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Cooperativismo y Administración pública
El pasado viernes, la Confederación de Cooperativas de Euskadi presentó, en el Parque Tecnológico de Miñano (Alava), la aportación del cooperativismo vasco «a la construcción de la paz», desde «el apoyo al proceso» mediante dos compromisos concretos, que pasan por desarrollar el Plan de Paz y Convivencia en Euskadi aprobado por el Gobierno vasco, así como por apoyar el Centro para la Paz y la Elaboración Ética de Conflictos-Baketik.
Si el movimiento cooperativista puede contribuir a la construcción de la paz, se me ocurre que también debe tener algo que aportar a las Administraciones públicas. O, leído por el reverso, supongo que las Administraciones vascas podríamos aprender algunas lecciones de la experiencia cooperativista surgida en nuestro entorno.
Manual de supervivencia de Semco
No es ningún secreto nuestra devoción por las ideas de Ricardo Semler. ¿Os acordáis de aquel tipo de grandes ideas y pequeñas teorías?.
Pues bien, en el blog «Think in blog» han traducido el «Manual de supervivencia de Semco» (la empresa de Semler). Os lo contamos por si os apetece leer ideas tan sugerentes como ésta:
«Sólo merece la pena trabajar en un sitio del que te puedas sentir orgulloso. Crea este orgullo asegurando la calidad en todo aquello que hagas. No permitas que un producto salga de la empresa si no cumple los más elevados requisitos. No escribas una carta o informe que no sea absolutamente honesto. No permitas que el nivel de dignidad decaiga«.
Gracias a «Think in blog» por la traducción.
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Aprendizaje 2.0
Aprendices es aplicar esta filosofía al mundo del aprendizaje, y los encuentros presenciales sirven para trasladar el fenómeno de la web 2.0 al mundo físico, de los bits a los átomos. Todo ello inspirado en el mantra idea-fuerza: “Si tú tienes una idea, yo tengo otra idea y las compartimos, los dos tendremos dos ideas”.
Y con estos ánimos nos juntamos ayer por la tarde en la Txorierri Eskola Politeknikoa de Derio, un marco idóneo para tan nobles objetivos. Eskerrik asko, Josu, por la hospitalidad.
renfe: ni empresa, ni pública
Como empresa moderna que quiere ser, renfe -ellos mismos se han quitado las mayúsculas- destaca en la portada de su sitio web los principios que constituyen su estrategia de responsabilidad social. Dicen esto: “Bajo la denominación ‘Un tren de valores’, renfe centra sus esfuerzos en cuatro compromisos: compromiso con la sociedad, compromiso de sostenibilidad, compromiso con la cultura y compromiso ético”. Se ve que la lista de valores se la encargaron a algún consultor externo, porque ni la conocen, ni la practican.
Pero, ¿de qué me estoy quejando exactamente? ¿Tenéis diez minutos para leer sin prisa?
Holanda escribe el Fuero del eCiudadano
Ahora ha incorporado a la Red Europea de Buenas Prácticas una iniciativa deslumbrante: el Fuero del e-Ciudadano (e-Citizen Charter). Se trata de un código de conducta que consta de 10 requisitos de calidad y que ha sido adoptado como un estándar para la evaluación de servicios de Administración electrónica por el Gobierno holandés y por la comisión de interoperabilidad. Ha figurado incluso en los programas electorales de las elecciones municipales de marzo de 2006. Se considera una declaración de derechos civiles de la e-ciudadanía.
Del dicho al hecho
Y trabajo todos los días en una Administración que dista mucho de ese modelo y que avanza desesperantemente despacio y, seguramente, no siempre en la buena dirección.
¿Qué puedo hacer? Además de asumir mi parte alícuota de frustración, quiero decir.
Valores y modelos para reinventar la administración
En tanto encuentro una manera de colgar el archivo original en un servidor -¡se aceptan ideas!- voy a poneros los links con los que podéis reconstruir la ponencia. Como veréis, es aproximadamente el doble de lo que pudisteis oír. En eFindex, preferí centrarme en el asunto que me pareció más interesante: los valores para construir una administración en red.
Podéis haceros una idea de la ponencia siguiendo estos tres links:
En defensa del interés general
Al menos en las sociedades de los países desarrollados, las relaciones entre los diversos agentes funcionales pueden responder bien a la caracterización expresada en el párrafo anterior. Seguramente, en los países que a duras penas se encuentran en vías de desarrollo, las relaciones entre estos agentes son bastante más descarnadas. Así, no es extraño que puedan levantar ampollas los intentos de armonizar los intereses de la ciudadanía boliviana con los de las empresas multinacionales que, hasta la fecha, han venido explotando en condiciones muy favorables (para ellas) los recursos naturales de Bolivia, con la connivencia de los anteriores mandatarios del país.
La postura del actual presidente de Bolivia, Evo Morales, nacionalizando los recursos naturales y negociando con las empresas unas condiciones de explotación más equilibradas con los intereses del pueblo boliviano responde, sin duda, a esta función armonizadora de los Gobiernos con respecto a los intereses contrapuestos de los diversos agentes funcionales en liza.
No hay buen gobierno sin buenos ciudadanos (y 4)
Llevo tres posts (1, 2 y 3) escribiendo sobre los buenos ciudadanos y todavía no he explicado qué son los ciudadanos buenos. Quienes habéis seguido la serie habréis deducido que la virtud ciudadana tiene que ver con la participación, con el trabajo para la comunidad, con una ética cívica. Pero desde que Pekka Himanen escribió su libro “La ética del hacker”, tenemos nombre para ese ideal que estamos buscando. No hay buen gobierno sin ciudadanos hackers.
Si bien la definición estándar de hacker es “persona que se dedica a programar de forma entusiasta” y que cree que “poner en común la información constituye un extraordinario bien”, el propio Jargon File especifica que un hacker puede ser también “un experto o entusiasta de cualquier tipo”. Uno puede ser un astrónomo, un damasquinador, un dibujante de cómics, un funcionario o un consultor… y ser un hacker. En este sentido, para ser hacker no es necesario pasarse la vida delante de una pantalla y alimentarse de rosquillas y bebidas con cafeína.
Himanen divide su análisis de la ética hacker en tres planos: la ética del trabajo, la ética del dinero y la ética de la red. En el caso del ciudadano hacker, haremos algunas adaptaciones.




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