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Trabenco: una utopía educativa posible …y pública
Hace poco me declaraba partidario de una escuela pública impura, pero mi torpeza quizá daba a entender que la cosa se reducía a dar desayunos. El caso es que entonces sólo quise incidir en los aspectos de lo que podríamos llamar «calidad de servicio»; es decir, en los aspectos no puramente educativos. De ahí, lo de «escuela impura».
Inazio Maria escribió un comentario mucho más enjundioso que mi propio post. Decía, por ejemplo:
«la escuela publica concertada ha resuelto el dilema, el gobierno paga la educación formal y los padres los servicios complementarios … La ironía es que este esquema no puede repetirse en la pública porque tiene que ser para todos»
Entre tanto, he descubierto la existencia de Trabenco, una escuela pública de Leganés que lleva 35 años educando con un modelo educativo que se parece al mejor de mis sueños.
Hay diez cosas que odio (y ninguna eres tú)
¡Me está bien! No soy muy partidario de esto que llamáis «meme» y que yo siempre he conocido como «la peseta de Porras«, o «pasa la bola«, pero esta vez me veo obligado a contestar al que me ha lanzado Murator, nuestro funcionario electrónico. Primero, porque le provoqué en un comentario y, segundo, porque hubo una época en mi vida en la que elaboraba una lista mensual de las diez cosas que más odiaba en aquel momento. Me sirvió para mantener la cabeza más o menos centrada sobre los hombros.
Por lo tanto, oficialmente dejo de ser contrario al «pasa la bola». Os dejo con la lista de diez cosas que más odio hoy:
Comentando, que es gerundio
Tal como anticipé hace un par de días, es momento de dedicar un post a Ramón Sangüesa, autor del blog “conectando que es gerundio”. No es la primera vez que nos descubrimos el cráneo ante su sabiduría, pero en esta ocasión lo traemos a portada por un asunto más festivo y más modesto:
Ramón Sangüesa ha escrito el comentario nº 2.000 de este blog.
¡Felicidades, Ramón! El comentario premiado ha sido el tercero del post “Seis formas de que el eGovernment espante a los ciudadanos”. Nacho Campos, Julen y yo mismo hemos estado a punto de ser el turista 2.000, pero no hemos tenido suerte.
Thinking Blogger Party en nuestro barrio
Hermanos y hermanas, nuestro bloguero soñador ha organizado un party loco en su casa. A Miguel le han nombrado Thinking Blogger y él ha recordado aquel temazo de Tito Rodríguez (el señor de la foto) que decía: «si tú no tienes felicidad / de sabio no tienes ná». Cualquier excusa vale para menear el cuero.
Pásense por la fiesta, que hay ritmo !!saaaaaabroso!!
Yo también soy «Thinking Blogger»
Emocionado, acuso recibo de la concesión del premio «Thinking Blogger«, un galardón genuinamente democrático: todos podemos tener uno. Se trata de un premio P2P o si queréis, un premio-meme (aunque ya sabéis que, para mí, meme es otra cosa), puesto que lo concede un bloguero que ya haya recibido el premio. Ilker fue quien inició esta pandemia.
En primer lugar, me veo en la obligación de agradecer el premio a Ramón Sangüesa, genial trapecista con red. Curiosamente, tengo que publicar un post sobre Ramón, por motivos que quedarán claros próximamente.
Ahora me queda la papeleta de conceder el premio a los cinco blogs que más me hacen pensar. ¡Glups! Mi bloglines marca 179 feeds. ¿Sólo cinco?
Gracias, epractice.eu, otra vez será
¡Jo, qué mal he quedado! Resulta que estaba invitado a la Conferencia Ministerial de Lisboa sobre eGovernment, pero me he enterado tarde. Y diréis, ¿cómo este humilde bloguero ha conseguido ser invitado a codearse con los europeos más poderosos? epractice.eu, el portal europeo de buenas prácticas en eGovernment, ha querido premiar de esta manera a sus 50 subscriptores más activos. Y resulta que yo he sido uno de ellos.
