 meses.
Redes y comunidades: la figura del dinamizador
Karmelo es nuestro mejor metodólogo en cuestiones de formación y gestión del conocimiento. Le he contado el proyecto de comunidades de práctica en nichos de conocimiento –también conocido como “la larga cola del talento”- en busca de consejo. Su respuesta ha sido tajante: “si vais a montar una comunidad de práctica, lo primero que tenéis que buscar es un dinamizador”.
Yo le he explicado que tal vez no sea necesario, que en Aprendices no tenemos una figura externa que cumpla ese rol: simplemente, hay personas que se lo curran más que otras y no necesariamente tiene que ser siempre las mismas. ¿Por qué no va a funcionar así en otras comunidades?
En fin, como ha sido una conversación no de ascensor, pero sí de pasillo, no he podido hablarle de la diferencia entre un jardín y un hayedo, aunque al menos he podido mencionarle un nuevo modelo teórico de aprendizaje, adecuado para las comunidades virtuales: el conectivismo.
Pero la pregunta sigue ahí: ¿es necesaria la figura del dinamizador en las comunidades de práctica? ¿En todas? ¿Cuándo sí y cuándo no?
Comunidades de práctica en nichos de conocimiento
En “la larga cola del talento” hemos tratado de transponer a la administración la idea básica del concepto “long tail” y hemos especulado con la hipótesis de que las oportunidades que existen para los micromercados se pueden aplicar a los nichos de conocimiento especializado.
La idea básica: «En la administración pública contamos con una enorme variedad de profesionales que son expertos en nichos de conocimiento. Sería posible y muy útil generar comunidades de práctica soportadas por algún tipo de plataforma 2.0.»
Cuando escribí el post creía estar planteando una idea más o menos original, pero resulta que ya era una conversación caliente en la blogosfera. Afortunadamente. Me han llegado noticias de que ya se han planteado, al menos, dos proyectos con visos de convertirse en realidad. Además he recibido un buen número de comentarios y de emails de personas que quieren conversar. Mucha emoción.
A continuación, resumo el estado de la cuestión:
Administración inmigrante digital: conflicto de valores
Rafael Chamorro, que fue el inventor del término “blogosfera pública” y primero en reunir a sus miembros, ha sido también el primero en quejarse de que ya no le da tiempo para seguir a todos los blogs de lo público. Comparados con otras comunidades virtuales, la nuestra es todavía minúscula, pero ya lo bastante numerosa para bizquear delante del bloglines.
En los comentarios a su post, se apunta un interesante debate acerca de las dificultades de abrir y compartir el conocimiento en -y entre- las organizaciones públicas, donde el deber de confidencialidad se confunde con la cerrazón de la ostra. Los blogueros que trabajamos en la administración solemos evitar escribir acerca de los proyectos en que estamos metidos. Como pasaba en tiempos de mi abuela, no sabemos hasta dónde podemos enseñar sin ganarnos mala fama.
La larga cola del talento
Ayer me ametrallaron en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. No fueron balas, sino ideas. No todas me dieron, pero sí las suficientes para dejarme tocado. La andanada se llamaba update spring ’07. Manejaban los fierros Alfons Cornellá, de Infonomía, y Antonella Broglia, de Saatchi & Saatchi. Brillantes, ambos.
En el almuerzo posterior tuvimos ocasión de hablar con los ponentes. Los escasos minutos que compartí con Antonella fueron especialmente intensos. A propósito del concepto “Long Tail”, le bosquejé un proyecto que tengo en mente, ella lo comprendió al instante y lo bautizó con una expresión muy sexy: “la larga cola del talento”.
Os explico la idea.



Últimos comentarios