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La colaboración: oportunidad o amenaza
Utilizando un símil ciclista, hoy en día las Administraciones no estamos corriendo una crono individual, no podemos ir con la cabeza metida en el manillar ajenos a lo que pasa a nuestro alrededor, sino que participamos en una carrera por equipos, en la que el éxito dependerá de que seamos capaces de dosificar nuestras fuerzas conjuntas, aportando cada uno según sus posibilidades y sabiendo aprovechar el esfuerzo de los demás, tirando del equipo cuando haga falta, dando los relevos necesarios, y alcanzando juntos la meta. En las carreras por equipos sigue siendo necesario dar pedales, pero hay que aprender a correr de otra manera, teniendo en cuenta otras variables. Y merece la pena, porque la velocidad media es superior que en la carrera individual, se alcanzan mejores resultados. En la colaboración hay beneficio mutuo, es un juego de ganancia positiva.
Cuando pienso en las oportunidades de colaboración que hay en las políticas para el desarrollo de la Sociedad de la Información y, en particular, de la Administración electrónica, por citar las materias que me son más próximas, siento un calambre que me recorre todo el cuerpo. ¡Tantas Administraciones, tantos organismos, tantos funcionarios enfrentándose a los mismos problemas! ¡Cuanto trabajo duplicado inútilmente, cuantos recursos desperdiciados! ¿Es posible que vayamos cada uno a lo nuestro sin intentar compartir los esfuerzos y nos quedemos tan tranquilos?
Paredes de cristal
A veces pienso si no estaremos mareando la perdiz cuando implantamos sofisticados mecanismos de gestión en las Administraciones públicas. Indicadores de gestión, cuadros de mando, gestión de proyectos y, ¿cómo no?, control horario hasta el último minuto del último funcionario.
Lo pienso a veces, normalmente coincidiendo con momentos de flojera mental, y hoy es uno de esos días.
Y digo yo, ¿no sería más fácil practicar la transparencia? Sería cuestión, sólo, de poner en una columnita el presupuesto y junto a cada partida lo que vamos a hacer con ese dinero y, al final del periodo, en otra columnita lo que hemos gastado y lo que hemos hecho con ello. Se publica esa tabla de las cuatro columnitas en internet y ya está.
No sé si me explico.
Frases de Semler para pensar
En este post incluyo una selección de frases del libro que pueden estimular la reflexión. Para muestra, la siguiente:
“Nosotros evitamos los derechos y privilegios que suelen acompañar a los títulos, como tener el despacho en una esquina, disponer de plaza de aparcamiento o contar con la ayuda de una secretaria de dirección. Estamos a favor de una jerarquía de interés propio y de talento, y nos oponemos a los símbolos de poder y de control que suelen asociarse a las jerarquías”.
Bueno, el resto son más cortas. Algunas, también, más lapidarias, si cabe. ¡Que las disfrutes!
Otra organización del trabajo es posible
En este post, Alberto lo define muy bien: “es un tipo de grandes ideas y pequeñas teorías”. Estoy completamente de acuerdo. Dice cosas tan sencillas que sería difícil tomarlas en serio si no fuera porque sus empresas crecen continuamente y ganan un montón de dinero. Vamos, algo del estilo de López Arriortua. ¿Os acordáis?
Pero es verdad que las ideas son grandes y, también, bastante radicales. Desde la óptica de la Administración pública, desde luego, suenan a música celestial. Más que por lo deseable, que también, por lo lejano e inalcanzable.
Aun así, creo que merece la pena echarles un vistazo para estimular la reflexión y la imaginación.
Vértigo en el escaparate
«La Administración digital funciona en red. Es necesario interactuar con otros permanentemente: con los ciudadanos, con otros funcionarios, con empresas colaboradoras, etc. Por tanto, el funcionario digital debe estar abierto a la intercomunicación, debe ser colaborativo, debe tener disposición a participar y a facilitar la participación de los demás. Es un funcionario que trabaja en el escaparate, porque la transparencia es uno de los valores de la Administración digital«.
Sin embargo, percibo que esto de exponerse en el escaparate produce cierta sensación de vértigo. Somos muchos los que nos sentimos más cómodos en la trastienda. Tenemos demasiado pudor para desnudarnos ante los demás, aunque el streaptease no sea integral (ni mucho menos). Nos parece arriesgado lanzar nuestras ideas a los cuatro vientos, exponiéndolas a la crítica de los demás. A lo mejor es que no queremos molestar, ni molestarnos, ni, de paso, que nos molesten. Entonces, ¿estamos preparados para ser los funcionarios digitales que la e-Administración necesita?
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Valores de la Administración: la lista completa
Como sabéis los habituales, uno de los propósitos con los que empecé a participar en este blog fue el de lanzar una lista de valores que sirvan para guiar la transformación hacia una Administración en red. Me impuse el reto de llegar a una lista completa, pero con el mínimo número de valores posible, que sean de aplicación general para la relación
- entre la Administración y la ciudadanía
- entre la Administración y los empleados públicos
- entre las distintas instancias de la Administración
Ricardo Semler propuso a los 200 mayores directivos de los USA la prueba de escribir en un papel la misión, visión y valores de su empresa, mezclar todos los papeles y repartirlos. Él apuesta a que no serían capaces de decidir si aquella lista les pertenecía o no, porque, aparentemente, todas las organizaciones comparten un mismo catecismo. Para evitar que nuestra lista quedara devaluada por lo que llamaré “efecto Semler”, he caracterizado cada uno de los valores mediante una ecuación que representa una colisión de dos principios, procurando que al menos uno de cada par fuera retador, chocante o, simplemente, memorable.
servicio = utilidad x humildad
Hasta el momento, hemos caracterizado cinco valores: transparencia, participación, innovación, intensidad y equidad. Ahora le toca el turno al valor servicio aunque, en orden lógico, quizá debería haber sido el primero de la fila. Muchos sabéis que mi método consiste en definir el valor mediante colisión de dos principios. En este caso, la fórmula es:
servicio = utilidad x humildad
equidad = inclusión x diversidad
equidad = inclusión x diversidad
intensidad = entusiasmo x ironía
intensidad = entusiasmo x ironía
Intensidad ingresa en la lista para darle alma a este sistema de valores. La Administración, cuando malfunciona como en los chistes de funcionarios, suele ser, sobre todo, por pasividad, desidia, pereza, indiferencia, flema, pachorra… Podéis continuar con los sinónimos. El valor intensidad quiere traer brío, interés, ¡espíritu! a la mortecina vida funcionarial.






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