En fin, mi relación con epractice.eu es vergonzosamente asimétrica. Ellos dan mucho y yo, casi nada. Se trata, sin duda, del sitio web oficial sobre eGovernment más útil de todos los que se pueden encontrar en la red. Recientemente ha sido reestructurado para ser más 2.0. Por cierto, solicitaron mi participación para pensar en cómo deberían hacerlo, pero tampoco entonces pude ir. Eso sí, algún consejo envié vía mail, y se ve que me ha puntuado.
La blogosfera pública en Facebook
A finales del mes pasado os hicimos partícipes, con la emoción del niño que estrena juguete, de nuestras primeras impresiones con Facebook, el nuevo deporte social. Después de un tiempo de prueba, es hora de un comentario más ponderado.
A nada que te eches unos pocos amigos, Facebook te carga de actividad social. Al principio es divertido, pero en poco tiempo te hartas de recibir propuestas para contestar a encuestas, declarar tus gustos musicales y cinematográficos, ser invitado a cervezas virtuales y probar una infinidad de aplicaciones. Especial desazón me causa ser invitado constantemente a unirme a buenas causas, que lleva a coleccionar buenas intenciones y escasos actos. Ya no me apunto a una causa por la que no esté dispuesto a trabajar.
Dicho esto, sigo maravillado por su sencillez y su capacidad para dar soporte a redes sociales. Os animo a que experimentemos con sus límites. Para ello, he creado un grupo llamado «blogosfera pública«.
Por una escuela pública impura
Antes de empezar a disparar, presentaré mis credenciales. Me considero un defensor de la escuela pública. Mis dos hijos acuden a una. Mi pareja es miembro de la AMPA y del consejo escolar. Estoy satisfecho con la educación que reciben, al menos en comparación con la que podrían recibir en los otros centros públicos y privados.
Dicho lo anterior, creo que la escuela pública vasca está incumpliendo gravemente su responsabilidad ante las familias de esta sociedad. El servicio que presta es un servicio de mínimos. Y esto pone en riesgo el mismo sistema de educación pública, cuando las familias empezamos a pensar que nuestros hijos estarían mejor en un colegio privado o cuando, simplemente, el privado es el único que encaja con nuestras circunstancias vitales.
La reflexión de hoy continúa la que inicié hace un año cuando lancé el eslogan «la escuela pública debe dar desayunos».
Seis formas de que el eGovernment espante a los ciudadanos
Sé que algunos pensáis que somos demasiado optimistas. (Por cierto, os recomiendo el post de Julen acerca del optimismo). Alguien dijo que no hay nada tan inelegante como la felicidad, así que trataré de corregir esa mala imagen nuestra.
Para ello, convoco a Anthony Quinn (¿será un seudónimo?), un irlandés que ha escrito, en frontend.com, un interesante artículo titulado “Seis formas de que el eGovernment espante a los ciudadanos”. Sus seis alienantes podrían sumarse a la lista de inhabilitadores que nos ha ido ofreciendo Iñaki.
A continuación, traduzco la lista y resumo sus argumentos que, como es obvio, son suyos y no necesariamente míos. De hecho, algunos argumentos me parecen exagerados y fácilmente solucionables. Creo que acierta de pleno en el punto 6. Me gustaría saber qué os parecen.
Transparencia pública y ciudadanía cívica
El mes de julio demostró que el calentamiento global puede cursar con un enfriamiento local. No hay mal que por bien no venga: Iñaki aprovechó para quedarse en casa y publicar un grupo de tres posts (una tripostia) acerca de la discrecionalidad, el control y la transparencia en las administraciones públicas.
Al leer los comentarios y los otros posts a los que enlaza Iñaki, encontramos un acuerdo general respecto de la importancia de la transparencia. También el comentado libro “Administración inteligente” enfatiza la transparencia. La administración del futuro será transparente o no será. Todo muy bienintencionado, pero ¿seguro que estamos entendiendo todos lo mismo por “transparencia”?


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